De la brecha salarial de género

Aunque a simple vista pareciera que este fenómeno se debe a la discriminación hacia las mujeres, es más complicado que eso

Por: María Alejandra Carvajal Díaz
mayo 24, 2021
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De la brecha salarial de género

La brecha salarial de género se refiere a las diferencias entre la remuneración laboral recibida por los hombres y las mujeres en un mismo trabajo. ¿Pero existe la brecha salarial? La brecha salarial dice que a las mujeres se les paga un 82% porciento de lo que se le paga a un hombre, es decir, una mujer gana 83 centavos por cada dólar que un hombre gana (U.S. Census Bureau 2016). En Colombia, la brecha salarial general entre hombres y mujeres es de 12,9% para el año 2019 (Dane, 2020), es decir, que por cada 100 pesos que un hombre gana, una mujer gana 87, 1. Sin embargo, la brecha salarial es diferente de acuerdo con la manera en que se mide.

Por ejemplo, según la Dane (2019) en el sector formal una mujer gana 94,8 pesos por cada 100 que gana un hombre, en el sector informal una mujer recibe 71,0 pesos por cada 100 pesos que recibe un hombre. En pocas palabras, una mujer gana menos que un hombre por el mismo trabajo. No obstante, no es algo tan simple como eso. La afirmación de que una mujer gana menos de lo que un hombre gana haciendo el mismo trabajo significaría que una mujer gana menos por ser mujer. A simple vista pareciera que la brecha salarial se debe a la discriminación hacia las mujeres, esto es, que solo por ser mujeres se les decide pagar menor. Pero es más complicado que eso.

De acuerdo con el Dane (2019), las mujeres solteras ganan 8,4% más que los hombres en el ingreso laboral mensual y 15,4% más que ellos en el salario por hora. Pero las mujeres con hijos ganan un 14% menos comparado con los hombres que tienen hijos. Miremos esto con mayor detalle. Los factores que influencian la brecha salarial están relacionados con las oportunidades a las que tienen acceso los hombres y las mujeres.  Al contrario de los hombres, el acceso a la educación para las mujeres es más limitado. Solo en el siglo pasado fue aprobado que las mujeres entraran a la universidad.

Del mismo modo, aún se espera que las mujeres cumplan con la mayoría de las tareas del hogar. Según la ONU, las mujeres dedican unas 26,5 horas a la semana a las tareas del hogar y a cuidar los niños, comparado con las 14 horas que los hombres dedican.  Aunque las mujeres tengan acceso a la misma educación a la que tienen los hombres, el tiempo que pueden dedicar a su formación profesional es menos. El tiempo que las mujeres dedican al trabajo no remunerado afecta significativamente la manera en la que avanzan en la escalera profesional. Mientras la mujer está en casa, cuidando de los niños, su marido está en el trabajo.

Un hombre y una mujer, ambos graduados, empiezan en el mismo escalón profesional, pero cuando la mujer llega a edad fértil y tiene niños, alguien tiene que estar en la casa para cuidar del niño. Entonces, la mujer, que empezó en el mismo escalón del hombre, comienza a quedarse atrás. Ella tiene que decirle que no a esa cena de trabajo, a ese viaje de trabajo, tiene que rechazar compromisos laborales. Después de unos años, el hombre ha sido ascendido, mientras la mujer aún sigue en el mismo escalón, o dejo de trabajar, o empezó a trabar medio tiempo. Una vez surge esa brecha en el crecimiento laboral, la diferencia salarial solo sigue creciendo.

Las mujeres tienen que dedicarles más tiempo a las tareas de las casas, y también tienen que cumplir con las responsabilidades del trabajo, mientras los hombres tienen más tiempo para enfocarse en una carrera. Mientras se siga asumiendo el cuidado de los niños, y demás tareas domesticas como la responsabilidad y deber de las mujeres, la brecha salarial no se cerrará. Tenemos que dejar de pensar que las mujeres, por el simple hecho de ser mujeres, deben dedicarse a las tareas del hogar, y empezar a educar a los hombres para que también participen en el cuidado de los niños y las tareas del hogar. La paternidad compartida y la distribución equitativa de las tareas del hogar son pasos indispensables para disminuir la brecha salarial existente. No obstante, debe recordarse que esta es una de las razones por las cuales la brecha salarial del género existe, pero no la única.

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