Tanto Paloma como Abelardo cierran filas en torno a las políticas de la ultraderecha fascista internacional que encabeza el delirante señor Trump

 - El debate electoral más decisivo de la historia

Este lunes, los medios colombianos dedicaron buena parte de sus emisiones a analizar los resultados de las elecciones legislativas realizadas el día anterior. Dadas las cifras de votos obtenida por la bancada del Pacto Histórico y las 65 o más curules que puede finalmente alcanzar entre Senado y Cámara, uno pensaría que ese sería el tema a destacar. Sin embargo, la noticia del día fue el triunfo de Paloma Valencia en la consulta de la derecha.

A lo cual se le añadía el más del millón de votos alcanzados por Juan Daniel Oviedo, y, sobre todo, la posibilidad de que él fuera el escogido como candidato para la vicepresidencia por parte de Paloma Valencia. Las entrevistas y los comentarios giraban fundamentalmente en torno a ese asunto, queriendo significar que la votación de la derecha había sido muy superior en realidad a la de la izquierda.

Un mal disimulado festejo. Si todas las encuestas celebradas con anterioridad a las elecciones habían señalado que Iván Cepeda le ganaría a los demás en primera y segunda vuelta, ahora se procuraba presentar otro panorama. Si a la votación de Paloma Valencia se añadía la de Juan Daniel Oviedo, y la de todos los demás candidatos en la gran consulta, además de la votación por Abelardo, que no participó, el resultado final será muy diferente.

El martes continuó esa matriz. Esta vez basada en la elección de los candidatos a la vicepresidencia por parte de Iván Cepeda y Abelardo. La de Cepeda, una líder indígena del Cauca, Aída Quilcué, mientras que el de Abelardo será José Manuel Restrepo. Los micrófonos fueron abiertos para que Abelardo, con todo el tiempo a su disposición, cantara las virtudes del suyo, al tiempo que se patrocinaba la idea de que la líder indígena carecía de mérito y votos.

Se nos presentaba a José Manuel Restrepo como el académico sabio en materia económica, al que, por cierto, medios como Caracol consultan en sus noticieros diariamente, cada vez que resulta necesario contradecir alguna medida o declaración del gobierno actual. Detalles así ponen de presente la forma como funciona la arquitectura económica, política y mediática del poder en la sombra, no resulta difícil descubrir un plan en marcha.

No sólo para presentar como triunfadores a sus favoritos, sino para sembrar ideas que parezcan normales, pese a su gravedad. Tanto Paloma Valencia, como Abelardo repiten incesantemente la idea de que el Acuerdo Final de Paz de 2016 debe ser desmontado. La JEP será lo primero que tumbará Paloma, mientras que Abelardo buscará el mecanismo constitucional que le permita echar abajo todo el Acuerdo.

Aseguran que se pondrán a órdenes del otro según quien obtenga mayor votación en la primera vuelta. O sea, que sus banderas son idénticas, sus campañas han estado destinadas desde un comienzo a sumar votos de distintos sectores. Su odio contra el Acuerdo Final de Paz apunta a poner fin a cualquier asomo de la Reforma Rural Integral, la democratización del país o la reparación a las víctimas.

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Veto a la reincorporación plena de los antiguos alzados en armas, para quienes anuncian la aplicación de la más severa justicia punitiva

Sin olvidar su veto a la reincorporación plena de los antiguos alzados en armas, para quienes anuncian la aplicación de la más severa justicia punitiva. Desde luego que el punto 4 del AFP sobre sustitución de cultivos de uso ilícito, será reemplazado en un futuro gobierno suyo, por la guerra total contra el narcotráfico, que irá de la mano con la negativa a cualquier solución de carácter dialogado. Ni qué hablar de reformas a la salud, laboral o de educación.

Repiten la afirmación irresponsable de que, de ganar Cepeda, nuestro país se encamina directamente hacia una dictadura como las de Venezuela, Nicaragua y Cuba. Todo empata y queda a la luz, como para que nadie se deje confundir. Tanto Paloma como Abelardo cierran filas en torno a las políticas de la ultraderecha fascista internacional que encabeza el delirante señor Trump, quien afirma que el derecho internacional lo tiene sin cuidado.

El genocidio cometido por Israel en Gaza, con la complicidad de los Estados Unidos, al que se suma la embestida criminal contra Irán, que comenzó con el asesinato del ayatolá Jamenei y las 165 niñas estudiantes, y que Trump amenaza con llevar al extremo, así como la sentencia a morir de hambre y necesidad decretada contra Cuba, sumada a la agresión ilegal contra Venezuela y la permanente extorsión contra su gobierno, son aplaudidos por Paloma y Abelardo.

Los más elementales principios de humanidad ponen de presente el abuso y la arbitrariedad con que obran los Estados Unidos, que aspiran a ratificar su control sobre toda Latinoamérica y sus gobiernos. La voluntad de los pueblos resulta irrelevante para ellos, el proceso del cambio en Colombia tiene que detenerse. Apelarán a todo para conseguirlo, cuentan con serviles fichas, Abelardo y Paloma. Tristes títeres que no podrán pasar por encima del pueblo colombiano.

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