¿Cuánto cuesta volverse médico en Colombia?

Estudiar medicina es un privilegio que, además de sacrificio físico, mental y psicológico, conlleva un esfuerzo económico que pocos pueden costear

Por: Andrés Hernández Vega
abril 21, 2020
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¿Cuánto cuesta volverse médico en Colombia?
Foto: Pexels

En pleno desarrollo de una pandemia, el mundo ha volteado a mirar con mayor atención a los abnegados médicos tal y como lo ha hecho en los pasados conflictos globales, o en otros momentos de crisis a causa de epidemias o infecciones con altas tasas de mortalidad, como lo han sido: la viruela, la varicela, la difteria, la tos convulsa, entre otras.

Vaya labor tan importante y tan poco agradecida en un contexto neoliberal, sus salarios en muchos casos no corresponden a su sacrificio y entrega, y por supuesto, tampoco a la alta inversión económica que demanda convertirse en un galeno.

Endeudarse esta vida y la otra para poder profesionalizarse en medicina es una constante en Colombia. La opción viable para las familias con menos recursos económicos es acceder a la universidad pública, pero con la desfinanciación y la falta de atención a la educación superior en las últimas 3 décadas los cupos son muy limitados y las universidades oficiales no pueden por más que quieran, atender la demanda de aspirantes para la formación en medicina, a su vez, el país no puede suplir la necesidad de profesionales de la salud, que hasta hace un tiempo parecía no importarle mucho a los diferentes gobiernos de corte capitalista en el mundo.

En ese sentido, ser de universidad pública y de la carrera de medicina es un doble privilegio, que evidencia buena preparación, rigurosidad y demás, pero siguen siendo muy pocos lamentablemente, y ni hablar de las becas, que, aunque son viables y posibles, son como encontrar la piedra filosofal, tampoco hablemos de lo que ahora los mercantilistas de la educación llaman "crédito-beca".

Varios bachilleres ven en la carrera de medicina un ejercicio noble, una vocación de servicio que se ha construido a lo largo de su escolarización, y sueñan con servirle a su país o a cualquier otro.

La medicina es una labor practica que enaltece al individuo, tiene entonces una labor social fundamental que se apoya y fortalece en otras ciencias y disciplinas, y sobre todas las cosas, posterga nuestra muerte, tamaña responsabilidad.

El panorama es desalentador para muchos de esos bachilleres que optan por el sueño de ser médicos, sin embargo, no deben claudicar, como diría Eduardo Galeano, la importancia de perseguir y perseguir la utopía.

Históricamente y como lo afirman algunos investigadores sobre la ciencia médica en Colombia, se considera un punto importante en el desarrollo de esta la llegada de José Celestino Mutis al territorio neogranadino. Mutis es más reconocido por la expedición botánica que por sus clases en el colegio del rosario y sus ideas de ejercer medicina para el virrey de turno, tampoco por la inquietud de consolidar una comunidad médica en este continente.

Las preocupaciones de Mutis se sustentaban en establecer el horizonte pedagógico de la medicina, su condición de ser el mejor formado en este ámbito en la nueva granada le traía consigo una gran responsabilidad, esto desde la tradición ilustrada europea y en el marco de las reformas borbónicas.

Pero no es tan preciso creer que Mutis pensara en convertir sus planes de estudio en su negocio particular, aunque lo que sí hizo fue asociar las epidemias con las nacientes revoluciones comuneras y las clases bajas desprovistas en algunos casos de hábitos de higiene, que acudían más a la superstición o a la religión con sus castigos y temores para explicar los azares sanitarios de la época. Sin embargo, junto al filósofo y posterior médico Don Miguel de Isla se desarrolla el primer currículo de medicina en el país y el intento por revestirla de un carácter científico se empieza a consolidar con mayor fuerza.

Pero más allá de la historia de la medicina en Colombia, es necesario dar una rápida mirada al presente de esta profesión. Una corta revisión a los costos de algunos de los programas de medicina ofertados en el país y en otras dos naciones evidencia una alta inversión sobre todo en Colombia. Para este 2020 y en el momento de escribir esta nota se pudo constatar lo siguiente:

-Universidad de la Sabana: $21.900.000, o poco más de 6.400 dólares por semestre, son 14 semestres.

- Universidad del Rosario: $25.319.000, por semestre, no son menos de 10 semestres.

