Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones

El creador de “Sin tetas no hay paraíso” va con Petro al Senado a perseguir corruptos

Gustavo Bolívar, el escritor, formará parte de la Lista por la decencia y se propone convertir su popularidad en redes en votos

Por:
Diciembre 06, 2017
El creador de “Sin tetas no hay paraíso” va con Petro al Senado a perseguir corruptos

Gustavo Bolívar había jurado nunca meterse en política. Durante cinco años, cuando fue asistente personal del exministro de justicia Enrique Parejo, quien sobrevivió a un atentado de Pablo Escobar en las calles de Budapest, conoció sus entrañas. Había llorado a su admirado Luis Carlos Galán y con él enterró la lucha política.

Tres años después, desencantado, dedicó su tiempo a una investigación que lo alejo aún más de la lucha por el poder en las urnas: Así se roban las elecciones en Colombia. Su libro que menos copias ha vendido —apenas 300—. La inspiración se la dio la carta manoseada y amarillenta de un campesino de Viotá, en Cundinamarca, epicentro de la violencia de los años 50. Con todas las faltas de ortografía posibles, este le advertía al general Uribe Uribe en 1896 que el partido Conservador estaba favoreciendo con los certificados electorales a sus copartidarios. Bolívar se dedicó a investigar el tema y descubrió que a finales del siglo XIX solo podían votar los hombres letrados que poseyeran un capital de $100.000; a los liberales, los probaban con lectura de palabras difíciles de pronunciar como “particularísimamente”, mientras que para los conservadores la prueba era tan sencilla como pronunciar la palabra “sol” o “casa”. Con ello confirmaba que históricamente la política nacional ha sido una farsa.

Bolívar nació en La Gaitana, en Bogotá, hace 50 años. Es el quinto hijo de un farmaceuta y una aprendiz de enfermera. Conoció las limitaciones en carne propia. Hizo de todo, desde vender duchas y cerraduras eléctricas hasta banderas a los hinchas de Millonarios, el equipo del alma. Con el primer sueldo que ganó, además de ayudar a su mamá, se compró la obra completa de Gabo publicada por Oveja Negra. Supo pronto que quería ser escritor. Se estrenó con Sin tetas no hay paraíso con un pobre tiraje de 500 ejemplares, pero con el impacto suficiente para que el periodista Julio Sánchez Cristo le diera un generoso espacio en la W. La respuesta de sus lectores fue inmediata y desde entonces, con una venta inicial de 10.000 ejemplares la Librería Nacional, el libro no ha parado de circular. Cuenta con un récord de 2.000.000 de copias vendidas y su traducción se hizo a más de 30 idiomas. Un impulso que lo lanzó a la televisión como libretista de sus propias obras, la más destacada de ellas Pandillas, guerra y paz.

La ficción nunca fue del todo lo suyo y la tentación de meterse a la política para cambiar las cosas se reactivó en el 2009 con su iniciación como tuitero. El eco de sus opiniones crecía con sus alumnos como primeros seguidores que lo presionaban a no limitarse a trinar sino actuar. Los escuchó y armó una primera reunión con 13 alumnos en una esquina del barrio Teusaquillo. La conversación se encendió de tal manera que en una sola noche no pudieron terminarla y tuvieron que concluirla en varias sesiones rotando las casas. De la tertulia nació la Fundación Manos Limpias.

Fueron los promotores de la marcha de los antifaces en agosto del 2011. Ocho mil personas, convocadas desde Twitter, se congregaron en ciudades como Bogotá, Cali y Barranquilla para protestar contra los escándalos que aturdían al país: los desfalcos por las pensiones, la crisis de la educación, la corrupción en la dirección nacional de estupefacientes y el carrusel de contratación en Bogotá que advertía un robo de $ 8 billones.

Los políticos de los partidos tradicionales quedaron en su mira, empezando por el presidente de la Cámara en ese entonces, Juan Manuel Corzo.  Manos Limpias organizó una Corzotón en la que mostraban la indignación que les generaba la presentación de proyectos de inmunidad parlamentaria, o la entrega anual de los Premios Carroña, en donde se otorga desde el 2012 un buitre de bronce de 50 cm a lo peor de la política colombiana. Lo anterior, además de otros acciones que le han dado el sello a Manos Limpias y lo han puesto en el centro de atención mediática.

Después de intentar vender guiones sin éxito en Hollywood, cansado de la ficción, Gustavo Bolívar decidió, asqueado por la corrupción, traicionar su precepto de no hacer política hasta que no hubiera un sistema electoral justo donde no se roben las elecciones. Ahora se la juega por la Lista de la decencia. Sin haber sido nunca un entusiasta de la izquierda, aceptó la propuesta que le hizo el candidato Gustavo Petro de lanzarse por la reconquista del Senado para gente con manos limpias, como ha sido su eslogan. Bolívar lo aceptó poniendo su decálogo de principios por delante que empieza diciendo: No prometo nada distinto a poner a los corruptos contra las cuerdas cada día de mi vida en el Congreso. 

Declaración de principios:

 

Publicidad
Queremos seguir siendo independientes, pero no podemos solos. ¡Apóyenos! Con la tecnología de TPaga
$20.000 $50.000 $ 100.000 $300.000
Donaciones en pesos colombianos ($COP) a la Fundación Las Dos Orillas. NIT 900.615.503 para la operación de Las2orillas.co
0
4987
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Las infamias de Juan Manuel Santos, según Gustavo Bolívar

Las infamias de Juan Manuel Santos, según Gustavo Bolívar

Santos le subió 8 millones de pesos mensuales a los Congresistas, pero es indiferente con los 14 millones de colombianos que deben vivir con $192.000 al mes. Su más grande infamia, según Gustavo Bolívar
Gustavo Bolívar y su “lavada de manos”.

Gustavo Bolívar y su “lavada de manos”.

El egocéntrico escritor de las narconovelas colombianas, asegura que en 40 años agradecerémos su trabajo.
Carta a Gustavo Bolívar

Carta a Gustavo Bolívar

"si se diera cuenta la cantidad de niños y adolescentes que sueñan con ser el capo, tener su dinero, sus mujeres y poder, se preocuparía."
El hombre a quien las narconovelas lo volvieron millonario

El hombre a quien las narconovelas lo volvieron millonario

Crónica de cómo Gustavo Bolívar encanta al auditorio y roba aplausos, sobre todo si es en provincia y de señoras.