El Álvaro Uribe que yo conozco por Fanny Kertzman

“No concibo que AUV haya participado en el oscuro complot que le han montado. La izquierda criminal está a punto de liquidarlo, pero sé muy bien que saldrá indemne”

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julio 27, 2018
El Álvaro Uribe que yo conozco por Fanny Kertzman

Conozco a Álvaro Uribe Vélez desde 1997, hace más de treinta años. El era Gobernador de Antioquia en ese momento y yo era la directora de revista Dinero, a la que había fundado con otros socios años atrás. El contacto fue a través de mi querido amigo Carlos Escobar Barco (qepd). Any Vasquez (qepd) que desde siempre trabajó con Uribe, buscaba un contacto para aparecer en el medio que yo dirigía. Es así como surgió la oportunidad de ir a Medellín a entrevistarlo, que yo aproveché.

Ambos quedamos gratamente sorprendidos. Según él me ha contado después, tenía pereza de recibirme porque no le gustaban mucho los medios nacionales y pensaba que yo lo iba a cuestionar como los demás periodistas capitalinos. Hablamos especialmente sobre resolución de conflictos, una nueva práctica que él como Gobernador introdujo como justicia alternativa en Urabá. Cabe destacar también que el gobernador Uribe le había dado participación en puestos públicos a muchos de los miembros de la UP, que después fueron asesinados por las Farc. Desde ese momento nació nuestra amistad.

Dos años más tarde me sorprendió una llamada de AUV, dándome las gracias porque yo había declarado en una entrevista en revista Diners que era seguidora de él en política. Por primera vez un funcionario público de talla nacional declaraba su admiración por el futuro Presidente. En ese entonces yo era Directora de la DIAN. En junio de 2000 salí de la DIAN y tenía que esperar hasta octubre para irme a mi nuevo cargo de Embajadora en Canada.

En ese período AUV, que acababa de regresar de Oxford a donde se había ido al terminar su período como Gobernador, empezaba a incursionar en la política electoral colombiana. Le conseguí el primer carro blindado donado por Bavaria, porque en Bogotá andaba en un viejo Renault 12 del DAS. Le presenté economistas como Rudolf Hommes y Armando Montenegro, lo acompañé donde varios cacaos como Gustavo Gaviria (padre), Carlos Pérez Norzagaray y Hernán Echavarría Olózaga.

AUV me invitó, junto con José Roberto Arango, al Ubérrimo a planear la próxima campaña política de 2002. Fueron tres días en que no dejamos de analizar y auscultar el futuro político de AUV. El Ubérrimo era una finca humilde, sin agua caliente ni mayores comodidades, pero eso sí, la comida típica era espectacular. AUV dormía en el patio de la casa en una hamaca con una escopeta en sus manos.

También visitamos la región y conocí algunos vecinos del Ubérrimo. Una noche fuimos a visitar a una familia vecina de finca, un paisa que tenía una hermosa casa a orillas del Sinú. Durante la visita el señor, cuyo nombre no recuerdo, narró como se había encontrado con Fidel Castaño trotando temprano en la mañana en los alrededores de la finca. Contó que se hicieron amigos y una vez lo acompañó al Nudo de Paramillo donde tenían su cuartel las Autodefensas Unidas de Colombia. El señor colaboraba con esta organización con dinero para evitar caer víctimas de la guerrilla que asolaba a Córdoba, hasta el punto que todos los ganaderos habían sido víctimas del secuestro.

Cuando regresábamos, Uribe comentó con Lina Moreno, su esposa, la incomodidad que había sentido oyendo esas historias de paramilitares. El no quería saber nada de ese movimiento y el relato del señor lo había perturbado profundamente. El quería estar alejado lo más posible de la ilegalidad.

Un año después me llamó José Roberto Arango, cuando yo estaba de Embajadora en Canada, para proponerme volver a Colombia y dirigir la campaña presidencial de AUV. Yo estaba muy contenta en el exilio  y no quería volver todavía. Estuve en Canada un año más, cuando Uribe ya era Presidente. Gracias a mis gestiones con la RCMP (Policía Montada de Canada) y el CSIS -el equivalente a la CIA en Estados Unidos- el gobierno canadiense había colocado a las Farc, ELN y AUC en la lista de terroristas internacionales. El Presidente Uribe me llamó a felicitar, lo logrado era una hazaña especialmente en Canadá, refugio de muchos ex guerrilleros.

En 2008 lancé mi primer libro, Soltaron los perros, en Presidencia, donde Álvaro Uribe tuvo unas bellas palabras sobre mi que nunca olvidaré. Narró nuestro primer encuentro en la Gobernación de Antioquia. Ahora, siempre que lo veo, es muy amable conmigo. En un vuelo a Panamá coincidimos y me llevó a la sala diplomática en el aeropuerto de esa ciudad, donde lo esperaba la expresidenta Mireya Moscoso.

Cada vez que iba a Medellín paraba en su finca en Rionegro a saludarlo junto con la encantadora Lina. Los visitantes asiduos eran miembros de las Fuerzas Armadas, especialmente el Gaula del Ejército a quienes doné cuatro camionetas incautadas por sugerencia de AUV. Jamás conocí paramilitares en su círculo de amigos.

Yo no concibo que AUV haya participado en el oscuro complot que le han montado. El es la persona que más ama a su patria que yo conozca. Desde siempre quiso ser Presidente con una misión: salvar a Colombia de los enemigos armados. Hoy la izquierda criminal está a punto de liquidarlo, pero sé muy bien que saldrá indemne. En estos momentos oscuros, todo mi cariño, admiración y apoyo a un hombre químicamente bueno.

 

 

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