La mentira asociada a la desinformación sigue y seguirá su camino; el infundio se convirtió en arma fundamental de la lucha por el poder político en Colombia. En los meses que faltan para la primera vuelta presidencial, el engaño se agudizará. La falacia pervive en un enrarecido ambiente político donde la fuerte polarización es reina y señora. Pero en medio de ella, hay engaños que son un verdadero insulto a la inteligencia. En este tipo de mentiras subyace el menosprecio por la capacidad de análisis que tiene el receptor, se desconoce su eventual pensamiento crítico y al que recibe el engaño se le subestima de tal manera que le dan tratamiento de minusválido cerebral.
Todo lo anterior se trae a colación por la realización de las consultas efectuadas el 8 de marzo, atadas a las elecciones parlamentarias. Si se observa en retrospectiva, hay que reconocer el impacto de las decisiones del CNE a la causa Progresista. Estas determinaciones lograron sacar al candidato Iván Cepeda Castro e impidieron que millones de colombianos pudieran ejercer su derecho al voto. Cepeda era el más fuerte candidato y, según las proyecciones, hubiera obtenido una votación masiva frente a cualquier oponente en su camino a la presidencia. Es por eso que, para algunos sectores, era necesario excluirlo para que prevaleciera una asociación de matices políticos donde sobresaliera la gobernanza tradicional.
Esta estrategia ganó relevancia frente al vacío que dejó la salida de Iván Cepeda. En política, todo vacío suele ser llenado, y este espacio fue ocupado por lo que el autor considera maniobras tejidas desde la institucionalidad. Así las cosas, en la llamada "Gran Consulta por Colombia" gana la heredera del sector tradicional, representante de la extracción ultra conservadora de antaño. Paloma Valencia es bisnieta de Guillermo León Valencia (presidente entre 1962-1966), quien obtuvo su nominación tras la muerte de Gilberto Álzate Avendaño.
¡Dato mata relato!
Los medios de comunicación y voceros políticos difunden que la consulta de la derecha "barrió" electoralmente y repiten que "Paloma Valencia sacó el doble de los votos de Cepeda". Sin embargo, no aclaran que la consulta del progresismo realizada en octubre pasado fue un proceso partidista que no estuvo atado a elecciones parlamentarias. Aquella fue una consulta con solo 19.000 mesas de votación, donde Cepeda obtuvo 1'541.286 votos (81 votos por mesa). En contraste, la "Gran Consulta por Colombia" contó con 126.647 mesas y Paloma Valencia obtuvo 3'236.286 votos (apenas 25.5 votos por mesa). Con esta proyección, si Cepeda hubiese participado en marzo, habría superado los 10 millones de votos.
Claramente se entiende por qué la comparación es un absurdo. Con este análisis o una simple regla de tres, resulta que Cepeda hubiera sacado 3 o 4 veces más votos que Paloma Valencia. Se evidencia un afán por subestimar la inteligencia del colombiano al defenestrar a Iván Cepeda de la consulta del Frente por la Vida.
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