Por culpa de las EPS el único hospital de Puerto Boyacá está condenado a morir

La corrupción tiene en cuidados intensivos al departamento de Boyacá, los hospitales han tenido que limitar sus servicios por el endeudamiento de las EPS

Por: Ricardo Andrés Guerra Díaz.
diciembre 14, 2016
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Por culpa de las EPS el único hospital de Puerto Boyacá está condenado a morir

Según el Periódico el Tiempo, en un artículo publicado en el año 2010, “la lista negra” de las EPS que adeudaron millonarias sumas de dineros a los Hospitales Estatales, estaba encabezada por Caprecom quien debía para entonces $12 mil millones; el segundo lugar lo ocupaba Emdisalud, cuya deuda era 9 mil millones y el tercer lugar lo ocupaba Comparta quien debía 5 mil millones de pesos.

Desde entonces el departamento de Boyacá entró en cuidados intensivos tras el colapso de su sistema de salud, mostrándose ante el país como uno más de los departamentos que han sido acechados colectivamente por los abruptos intereses económicos del Gobierno Nacional.

La situación es tan trágica e indignante, que ha llegado a tal punto, de que entidades como el Hospital José Cayetano Vásquez de Puerto Boyacá, optara por limitar los servicios médicos especializados a los usuarios debido al endeudamiento de las EPS.

El Gerente del Hospital José Cayetano Vásquez de Puerto Boyacá, Carlos Ortega, afirmó el año pasado en una entrevista que al Hospital le adeudaba para entonces más de 12 mil millones de pesos. La situación es tan grave que Ortega dijo: “Que para un hospital como ese la deuda era demasiado alta” y que la entidad estaría “estable si las EPS y los particulares pagarán a tiempo”.

¿Será eso suficiente?

Obviamente no. Reinaldo Spitaletta, columnista del espectador, describe en un artículo de su columna que es evidente que “Dentro de las cien empresas más grandes del país, hay entre ellas cinco dedicadas al rentable negocio de la salud”.

¿Qué quiere decir esto?

Colombia ha sido uno de los países donde su nombre ha sido nombrado sin parar en todo el mundo, y no es precisamente por el acuerdo de paz entre el Gobierno y las FARC, tampoco por el Premio Nobel, ni mucho menos por el gesto de solidaridad que tuvimos ante los familiares y víctimas e hinchas Chapecoenses y los tripulantes del avión boliviano siniestrado en territorio antioqueño, no señor, sino porque pareciera que estuviéramos en el ranking musical más sonado en todo el mundo por la desigualdad y la corrupción estatal que aglutina hechos iguales de deprimentes y quizá más desastrosos.

Jorge Enrique Robledo, Senador del Polo Democrático Alternativo, ha dicho en varias intervenciones periodísticas, que en los hospitales de Colombia el camino de la muerte ha sido un contador, un indicador de los rangos de defunciones más altos que ni la misma violencia en más de 50 años de conflicto armado.

Claro, es que para nadie es un secreto que el Gobierno Nacional fortalece el interés más importante económicamente en su modelo privativo, tomando la salud de los Colombianos como un negocio, donde día a día atenta sin compasión en contra de las personas pobres, marginadas, que trabajan sin descanso para poder subsistir en diversas situaciones donde el riesgo de enfermarse es inmensa y las posibilidades de sanar y sobrevivir a la Muerte cada vez son pocas.

Pues resulta que la intermediación privada es el peor de los males en nuestro País, no sólo por su robo masivo a los colombianos, sino también por tener como aliada a los más grandes monopolios de la química farmacéutica que han convertido el derecho a la salud en una burla y la necesidad en un limbo.

Según en la Ley estatutaria de Salud, sancionada en febrero del 2015, comprende el acceso a los servicios de salud de manera oportuna, eficaz y con calidad para la preservación y mejoramiento de la salud sea o no una urgencia, y tampoco se podrá esgrimir de ello por razones económicas.

El Estado con esta ley, aseguró que la igualdad a la hora de acceder a la prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y planificación, tecnologías que le garanticen una atención integral al paciente, entre otros, sea aplicada, pero esto ha sido solamente palabras que han quedado en el olvido.

Lamentablemente, en Puerto Boyacá, la desigualdad y la degradación económica en el sector de la salud ya empezaron a pasar factura, y con grandes huecos les cuento, huecos que le apuntan a desahuciar al Hospital si no se toman medidas que permitan una estabilidad financiera y laboral que garantice verdaderamente a los trabajadores de la salud y cuerpo administrativo un clímax adecuado para aplicar su conocimiento y atender a la necesidad de los pacientes de manera pertinente.

