Opinión

Darle un tiempito

A Duque no le han dado tregua ni un solo día en una actitud pendenciera e irascible que no se compagina con lo que necesitamos, paz

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Julio 13, 2018
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Darle un tiempito
Títere, arrodillado, son los insultos más suaves para un hombre que más bien parece tolerante, que no responde con los mismos términos, sino que sonríe. Foto: EFE

No voté por Iván Duque, no soy ni he sido uribista. Muy por el contrario, me considero una persona de izquierda moderada y defensora de los derechos humanos. Por lo tanto, no me compete defender a nadie del Centro Democrático, mucho menos al presidente electo, pero lo que está pasando en estos días es una muestra de nuestro carácter intolerante y nuestra pasión por el insulto y la violencia.

Aún antes de posesionarse a Duque lo tienen crucificado en las redes sociales seguidoras de Petro. Le adjudican prácticamente todas las muertes de los líderes sociales, dicen que no se ha manifestado contra semejante barbaridad, lo que parece ser una fake news o simple mentira.

Si el presidente electo saluda al rey de España dicen que está entregando a Colombia, si viaja a Washington, que anda de rodillas ante Trump. Si visita Hidroituango es para confabularse con EPM en el encubrimiento de los errores. Si saluda a un jugador del Real Madrid consideran que es un acto de superficialidad. Solo falta que le achaquen que nos hayan sacado del mundial y que Nairo se haya pinchado en la primera etapa del Tour de Francia. Ya lo acusan de cosas que no han pasado porque supuestamente las va a hacer. Cómo si los críticos tuvieran una bola de cristal para predecir los desaciertos de un gobierno que no ha empezado.

Cerdo, títere, arrodillado, son los insultos más suaves para un hombre que más bien parece tolerante, que no responde con los mismos términos, sino que sonríe.

A cada nuevo presidente se le conceden unos pocos meses de “luna de miel” o compás de espera antes de empezar a juzgarlo. A Duque no le han dado tregua ni un solo día en una actitud pendenciera e irascible que no se compagina con lo que necesitamos, paz. Paz en el conflicto y paz en los corazones.

A los líderes asesinados, que me duelen y le duelen al país, los vienen matando hace meses. Hay que recordar que quien está frente a este gobierno es Santos y su equipo de ministros, en especial el de Defensa que parece regodearse en buscar disculpas para asegurar primero que no se trataba de hechos sistemáticos y luego, sin ponerse siquiera colorado, asegurar que los móviles era líos faldas.

 

Este gobierno y no el entrante es el que debe dar cuentas
sobre la criminalidad desatada contra líderes comunitarios y defensores
de derechos humanos, algunos de ellos vinculados a Colombia Humana

 

También están involucrado en la falta de resultados para capturar a los asesinos, el señor fiscal, tan eficiente al dar “falsos positivos” con capturas que no se sostienen casi ni un día, pero tan ineficaz en la protección de nuestros líderes. Por supuesto también hay que pedir resultados a los miembros de la cúpula militar, incluido el director de la Policía y el vicepresidente Naranjo, dizque encargado de apoyar los procesos de paz y derechos humanos.

Este gobierno y no el entrante es el que debe dar cuentas sobre la criminalidad desatada contra líderes comunitarios y defensores de derechos humanos, algunos de ellos vinculados al proceso de la Colombia Humana. A Santos, por muy premio Nobel de Paz que sea, hay que exigirle que no se lave las manos, que no crea que la proximidad del fin de su gobierno lo exime de culpa. Por el contrario, es toda su responsabilidad por desentenderse de sus deberes como gobernante.

La firma que le mereció el Nobel no era sino el comienzo de un difícil y largo camino hacia la reconciliación. De sus manos tendrían que haber salido las acciones ejecutivas para aligerar el proceso, para templar las riendas de la legítima autoridad, antes de irse de viaje en una gira de despedida que no era ni apropiada, ni aconsejable.

A Duque, mientras tanto, hay que darle un tiempito para que muestre su talante. Para que tome posesión el 7 de agosto y se haga cargo de los múltiples problemas que hereda. Con las cosas como están va a tener más de un tema para preocuparse. Pero, recordemos, todavía no es el Presidente de este País.

 

www.margaritalondono.com

http://blogs.elespectador.com/sisifus

 

Títere, arrodillado, son los insultos más suaves para un hombre que más bien parece tolerante, que no responde con los mismos términos, sino que sonríe

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