Texto escrito por: Elizabeth Mora-Mass
Ismael “El Mayo” Zambada García fue condenado este lunes a cadena perpetua en Estados Unidos y a pagar 15.000 millones de dólares de multa, aceptando toda responsabilidad por sus delitos, según informó el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
De acuerdo con el juez Brian Cogan, no había otra opción que darle una sentencia de por vida “por la cantidad inimaginable de todas las muertes causadas” a ciudadanos estadounidenses por su enorme participación en el tráfico de drogas.
Y es que “El Mayo”, de 76 años, fue uno de los grandes históricos narcotraficantes de México. Cofundador del cártel de Sinaloa, el cual sigue vigente, a pesar del encarcelamiento de “El Chapo” Guzmán y del mismo “Mayo” Zambada.
Los actuales jefes del cártel de Sinaloa son “Los Chapitos”, los hijos de “El Chapo” Guzmán –de hecho, ellos entregaron a “El Mayo” Zambada al gobierno de Estados Unidos–, mientras que la parte de “El Mayo” la maneja Ismael “El Mayito Flaco” Zambada.
“El Mayo” aceptó su culpabilidad a cambio de ser enviado a una prisión-hospital para ser tratado de todos los problemas de salud que lo aquejan.
Mariachis y “Muñecas” en Jackson Heights
Qué gran diferencia hacen los años. Los viejos parroquianos de Jackson Heights recuerdan cuando “El Mayo”, en ese entonces joven, se paseaba airoso por los restaurantes de la zona, donde Gonzalo Rodríguez Gacha, “El Mexicano”, “El Chepe” Santacruz Londoño y los Rodríguez Orejuela, negociantes del sector, lo recibieron “con mariachis y las 'muñecas' de Griselda (Blanco)”, cuenta don José, quien era mesero de un conocido restaurante de la Roosevelt.
Era la época dorada del mercado de cocaína. Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela eran no solo propietarios de varios negocios legítimos, sino que impulsaban la creación de una asociación de comerciantes con el fin de fortalecer la economía local. Hasta tenían su propio periódico, llamado “El Universal”, el cual difamaba a todos aquellos que se atrevieran a criticarlos. Manuel de Dios Unanue fue asesinado por sus críticas al cartel de Cali.
“El día que vino 'El Mayo', 'El Mexicano' ordenó contratar a todos los mariachis del área y entraron en procesión cantando, acompañados de las mejores 'muñecas' de Griselda, a cual de todas más lindas. Les prepararon verdaderos manjares. 'El Mexicano' como siempre cerró el local y la gente salió sin chistar”, recuerda don José.
Y es que no podían chistar. “El Burro”, el jefe de sicarios del cartel de Cali, se quedaba con sus hombres en la puerta y todo el mundo sabía que si abría la boca, primero, “El Burro” violaba a la mujer, o la novia, en público y luego lo asesinaba.
“El Mayo” envió una nota de arrepentimiento, la cual fue anexada a su juicio, pero no leída por el juez Cogan.
“Nosotros, como meseros, sentíamos envidia”, continúa diciendo don José. “Pero qué bueno fue Dios conmigo. Estoy pensionado, tengo una casita propia y mis hijos son profesionales. 'El Mayo' tuvo mucha plata, muchas viejas, pero no tuvo la vida tranquila que nosotros, los meseros, los taxistas que los atendíamos. ¿Pa’ qué tanta plata, si no se puede disfrutar?”, asevera don José.
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