- Pontificia Universidad Javeriana: $24.950.000, por semestre, son mínimo 12 semestres.

- Universidad del Bosque: $22.030.000, por semestre, son 12 semestres.

- Fundación Universitaria Juan N. Corpas: $14.998.000, son 12 semestres.

- Universidad de los Andes: $25.568.000, por semestre, son 12 semestres.

- Estados Unidos: Universidad de Houston (alta calidad y ranking), promedio anual US$ 25.388 son seis años. Su poder adquisitivo es mucho mayor.

- Cuba: Universidad de Ciencias Médicas de la Habana (alta calidad), 13 carreras y 12 facultades exclusivamente en ciencias de la salud, 285 años de tradición. 9.000 CUC por año, en promedio, palabras más, palabras menos: 9 mil dólares anual aproximado y se cursa en seis años. Hay que tener en cuenta que esta tarifa es para estudiantes africanos, latinoamericanos y caribeños. El ciudadano cubano la cursa de manera gratuita, se puede acceder a becas siendo extranjero.

En las universidades públicas de Colombia el costo es variable, dependiendo del nivel de ingresos del estudiante y/o el de su familia, además de los documentos que soporten dicha situación, pero los costos pueden estar desde un millón de pesos en adelante por semestre.

Las especializaciones tienen costos muy variables, pero están en promedio por los 17 millones de pesos por semestre y son más o menos 6 semestres si hablamos de anestesiología, por ejemplo.

La calidad cuesta, en el caso de la educación es algo que no aplica al 100% y básicamente es porque no siempre las universidades o colegios más costosos son los que mejor preparación y academia ofrecen, es necesario tener en cuenta otros elementos, como los grupos de investigación, las publicaciones, los convenios, los docentes, y por supuesto, la comunidad educativa, el estudiante mismo que da o no lo mejor de sí.

Los efectos colaterales de los altos costos de la carrera de medicina en Colombia, o mejor de la inversión en esta profesión, son por un lado que muchos médicos pertenezcan a la elite dominante del país, aspecto que no es malo, el problema se da cuando muchos de los recién egresados médicos pasaron a ser sujetos desclasados y sin conciencia de clase, es decir, los que no vienen de la elite y pudieron por una razón u otra acceder a la carrera de medicina empezaron a rechazar a sus agremiaciones con carácter político y reivindicativo de sus derechos y mejoras salariales, llámense sindicatos o colectividades que resisten a los embates y reformas que han venido precarizando sus labores y hasta sus elementos de protección y seguridad en el trabajo.

Dicho de otra manera, mientras el movimiento social podía estar en las calles movilizándose, exigiendo mejorías o buscando nuevas conquistas sociales y laborales, varios médicos seguramente decían: "¿para qué marchar?, yo no soy obrero".

No bastando con esta posición, y con la desconexión con su quehacer político, su labor es un derecho esencial que no admite huelgas, lo que los puso contra la pared. Son contados los médicos y las agremiaciones que tienen conciencia de clase y resisten a los embates del neoliberalismo y que han buscado sus reivindicaciones. No cabe duda de que, de haber habido una mayor unidad gremial, de seguro estas condiciones salariales y laborales serían mejores que las que ahora tienen. Nunca es tarde.

El otro efecto nocivo de la elevada inversión a la hora de estudiar medicina y especializarse es que el país carezca de profesionales de la salud, de especialistas en las diferentes ramas de la medicina, lo que redunda negativamente en la garantía del derecho a la salud y en la calidad en la prestación de ese derecho convertido en servicio.

Este es el momento para que esta discusión sea acogida por el gobierno nacional en cabeza del Ministerio de Educación, el Ministerio de Salud, Ascofame, las facultades de medicina de las distintas universidades públicas y privadas, y las agremiaciones médicas. Necesitamos nuevos médicos, sí, pero necesitamos médicos mejor pagos y más dignificados que puedan continuar con sus estudios.

En efecto, es perentorio replantear los costos económicos tan altos de esta profesión, como también ampliar progresivamente la oferta de esta carrera en las universidades públicas, obviamente mejorando sus condiciones de infraestructura y sus finanzas, solo así estaremos mejor preparados para enfrentar las dificultades sanitarias que vengan, los golpes de espalda y los aplausos los dejamos para después.

Gracias médicos y médicas de Colombia por su entrega.

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