Opinión

"Conocí a James David de tres añitos con un balón debajo del brazo"

Esta es la historia de Juan Carlos Restrepo el padrastro del jugador colombiano del que muy pocos sabían.

Por:
julio 16, 2014
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No es fácil ponerle un padrastro a un hijo, como tampoco recibir un hijo ajeno. Eso pienso hoy de esa condición que con mucha fortuna hemos vivido algunas mujeres con nuestros hijos, cuando en un momento fortuito nos aparece un hombre maravilloso que cumple con creces el rol de papá. Esa es la historia de Juan Carlos Restrepo, el padrastro de James Rodríguez. Este tolimense que a los tres años percibió en él sus virtudes futbolísticasy a los cinco le dijo “tu talento hoy no es nada y no lo será, si no hay detrás un proyecto de vida”; así nos contó en “En Blu Jeans” de Blu radio, cómo formó a su “hijo calidoso”.

Cuando las mujeres tomamos la decisión de divorciarnos porque creemos que podemos tener una vida más acorde con nuestros ideales y nos volvemos a casar, pero llegamos “con maleta” —como dice la sabiduría popular—, la cosa no es tan fácil. No solo tenemos que adaptarnos a una nueva persona nosotras mismas, sino también nuestros hijos, que llegan con sus linduras y sus feuras a asimilar un nuevo hogar y ¡un nuevo papá. No es fácil para ninguno, pero eso no quiere decir que no haya casos afortunados, y esa es la historia de nuestro goleador de Brasil 2014 con Juanca, como le dice James a su padrastro, un hombre que lo llevaba a los entrenamientos, lo esperaba, lo animaba, lo bañaba, lo vestía, lo peinaba y hasta le cortaba las uñas para que María del Pilar, su mamá, lo encontrara presentable. ¿Saben quién hace eso? Un hombre enamorado, sin duda; un buen ser humano… Y eso lo aprendió y lo refleja James.

Frases como: “En el deporte y en el fútbol el ayer fue hace un minuto y el mañana es hoy; no te puedes quedar en el pasado”; o cuando James perdía, “Levántate y pa´delante hermanito. ¿Aprendiste la lección? Ahora a trabajar el doble”; o “Antes del futbolista, tu mamá y yo necesitamos al ser humano, al hombre”, acompañaron al 10 colombiano en su niñez y adolescencia. No hay que escuchar mucho tiempo a Juan Carlos para percibir a un verdadero padre empoderado de su papel; responsable de su hijo. Siempre le dijo a James que él era afortunado porque tenía tres papás: “El biológico, James Rodríguez; el putativo, yo; y el del cielo, Dios”. Esa parte espiritual y de principios en un hombre que cría con toda responsabilidad a un hijo ajeno, es invaluable. Debo confesar que escuchar a Juan Carlos Restrepo me conmovió y de qué manera. Se le quebró la voz contando cuando James pasó del Banfield (Argentina) al Porto (Portugal) y le dijo: “Tu sueño fue mi sueño; tu ilusión fue mi ilusión. Ahora la guerra la tienes que librar tú solito. Tienes que hacer el doble de lo que has hecho”. Él tiene la satisfacción de haberle entregado a la sociedad “no a un futbolista profesional, sino a un profesional del fútbol”.

Mucho me queda por contarles, porque si en lo particular pienso que James es como un osito de peluche, pues Juan Carlos —su padrastro—es el oso mayor. Les comparto el link de la entrevista por si se animan a escucharla. Encontrarán en 38 minutos algunas de las muchas razones de por qué James Rodríguez es el personaje que es.

En este punto hay que gritar un ¡Viva! por Juan Carlos y por los padrastros que se aventuraron a compartir sus vidas con las divorciadas con hijos, o las madres solteras, porque les han dado más amor a ellas a través del que les profesaron a sus hijos. Estoy segura de que hay no pocos James colombianos que han tenido la fortuna de contar un Juan Carlos que les alimentó la vida. Yo tengo el mío.

¡Feliz resto de semana!

 

 

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