Diez libros anticiparon la crisis del cambio climático

Un grupo de expertos advirtió sobre el desastre ambiental con más de 40 años de anticipación y muy pocos quisieron escuchar

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diciembre 15, 2019
Diez libros anticiparon la crisis del cambio climático
Cambio climático

'Primavera silenciosa', Rachel Carson, 1962

Considerado como la primera inspiración literaria para el incipiente movimiento ecologista, en este ensayo pionero, la bióloga marina y zoóloga Rachel Carson denunció los efectos nocivos que tenía para la naturaleza el empleo masivo de productos químicos como los pesticidas, poniendo especial énfasis en el entonces omnipresente DDT. Desplegando una abundantísima documentación, el libro detalla los inmensos daños producidos por fumigaciones químicas en distintas localidades y terrenos, no ya en toda vida vegetal o animal, sino también en el mantillo, el agua y los alimentos de ríos, campos y bosques. El logro definitivo fue que, a raíz de las investigaciones de Carson, el Departamento de Agricultura estadounidense prohibió el DDT y comenzó a planificar la creación de la Agencia de Protección Ambiental.

'La explosión demográfica', Paul R. Ehrlich, 1968

La controversia ha acompañado siempre a este clásico de corte malthusiano donde el renombrado entomólogo Paul R. Ehrlich hablaba del problema de la superpoblación. Si bien muchas de sus teorías se han demostrado erróneas, sus predicciones sobre el cambio climático y los futuros desastres ecológicos acertaron, tristemente, de pleno. En concreto, su visión del efecto invernadero, sobre el que alertaba diciendo que “se está acentuando por el aterrador incremento de los niveles de dióxido de carbono. Ahora mismo no podemos predecir los resultados climáticos de el uso de la atmósfera como basurero, pero es preocupante”.

'Los límites del crecimiento', Donella Meadows, 1972

Nacido de un informe encargado al MIT por el prestigioso Club de Roma, y coordinado por la biofísica y científica ambiental Donella Meadows, este ensayo reúne la visión de 17 profesionales internacionales que concluyeron que “si el actual incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la Tierra durante los próximos cien años”. Sucesivamente ampliado y reformulado, la versión de 2012 afirmaba que ya nos encontramos en los límites físicos y destacaba la importancia de las inversiones que tendrán que comprometerse para la necesaria transición hacia una sociedad que consuma recursos sostenibles.

'Tracers in the sea', Wallace Smith Broecker, 1982

Conocido como el decano de los científicos del clima, el geofísico Wallace Smith Broecker fue uno de los primeros en hablar de cambio climático y el “culpable” de la popularización del término calentamiento global. Su gran aportación, que vuelca en este ensayo, fue el descubrimiento del papel de los océanos y sus interacciones con la atmósfera a la hora de disparar un cambio climático abrupto. Como explica Broecker, la circulación termohalina, el sistema de circulación que une las aguas de todos los océanos, define la dinámica climática del planeta y su alteración puede generar, como así sucede, grandes cambios en el clima global. ometerse para la necesaria transición hacia una sociedad que consuma recursos sostenibles.

'La Tierra en juego', Al Gore, 1992

Más conocido por el primero documental, y después best seller, 'Una verdad incómoda' (2006. Gedisa, 2007), el político y activista Al Gore volcó su experiencia de varias décadas dedicado al ambientalismo en este ensayo donde explica con detalle lo que ha supuesto para el planeta la acción de los seres humanos. El entonces futuro vicepresidente recurre a varios ejemplos históricos con el fin de desmontar los argumentos pretendidamente científicos del poderoso lobby industrialista, dejando un mensaje que hoy sigue siendo necesario: estamos a tiempo de dejar un planeta en condiciones para las generaciones venideras.

'Atmosphere, Climate, and Change', Paul J. Crutzen, 1995

Premio Nobel de Química en 1995 por sus investigaciones sobre la importancia del ozono en la atmósfera, el químico holandés Paul J. Crutzen ha demostrado la incidencia de la emisión de cloroflurocarburos o CFC y otros gases organohalógenos en el cambio climático mediante su proceso de destrucción del ozono atmosférico. En este ensayo, el inventor de la palabra Antropoceno, término que acuñó a principios de este siglo, basándose en el gran impacto del ser humano sobre los procesos globales del planeta, sobre todo desde la primera Revolución industrial, viaja desde las consecuencias locales de cambio climático, hasta lo general. Así, el exdirector del Instituto Max Planck revela el funcionamiento de la atmósfera, elemento indispensable para la vida en la Tierra, y demuestra la fragilidad de la capa de ozono, a la que considera como “el talón de Aquiles de la biosfera”. 

