A dónde fueron a parar las armas de las FARC

Itinerario de un recorrido que empezó cuando 7000 guerrilleros soltaron su fierro hace 18 meses y terminó en un monumento que pocos entienden

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Diciembre 14, 2018
A dónde fueron a parar las armas de las FARC

Durante años el arma no era más que una extensión de su cuerpo. El fusil se limpiaba, se mantenía engrasado. Era un ritual minucioso. Nunca se abandonaba, ni siquiera para dormir. Ningún fusil se parecía a otro, todos tenían su propia personalidad. Tallados, marcados, adornados, cada uno con nombre. Reconocible.

Hasta que llegó el 26 de noviembre y la esperada firma de la paz entre la guerrilla las Farc y el gobierno Santos después de cuatro años de negociaciones en La Habana. Comenzó entonces la cuenta regresiva. Con el año nuevo, comenzó el éxodo de siete mil guerrilleros que dejaban  sus campamentos en las zonas de combate para agruparse en 23 áreas de concentración en 16 departamentos.

El jefe máximo, Timoleón Jiménez, sabía del  significado para un guerrillero entregar el arma. Debían hacerlo paso a paso. Continuaron un año con las armas. Hacían las rondas nocturnas y las guardaban con sigilo en sus mochilas cada vez que salían a hacer las tareas al pueblo más cercano en donde estaba prohibido portarlas

Muchos guerrilleros  incluso se despidieron de los pobladores en las zonas históricas con los revólveres al cinto, antes de tener que entregarlos como quienes conformaban el emblemático Bloque Oriental de los tiempos del Mono Jojoy.

El proceso tomó casi seis meses hasta que concluyó el 20 de junio del 2017. Las Naciones Unidas en cabeza de Jean Arnaut aplicaron un protocolo probado en decenas de países en el mundo que han pasado por el fin de un conflicto. Cada guerrillero individualmente, con identificación previa entregó su arma de dotación que terminó en un container guardada con un secretismo reverencial. El acopio de fusiles y morteros y navajas, ametralladoras, municiones, creció hasta completar 60 toneladas.

El Acuerdo de firmado traía un compromiso: con las armas de las Farc se levantarían tres monumentos: uno en Colombia, en la capital, otro en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York y un tercero en La Habana, la ciudad hospitalaria de los cuatro años de negociaciones. La tarea recayó sobre los hombres de la Ministra de cultura Mariana Garcés. La selección del artista y del lugar para exponerlo debía lograrse con la mayor independencia. La escogida después de un proceso de elección fue la escultora colombiana mundialmente famosa Doris Salcedo. Una artista marcada por el conflicto, como pocas en el país.

 

El 22 de septiembre del 2017 comenzó el traslado de los containers con las armas rumbo a Sogamoso, a la fábrica de armamento estatal, Indumil . Se completaba la cifra con la que las FARC sostuvieron la última parte de una guerra de 60 años: Eran 6.177 fusiles de asalto, 28 fusiles de precisión, 274 ametralladoras, 13 subametralladoras, 6 escopetas, 1.817 pistolas, 170 revólveres, 268 morteros, 12 lanza cohetes y 229 subametralladoras.

Fueron 7.756 armas entregadas a la ONU y 1.238 se encontraron en las distintas caletas que entregaron las FARC. La gran mayoría de colombianos nunca creyeron que esa iniciativa pudiera ser posible. La guerrilla nunca permitió que se tomara una foto, que se filmara una imagen entregando un arma. El trago amargo de la guerra para la población colombiana pero con un significado radicalmente distinto para los guerrilleros

Doris Salcedo comenzó su trabajo en septiembre del 2017.  Se le entregarían 60 toneladas el monumento con el hierro fundido, llamó a 40 mujeres, 20 civiles y 20 de la guerrilla de las FARC, a forjar las 1.296 placas en las que se transformarían las 60 toneladas del hierro. Las FARC no estaban muy seguras de lo que Salcedo quería hacer con sus fusiles. Para ellos esas armas tenían otro significado.

Pensaban en un monumento glorioso, un símbolo monumental de una guerra que termina y ha dejado más de 200.000 muertos. Los comandantes como Ivan Marquez con quien la artista dialogó nunca entendieron sus explicaciones, su idea de transformar las armas en unos mosaicos para formar una superficie sobre la cual la gente pudiera pararse. Doris Salcedo se había propuesto hacer un Contra-Monumento.

El proceso de creación del gran piso gris, con texturas drásticas, salido de las manos de veinte mujeres víctimas de abuso sexual en la guerra, que ocuparon de aplanar las láminas tuvo también un significado especial. Fue la oportunidad para exorcizar sus demonios mientras golpeaban el hierro. Una forma de martillar su historia, de sublimar el dolor.

El contra monumento está localizado en un lugar especial de Bogotá y éste espacio ha trabajado el arquitecto Carlos Granada quien ha sido la mano derecha de  Doris Salcedo durante casi una década. La escultura de gran formato de Salcedo siempre compromete grandes espacios donde el trabajo del arquitecto es más que necesario. El director de patrimonio del Ministerio de cultura Alberto Escobar ubicó una casa colonial en ruinas en el barrio Santa Barbara sur, a pocos pasos del Palacio de Nariño. Las ruinas, el espacio, la atmosfera hacen parte de la obra. Durante más de un año trabajaron en la obra y Fragmentos vio la luz este lunes 10 de diciembre. El pasado quedó plasmado en una superficie de 800 metros cuadradas construida con láminas con texturas tan asperas como las cicatrices que deja la guerra.

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