Hay que educar en género a la sociedad colombiana

"El Centro Democrático ha dado un volantazo hacia la prehistoria de la cultura machista y sigue apoyándola"

Por: Victoria Alejandra Rodríguez Salamanca
noviembre 09, 2016
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Hay que educar en género a la sociedad colombiana

La paz es también para las mujeres señores del Partido Democrático y representantes de las diversas iglesias, cristianas, evangélicas, mormonas y demás. La campaña sucia que ha desarrollado especialmente este partido político de ultraderecha, pretende impedir a las mujeres alcanzar la defensa de los derechos democráticos de las que son beneficiarias, así como a la comunidad LGBTI, a la diversidad cultural y étnica del país. ¿Por qué es tan difícil que un partido político de ultraderecha que supuestamente busca el desarrollo de la nación, incluya a las mujeres en el centro de los intereses económicos, políticos e ideológicos de este proyecto de nación? La respuesta más pronta es por intereses económicos. Y no resulta insignificante, teniendo en cuenta que gran parte de la guerra se ha dado por el interés en la tierra y en las riquezas de los recursos naturales de nuestra preciosa nación.

La mayoría de la concentración de tierra del país está en pequeños grupos económicos y en una pequeña cantidad de familias colombianas. Y de esa gran mayoría, la propiedad de las tierras está en manos de los hombres. Este hecho se traduce en mayor pobreza para la población de mujeres, así como, en una total dependencia económica. La ONU propone que el desarrollo rural sea equitativo y para ello es necesario, que las mujeres tenga acceso a la tierra y a la economía que se deriva de ella.

Por no contar más, en los últimos 20 años, se ha pospuesto el tema del tratamiento de la violencia contra las mujeres más de 5 veces en los diferentes periodos presidenciales. En todas ellas se han limitado a producir sistemas de justicia como por ejemplo las Casas de Justicia o Comisarías de Familia. Estas nunca han resuelto el tema de la violencia contra las mujeres porque la violencia es estructural: cuando se educa a las hombres como superiores a las mujeres se les educa también para dominar la violencia como parte de su identidad. Es decir, esto es un problema de género. No es como dijeron los medios y las iglesias que se iba a enseñar a los niños y niñas a ser gays.

Otro aspecto que permanece inmerso en la enseñanza de los temas de género es la economía de las mujeres. Mientras esta economía siga estando en negro, no esté medida por los estándares económicos de la nación y represente riqueza, las mujeres seguiremos siendo pobres en Colombia pues nuestro trabajo no entra en las cifras económicas. Observemos unos ejemplos: una madre soltera y cabeza de hogar, limpia casas, o una mujer que trabaja en el campo, ambas no cotizan ni pensión ni salud, pero pagan impuestos por cada producto que consumen y no reciben ninguna ayuda del Estado. Su trabajo permanece invisible a la Economía a pesar de que supone un beneficio monetario para la nación.

La mayoría de las veces, el dinero fruto del trabajo de una mujer campesina queda en manos de quién finalmente vende el producto de la finca. Si es el hombre el propietario de la tierra, es él quien repartirá el dinero que ganen. En esa pequeña economía familiar el trabajo de las mujeres es invisible para el Estado. Así se genera, por un lado, dependencia de las mujeres hacia el dueño de la tierra, y por otro, una total vulnerabilidad social. Es decir no se generan las ayudas necesarias para que ellas tengan un sueldo digno y una mejor calidad de vida, aun trabajando más de 16 horas diarias. Esa es la economía de las familias, familias en las que la mayoría de las veces, las mujeres afrontan una buena dosis de violencia física machista en silencio, sin ninguna protección del Estado.

Es así, por ejemplo, como una mujer es víctima de violencia cada 4 minutos en Colombia. Y esto, si es que no es más frecuente, ya que no es posible hacer una lectura real de la violencia, porque el sistema nacional hasta hace un par de años no recogía información discriminada por género en las centros de justicia como la fiscalía.

El Centro Democrático ha dado un volantazo hacia la prehistoria de la cultura machista y sigue apoyándola. La decisión del último fiscal propuesto para los siguientes años, el señor Humberto Martínez, intenta derrocar los derechos ganados por las mujeres a través de la ley 1257,y las diferentes sentencias que buscan que las mujeres puedan ser “liberadas” de la violencia machista con procesos democráticos de protección.

De igual forma, en la ley del aborto en los tres casos, el debate mediatizado ha sido mentiroso y amañado, desconociendo las tasa de mortalidad y muchas otras razones por las que se dio dicha ley. Temas que quieren derrocar desde postura religiosas sin argumentos sociales como las cifras de 700 asesinatos a mujeres en sus hogares por parte de sus compañeros sentimentales, o las ventajas económicas para quienes se benefician del trabajo de las mujeres. Anulan mediáticamente con argumentos religiosos las verdades intenciones de los proyectos políticos basados en la teoría de género.

Hace cuatro años cuando trabajé en la ciudad de Yopal como profesora, me sorprendió en una emisora escuchar que había aproximadamente 600 casos de violaciones a mujeres, niñas, adolescentes y hasta adultas, en su gran mayoría cometidas por familiares, tíos, primos, hermanos, esposos, amantes, vecinos, etc.. en un año. El juez asignado a el tratamiento de estos casos decía que la mayoría quedaban archivados por vencimientos de términos. Sólo se asignaba un juez para tratamiento de dichos casos y eran, por volumen, imposibles de tratar. Esto es un problema de género.

Hay que reeducar el género en Colombia. Me pregunto ¿será que al señor Ordóñez, al expresidente Álvaro Uribe y a toda la cúpula de la Iglesia católica y demás iglesias en este país, esos datos no les mueven el espíritu? ¿será que eso no les parece un pecado?

Para quién sabe de justicia, sabe que para comprender los temas de violencia contra las mujeres hay que entender el concepto de género. El desarrollo de esta nación en términos de derechos tiene que entender los derechos de las mujeres y los de la comunidad LGBTI.

Si no comprendemos estos temas, muy probablemente no quedemos relegados en el desarrollo, porque conocer de derechos a las mujeres nos hace una nación medianamente desarrollada. Si la economía de las mujeres sigue estando sumergida e invisibilizada, las mujeres de colombia seguiremos siempre estando supeditadas a la dependencia económica de los hombres, con una horrorosa cifra del 20% menos del sueldo de un hombre, en la mayoría de las áreas de la economía colombiana.

Pero fundamentalmente se necesita implementar el concepto de género porque las mujeres de los sectores más pobres de Colombia, son quienes están soportando el peso de la guerra, de la desigualdad y son peor tratadas que los migrantes en Estados Unidos. De los 6 millones de desplazados la gran mayoría son mujeres y menores de edad. Esto no es un problema de si creemos o no en Dios, ¡este es un problema social muy grave que es hora ya de solucionar!

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