Cuando a Álvaro Uribe se le embolataron $43 millones

En 1981, cuando Uribe dirigía el Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil, se desaparecieron 43 millones de pesos, unos 4 mil 960 millones en la actualidad

Por: Santiago Molina Roldán
febrero 21, 2020
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Cuando a Álvaro Uribe se le embolataron $43 millones
Foto: Cromos

En enero de 1983, un periodista de nombre Nelson Sánchez Abaúnza, escribió un artículo en Cromos, en donde señaló que en el Departamento Administrativo de la Aeronáutica Civil, entonces dirigido por Álvaro Uribe Vélez, se “embolataron” poco más de 43.627.743 (unos 4.650 millones de pesos de hoy), mediante un contrato para "consultoría para el estudio de sistemas y procedimientos administrativos contables y estadísticos"; o sea, básicamente para realizar inventario de lo que había. El contratista fue la firma Compañía Colombiana de Asesores, Colasesores Ltda. que, para ese entonces, estaba embargada por el Banco Real de Colombia. Sin embargo, el 27 de julio de 1981 el juzgado Catorce Civil del Circuito levantó su embargamiento y, curiosamente, al mes siguiente, el 11 de agosto, firmó el jugoso contrato 3403 con la Aerocivil. ¿Coincidencia? ver Se “embolataron” $43 millones completa)

Al momento de la firma, Colasesores se presentó como asociada a Aníbal Fernández de Soto, un exalcalde de Bogotá. Mintieron. Fernández le dijo al periodista que nunca tuvo relación con el DAAC ni con la firma contratista (ver respuesta). Pero esta no fue la única irregularidad.

El plazo para la culminación del contrato entre Colasesores y la Aerocivil era de 12 meses, pero el contrato se firmó con personal cuya dedicación figuraba hasta de 26 años. Por ejemplo, un tal Profesional B tenía una dedicación de 215 semanas; o sea, 4 años y 7 semanas por 6.005 pesos cada una, para un sueldo de 1.291.075 (poco más de 100 millones de pesos actuales). Otro profesional trabajaría 224 semanas (poco más de 4 años), con un sueldo semanal de 6.928 para un total de 1.551.872 (más de 120 millones actuales). Además, un jefe de zona, cuyo nombre no se especificó, iría a trabajar 214 semanas, con un sueldo de 5.543 por semana; es decir, 1.186.202 del momento. Una de las grandes sorpresas fue un sueldo de 2.310 pesos semanales para un tal Auxiliar B, cuyo nombre tampoco se conoció, durante 1.360 semanas (¡más de 26 años!), para un total de 3.141.600 (338 millones de pesos de hoy). ¿Dónde quedó todo ese dinero?

El contrato también contempló y asignó viáticos de casi 6 millones de pesos (unos 625 millones de hoy), y para pasajes o transporte entre aeropuertos, se asignó casi 1 millón de pesos de la época.

Antes de la firma del contrato, el jefe de la División de Almacén de la Aerocivil sugirió a Uribe que “es indispensable comunicar al DANE sobre la intención de contratar con una firma particular (…) [porque] el DANE puede solicitar la suspensión del trámite de contratación por incumplimiento de estas normas”, pero también recomendó “no manifestar que ya está seleccionada la firma sino el hecho de que va a celebrarse contrato con una firma particular que tiene el visto bueno y la financiación del Banco Mundial”. ¿Por qué querían ocultar a Colasesores?, ¿por qué Uribe Vélez no increpó esa llamativa sugerencia? De hecho, a Uribe le pareció bastante conveniente esto; tanto, que le envía esa carta al director jurídico de la entidad, Hernando Herrera, y le ruega “considerar esto [lo subrayado por Uribe o Moscoso] para el contrato” (ver carta).

En cuanto a la financiación del Banco Mundial, el director de planeación de la Aerocivil de ese momento, César Villegas, manifestó que el contrato era una obligación por haber sido financiado por ese banco. Sin embargo, esa entidad manifestó en su momento y de manera clara que el estudio debía “ser financiado con recursos o fondos provenientes del Fonade o del FAN -Fondo Aeronáutico Nacional-”. La Aerocivil entonces solicitó al Fonade (hoy Empresa Nacional Promotora del Desarrollo Territorial) el crédito por los 43 millones de pesos, el cual fue rechazado por su exagerado costo. Con razón. Según el fondo, “el inventario podía ser realizado por el mismo personal de la Aerocivil y no se justificaba contratar con particulares lo que podían hacer los mismos empleados”. ¿Cuál era la intención de contratar con Colasesores?

La Aerocivil y Colasesores redujeron entonces el presupuesto, excluyendo el inventario físico, pasando de 43 a 18 millones de pesos. El 8 de agosto de 1979 el Fonade aprobó el préstamo por los 18 millones de pesos, pero el 3 de noviembre del año siguiente, el BM envió una carta a Uribe avisando la aprobación de “entre los 30 y 40 millones de pesos colombianos”. El Fonade fue ignorado y Uribe prefirió la alternativa más costosa. ¿Por qué?

Lo también curioso del asunto, y que comprueba que allí pudo haber gato encerrado, es que Uribe solicitó a la Presidencia de la República la autorización de ese contrato que “se suscribirá”, cuando ya el contrato lo había firmado seis días antes. Días después, Presidencia aceptó lo que ya se había firmado (ver Carta a presidencia).

Otro dato curioso es que, según el periodista, la primera cláusula del contrato estipuló un anticipo de 20 millones de pesos a los 15 días de firmarse el documento. Luego del anticipo, el saldo de 23.627.743 se cancelaría en 7 cuotas mensuales de poco más de 3 millones de pesos a partir de abril de 1982. Lo curioso es que, para mayo, según la investigación, Colasesores ya había pasado cuatro cuentas de cobro por más de 13 millones de pesos y con la aprobación de la oficina financiera de la Aerocivil.

Por otra parte, un año después de firmado el contrato, empleados de Colasesores empezaron a intervenir en el movimiento interno de Aerocivil. ¿Ese era el interés de Uribe: ir apoderándose Aerocivil? El revisor de documentos de la Contraloría General de la República envió un memorando en donde solicitó “me informe bajo qué circunstancias o motivos el señor delegado de la firma Colasesores Ltda. interviene en forma directa en el movimiento de la tarjetas del kárdex”. El kardex es un sistema de inventario y control de forma organizada sobre toda la mercancía o bienes de los que dispone una empresa en almacén. Contraloría temía que pudieran alterar cifras en las tarjetas y advirtió que ellos tenían que prestar el servicio de “asesorías y simplemente ellos pueden observar, preguntar mas no participar en el movimiento interno de Almacenes, situación que está reservada para funcionarios nombrados por el departamento”. ¿Qué pretendían alterar en el sistema de inventarios? ¿Ese era el afanoso interés de Uribe Vélez para que Colasesores tuviera ese contrato? ¿Qué tipo de sanciones aplicó la Contraloría?

En la edición siguiente a la publicación de la investigación de Abaúnza (ver Se “embolataron” $43 millones completa), Uribe Vélez respondió, como siempre, sacando pecho de su profesionalismo y evadiendo todo tipo de responsabilidad o culpa (ver respuesta de Uribe).

¿Qué dirá Uribe Vélez de esto que sucedió hace 37 años? ¿Desde entonces todo ha sido a sus espaldas?

@TiiagoMolina

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