'La venganza de la Tierra', James Lovelock, 2007

Ya en 1973, también el científico británico James Lovelock hizo especulaciones respecto a que los cloroflurocarbonos podrían contribuir al calentamiento global. Todo ello mientras desarrollaba su controvertida Hipótesis Gaia, teoría que visualiza a la Tierra como un sistema autorregulado. Esta misma es la tesis que desarrolla en este ensayo, donde afirma que el sutil sistema autorregulatorio de Gaia ha sido desbordado por una población humana creciente cuyo consumo de energía per cápita es igualmente creciente. En este contexto, Gaia se empieza a vengar amenazando con la destrucción de nuestra especie. Para evitar este escenario, Lovelock repasa las soluciones posibles, evidenciando el temor de que las soluciones macroingenieriles sean una coartada para seguir con el despilfarro energético actual y llegando a la conclusión de que solo cabe disminuir la energía que nos llega del Sol, mediante algún truco aún hoy imposible de imaginar, o reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

'La sexta extinción', Elizabeth Kolbert, 2014

Según los cálculos de la periodista científica Elizabeth Kolbert, a finales del siglo XXI habrá desaparecido más del 20% de todas las especies vivas que pueblan la Tierra, que ya conoció cinco catástrofes similares. La primera, en el Paleozoico, acabó con el 95% de las especies, y la quinta se llevó por delante a los dinosaurios en el Cretácico. Lo que distingue a la actual extinción es que, mientras todas las anteriores tuvieron causas naturales (cambios climáticos, meteoritos, erupciones volcánicas…), la actual corresponde, en cambio, al ser humano. Una desaparición de especies que la autora relata como paralela a la de los hábitats que los acogen, que se han reducido a la décima parte de su extensión previa a la irrupción del hombre en el medio ambiente. Vivimos encima de una bomba de relojería, viene a decir Kolbert, quien, para hacer audible su tictac, concluye con una cita del ecólogo y entomólogo Paul R. Ehrlich, que ha asegurado en sus libros que “Empujando a las demás especies a la extinción, cortamos la rama sobre la que nos sentamos”.

'Antropoceno: La política en la era humana', Manuel Arias Maldinado, 2018.

Al hilo de las candentes polémicas sobre el Antropoceno, término todavía volátil, el politólogo aborda en este completo ensayo una reflexión sobre los vínculos que existen entre el medio ambiente y el debate público. Entendiendo el Antropoceno como una nueva época geológica cuyo rasgo central es el protagonismo de la humanidad, convertida en agente de cambio medioambiental a escala planetaria, Arias Maldonado explora el marco teórico para el debate sobre la sostenibilidad global, la conservación de las formas y espacios naturales, así como para la moralización de las relaciones entre el ser humano y la naturaleza. Es decir, se pregunta por las inseparables consecuencias políticas del Antropoceno, por los efectos que para la sociedad liberal y la democracia tiene una mutación planetaria que obliga a reorganizar las relaciones socionaturales.

'El planeta inhóspito', David Wallace-Wells, 2019.

Auténtico bombazo editorial, este libro del periodista David Wallace-Wells está llamado a marcar época. En él, la hipótesis final que defiende el autor es que, al hablar del clima, nos hemos acostumbrado a las listas asépticas de hechos y que necesitamos un compromiso más directo. “Es mucho peor de lo que imaginas. La lentitud del cambio climático es un cuento de hadas tan pernicioso quizá como el que afirma que no se está produciendo en absoluto”. Así de rotundo se muestra en el arranque de este catálogo de catástrofes naturales, hambrunas, falta de agua, calor achicharrante, aire irrespirable, océanos moribundos y colapso económico. Sin embargo, aguarda una luz: “todo está en nuestras manos. La dicotomía del cambio climático no es algo binario, o solo progreso o solo destrucción. La clave está en buscar el equilibrio que permita un progreso sostenible”.

Tomado de El Cultural, con el título original: 'Diez libros que advirtieron del cambio climático'.

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