Opinión

¿Dónde está la Selección del Ras tas tas?

Pékerman tiene que justificar el sueldo y los jugadores las exigencias que hacen cuando vienen a la tricolor

Por:
octubre 14, 2015
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Perdonaré que no acierten, pero nunca que no se esfuercen”.
Pep Guardiola

 

Lo visto anoche en el partido de la Selección Colombia con Uruguay nos aterrizó a la realidad que enfrentamos con un equipo desorganizado, sin táctica, sin buena preparación, con jugadores desorientados, sin claridad no solo hoy sino desde la Copa América, y con un partido en Barranquilla ganado —en lenguaje popular— “de pura arepa”. ¿Importantes los tres puntos? Claro, pero no siempre va a haber suerte.

Lo primero que debo decir es que mi cercanía con el fútbol no va más allá de haber crecido hincha de Millonarios, lo que ya dice mucho de mi resistencia, y de mi hermano Carlos Gracia que es periodista deportivo. Aunque entiendo el fútbol, siempre le pregunto a él el por qué de las dudas que me asaltan con esta Selección que está en crisis hasta con Pékerman y que no quiero que nos tenga durante tres años de eliminatorias con la “pujadera” de estar buscando a última hora el centavo para el peso.

Déjenme decirles que disfruté el Mundial y lo viví con la emoción colectiva de nuestro país, pero sufrí infinitamente la pobre presentación que tuvimos en la Copa América en Chile, a donde llegamos como los destacados mundialistas y salimos como la gran decepción del evento.

¿Qué pasó con el equipo del Ras tas tas? ¿Qué pasó con el técnico del electrocardiograma plano de quien ahora no sabemos cómo interpretar su impavidez? ¿Qué pasó con los figurones que nos hicieron vibrar? Ahora no tenemos ni un líder. Quisiera que Falcao se sacudiera de ese sino que lo acompaña desde su fatídica lesión, pero no da muestras de estar ni cerquita. No me digan que es la ausencia de James, porque Uruguay nos ganó sin Suárez y sin Cavani. Tampoco podemos caer en la dependencia de Brasil con Neymar y de Argentina con Messi. Como decía el gran Alfredo Di Stéfano: "Ningún jugador es tan bueno como todos juntos".

Me preocupa que estemos cayendo en el síndrome de la Selección del Pibe, cuando tras ganarle 5-0 a Argentina nos creímos campeones del Mundial USA 94 sin haber jugado, y fuimos los primeros eliminados. Si nos estamos creyendo el cuento de que somos los quintos mejores del mundo según el escalafón FIFA y el resultado del Mundial 2014, vamos por el mismo mal camino de la Selección de los 90.

Hablemos de la cabeza: Pékerman. Claro que nos ha dado muchas alegrías, que nos hizo recuperar la confianza por nuestro onceno nacional, pero…¿qué le está fallando?. Según los entendidos, la influencia negativa de su empresario y yerno Pascual Lezcano, de quien se dice se cree el dueño de la Selección y da órdenes pasando por encima del mismo presidente de la Federación, Luis Bedoya; también que sugiere jugadores que él representa para ser convocados. Ahora, el misterio que rodea la concentración de equipo no se justifica en los resultados conseguidos después del Mundial de Brasil. También se habla de que tiene evidentes preferencias por algunos jugadores, mientras a otros los llama por presión y no por convicción. Para no ir más lejos, el caso más claro es el manoseo a Jackson Martínez, tremendo goleador que poco o nada es utilizado por el estratega argentino.

Sobre los jugadores hay que decir que tienen que retomar la humildad y la entereza que tuvieron hasta el Mundial del año pasado, y luchar más por ganarse la titular en sus clubes para así llegar a aportarle mayor rendimiento a nuestro combinado tricolor.

No quiero pensar en el resultado de los partidos contra Chile y Argentina en noviembre próximo con esta Selección del Sagrado Corazón. Confieso que me preocupa más Chile que Argentina.

Es cierto que las eliminatorias apenas comienzan y que queda mucho camino por recorrer, pero lo que hay por hacer parece demasiado: trabajar táctica, hacer microciclos de trabajo con los jugadores de la liga local y, lo más importante, que exija al comité ejecutivo de la Federación partidos con rivales de categoría que le puedan aportar al equipo nivel de competitividad y deje de buscar rivales chicos que en nada van a beneficiar el trabajo del combinado nacional. Como quien dice, Pékerman tiene que justificar el sueldo, y los jugadores las exigencias que hacen cuando vienen a la tricolor.

¡Hasta el próximo miércoles!

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