¿Se le estará yendo la lucecita al Gerente del Hospital?

En el Hospital José Cayetano Vásquez, no sólo se han evidenciado los problemas monetarios, sino que también, ha sido notorio que las gestoras continúan la intermediación con el ánimo de lucro convirtiéndose en las dueñas de las IPS de primer nivel con el objetivo de no pagar las deudas que tiene en una grave crisis al Hospital.

¡Más que verídico!

Es inaceptable que el Gerente del Hospital de Puerto Boyacá se escudara en el pago oportuno de las EPS y particulares para poder brindar una atención adecuada a los pacientes y poder realizar a tiempo los pagos de los salarios atrasados de los profesionales de la salud y administrativos. Realmente, esto ha sido un punto de quiebre que ha puesto a Ortega en la boca del huracán y más cuando el mismo debe hacer las gestiones y someter a las EPS para que eso suceda.

Hombre, sí el Gobierno Nacional ya les ha dado las pautas para poder trabajar “de buena fe”, pues háganlo de buena fe, pero es increíble ver cómo la Población Puerto Boyacense no sólo tiene que lidiar con el desempleo, con el mal servicio de salud, con la desfachatez y los malos manejos de los dineros por parte de los alcaldes, incluyendo el actual, sino también por el abandono y las altas temperaturas que azotan a la Población y que por ende la enferma.

¿Los niños, víctimas mortales?

En las redes sociales, los mismos ciudadanos han colgado vídeos donde se ha logrado observar claramente cómo familiares de los pacientes ingresados en la Unidad de Urgencias del Hospital se han visto envueltos también un camino de angustia, un camino donde la paciencia se reboza.

Los niños de Puerto Boyacá que ingresan al área de pediatría son los que están llevando la peor parte, dado a que el área se ha convertido en un inclinato para menores y padres de familia, ya que la precaria condición infrahumana por la que están pasando es exactamente un calvario que sólo termina cuando logran salir de allí. El panorama es tan deprimente, que no sólo soportan episodios de angustia, también han tenido que soportar la sed, el hambre, y la espera durante horas, días y en algunos casos semanas.

La falta de ventilación, sillas y dispensadores de agua en el Hospital, también es una muestra de la precaria condición por la que atraviesa la entidad, no obstante de la situación, también es una falta de interés por parte de la Gerencia Administrativa y el Departamento de Recursos Humanos buscar soluciones que mejoren la calidad del servicio que se brinda ya que en repetidas ocasiones se ha visto descuidado y sin ánimos de mejoramiento alguno.

Todo esto ha sido una jugada exageradamente brusca y sádica por parte del Gobierno Nacional, las EPS, las Intermediadoras y todo este Monopolio Empresarial que está buscando acabar de raíz y volver en incompetentes a los gerentes de los hospitales con tal de llenarse los bolsillos y seguir limitando las posibilidades de acceder a los servicios de salud especializada, procedimientos y medicamentos, a tal punto de seguir impactando con la limitación de la tutela que es el único mecanismo de defensa de los colombianos para hacer valer sus derechos ante hechos de inconformidad.

¿Ya no podemos imponer una tutela?

La respuesta es sí, pero de manera limitada. Esto ha llegado tan lejos, que se ha profundizado verazmente el negocio alterno de la formación profesional en el sector de la salud, colocando tiempos menores a los que teníamos durante una consulta médica con el pretexto de que sus dolencias y problemas de salud no son de gravedad. ¡Todo un libreto bien escrito!

¿Acaso no les basta?

Abusan de la población enferma, abusan de los trabajadores de la salud, abusan de los estudiantes de otros lugares del País que hacen sus rurales allá, abusan del bolsillo que cada vez su espacio es más grande pero el dinero es insuficiente, tampoco el alcalde gestiona ante las EPS y el Gerente administrativo del hospital pareciera que se hiciera el de los oídos sordos, y por si fuera poco, la Corporación IPS Tolima juega con el tiempo y la salud de las personas al no entregar los medicamentos a tiempo si no cuando les da la gana. A estas alturas y a la población todavía les toca llevar sus propios insumos, como: Jeringas, sondas, agujas, entre otros.

¡Qué monopolio!, ¿N

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