¿Cuál derecho a la rebelión en Colombia?

"Ese sofisma utilizado por las Farc y el Eln para justificar sus actos terroristas carece indiscutiblemente de validez jurídica, política e ideológica"

Por: Ariel Peña González
marzo 05, 2021
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¿Cuál derecho a la rebelión en Colombia?
Foto: Pixabay

El terrorista marxista Che Guevara (1928-1967) desconoció el derecho a la rebelión de los pueblos (que tanto cacarea demagógicamente la mamertería) cuando planteó: “No siempre hay que esperar a que se den las condiciones para la revolución; el foco insurreccional las crea” (lo que se conoce como foquismo). Así queda claro que el término “pueblo”, bastante manoseado por los comunistas y sus idiotas útiles, lo manejan como una digresión para despistar a la ciudadanía, pues la secta en mención usa esa palabra con varias acepciones en lo político, económico y social. Luego, en Colombia no ha existido ninguna rebelión del pueblo, sino bandas armadas comunistas que se arrogan ese derecho y que al igual que el Che Guevara consideran a las masas como utensilios para sus torcidos objetivos. O sea, las fuerzas terroristas comunistas han seguido el foquismo que practicó el guerrillero cubano-argentino, y al no representar al verdadero pueblo no se puede hablar del derecho a la rebelión.

Ahora bien, el sofisma de la rebelión en Colombia utilizado por las Farc y el Eln durante el prolongado conflicto para justificar sus actos terroristas en contra de la población carece indiscutiblemente de validez jurídica, política e ideológica. Sin embargo, cabalgando sobre la ignorancia y la terquedad la narcoguerrilla insiste en el asunto para exculpar sus crímenes, que según un fallecido exmagistrado de la Corte Constitucional se justificaban por el altruismo, o sea el todo vale; pero no para solucionar las necesidades de los pobres, si no para tomarse el poder como enseña el marxismo leninismo y montar una dictadura en contra de las masas. También al supuesto derecho a la rebelión, el narcoterrorismo le adicionó a su aventura comunista totalitaria lo de la lucha en contra de la doctrina de seguridad nacional.

La doctrina de seguridad nacional tuvo presencia en la región latinoamericana en el contexto de la guerra fría, en donde se legalizaba la toma del poder por parte de los militares, para contrarrestar la subversión prosoviética propiciada por el Kremlin a través de Cuba, por eso hubo dictaduras como la de Pinochet en Chile, Alfredo Stroessner en Paraguay, Juan María Bordaberry en Uruguay, Hugo Banzer en Bolivia, y Anastasio Somoza en Nicaragua, entre otras, no mencionábamos la dictadura de Videla en Argentina porque fue muy afecta a los gobiernos de Cuba y la Unión Soviética.

Además, los cabecillas de las Farc (que también llaman disidencia) han alegado el derecho a la rebelión, que fue incluido en los Derechos del Hombre y el Ciudadano de la Revolución Francesa y es reconocido por las Naciones Unidas, pero en el caso de Colombia eso no existió ni existe, porque ello sucede cuando hay un gobierno ilegítimo, resaltando que el partido comunista creador de las Farc ha participado prácticamente en todas las elecciones desde que se fundó.

Entonces, la perorata de la rebelión en Colombia en las ultimas décadas es una falacia de la guerrilla marxista para justificar su vesania, porque la democracia colombiana ha sido imperfecta pero persistente para que los ciudadanos puedan vivir en concordancia con la libertad y la ley, ya que en el país no se ha conocido una autocracia como las que existen en los regímenes comunistas totalitarios verbigracia los Castro en Cuba y el chavismo en Venezuela.

Cuando se busca culpar por parte de la narcoguerrilla al Estado colombiano como el responsable del conflicto, no se invocan las barbaridades marxistas leninistas, que mandan destruir al Estado existente para que sobre sus cenizas brote uno nuevo, manejado por el comunismo totalitario, de ahí que en el país no se puede hablar de crímenes de Estado, porque eso ocurre únicamente cuando existe una dictadura que emplea los tres poderes como sucede en Cuba, Norcorea, China, Vietnam y de hecho en Venezuela, pero en Colombia ha habido independencia de poderes no obstante las variadas dificultades, que conocemos comúnmente como choque de trenes. En ese orden de ideas, está demostrado que los crímenes de Estado existen únicamente en regímenes despóticos que monopolizan totalmente el poder, y lo que ha habido en Colombia por sucesos aislados son crímenes de agentes de Estado.

Para que hubiera el derecho a la rebelión, este debió haber sido reconocido por el Consejo de Seguridad de la ONU, (ese organismo internacional solamente hizo presencia por los acuerdos de La Habana como garante). Así que argumentar que hay rebelión porque el Estado vulnera los derechos fundamentales de la población es un entuerto, debido a que la guerrilla no representó nunca al pueblo, tampoco a sus organizaciones sociales. Eso sin contar que si dentro de un Estado democrático hay vulneración de esos derechos fundamentales, las personas o las entidades pueden acudir a la justicia mediante tutelas de acuerdo a la constitución del 91, sin necesidad de que las Farc y el Eln asesinaran a tantos colombianos, porque es bien sabido que la representación de la narcoguerrilla ha estado reducida a su tropa y a pequeños sectores de lo que se denomina la Colombia profunda, que son obligados a respaldar a los narcoterroristas por la fuerza de las armas.

El enemigo interno al que se refería la seguridad nacional en la década de los setenta, por la guerra fría entre EE. UU. y la URSS en Latinoamérica, con la entrada de China en la economía de mercado y con la caída del muro de Berlín se superó, pues Latinoamérica dejo de ser vital para EE. UU., ya que el “plan básico” que pretendían impulsar las transnacionales gringas en nuestros países, para conseguir mano de obra barata y calificada a mediados de la década de los setenta en el siglo pasado, fracaso, y fue asumido por el gobierno comunista chino quien reemplazó a Latinoamérica con sus trabajadores en un esquema de superexplotación laboral que impulsaban las trasnacionales.

El discurso anacrónico sobre la seguridad nacional también es un embeleco, porque al país del norte poco le han interesado las naciones al sur del Río Grande desde hace casi 43 años y, eso es patético en las campañas presidenciales gringas, en donde los candidatos prácticamente no mencionan a Latinoamérica a no ser por las migraciones o el narcotráfico. Sin embargo, el régimen de Maduro en Venezuela ha buscado darse más importancia de la que tienen con EE. UU., sin desconocer que en los últimos tiempos Venezuela es tema de preocupación para todos los países de la región ante la pretensión de la camarilla gobernante de querer eternizar una dictadura comunista igual a la de Cuba

Ni la seguridad nacional ni el derecho a la rebelión han tenido lógica en Colombia, pero los narcoterroristas se han inventado fantasías sobre esos dos temas para engañar incautos y buscar que sus idiotas útiles se desgañiten, pretendiendo exculpar a las guerrillas comunistas que son las únicas responsables del conflicto colombiano, por eso se tiene que condenar la doctrina criminal del marxismo leninismo, la cual es abrazada por las Farc y el Eln, pues las desventuras del país por el conflicto de tantos años, indudablemente son culpa del comunismo totalitario, el cual es enemigo de la humanidad.

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