Claudia López, mucho ruido y pocas nueces

"Tras un año en el cargo, hay incontables dudas en torno a varias decisiones que han hecho que el eslogan de la 'ciudad cuidadora' no vaya más allá del verso"

Por: Juan Pablo Gonzalez Parra
enero 22, 2021
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Claudia López, mucho ruido y pocas nueces
Foto: Twitter @ClaudiaLopez

La elección de Claudia López en el segundo cargo más importante del país prometía para sus seguidores y algunos sectores alternativos un cambio social de gran impacto, una modificación a las políticas neoliberales promovidas por su exmentor Enrique Peñalosa y una búsqueda de una ciudad que propendiera por los derechos de la mujer y la protección de los intereses de sectores históricamente excluidos por las políticas públicas de la ciudad de Bogotá. Sin embargo, las acciones emprendidas durante su primer año de gobierno han distado radicalmente de las promesas y las expectativas que se tuvieron de la actual alcaldesa durante la campaña hacia la alcaldía.

Para empezar, a inicios del presente año y aún con el fragor popular proveniente del valeroso paro nacional, la protesta social no se hacía esperar. Sorpresivamente, la reacción brutal por parte de la Policía Nacional y el incumplimiento prematuro de los protocolos para el manejo de las protestas sociales propuesto en campaña y en los primeros días de la posesión de López tampoco dieron espera. Junto con esto, de parte de la alcaldesa y su secretario de gobierno Luis Ernesto Gómez salieron desafortunadas declaraciones en contra de la protesta social, en las cuales exponían que las marchas se encontraban infiltrabas por el ELN y las disidencias de las FARC y eran financiadas por dichos grupos. (Semana, 2020). Posterior a ello, para la conmemoración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo, se realizaron diversas marchas de diversos colectivos feministas de la ciudad, las cuales fueron reprimidas por el ESMAD y se denunciaron nuevamente los excesos y la brutalidad policial, tal fue la reacción que obligaron a la alcaldesa a ofrecer disculpas públicas por tales excesos.

Tras la llegada de la pandemia del Coronavirus al país, también se tomaron diferentes medidas que generaron escozor en la población, una de ellas fue la del pico y género que trajo consigo una fuerte oposición de parte de la comunidad LGBT, ya que señalaban que esta política excluía y señalaba a quienes tenían diferentes identidades de género y les exponía a señalamientos, exclusión y abusos policiales. Junto con estas medidas, la alcaldesa inició una serie de campañas de persecución y señalamiento en contra de los vendedores ambulantes durante los primeros dos meses de la pandemia en el país, durante estos días se pudieron apreciar diferentes abusos por parte de la policía en contra de la población civil, algo que dista mucho de la supuesta política de cuidado que pretendía la alcaldía y se acerca más a la política de "protección" del espacio público impulsada por Mockus y Peñalosa, que atacaba frontalmente los usos y las ventas informales sobre el espacio público, esta vez, bajo la excusa de la pandemia, pero con claras intenciones de modificar los usos y apropiaciones sobre dichos espacios.

Durante el desarrollo de la pandemia se produjeron una serie de hechos antidemocráticos y arbitrarios por parte de la alcaldía de Claudia López, uno de ellos, fue el desalojo dado en Altos de la Estancia, barrio de Ciudad Bolívar, en el cual varias familias lo perdieron todo a costa de una ofensiva promovida por la alcaldía y el ESMAD en la cual se destruyeron casas de lata y cambuches de personas que se habían asentado en estos lugares, junto con ello, la violación de los derechos humanos y la estigmatización contra estos asentamientos fueron el común denominador en este hecho absolutamente aberrante impulsado por Claudia López.

Los hechos anteriormente descritos han demostrado un pésimo manejo de derechos humanos en la ciudad que se sumaron a los terribles abusos policiales acontecidos el 9 de septiembre tras el homicidio de Javier Ordóñez en un CAI y la masacre en Bogotá que generó cerca de 14 personas asesinadas por parte de miembros de la Policía Nacional dejó en tela de juicio el manejo de las protestas y los protocolos de protección a los marchantes promovidos por la alcaldía mayor, aun cuando fue claro el desconocimiento de la Policía a las órdenes de la alcaldesa, se demostró un escaso manejo del poder policial por parte de la alcaldía y una laxa investigación en contra de los uniformados implicados en abusos policiales.

Junto con ello, la política social y el manejo de las inequidades producidas por la pandemia no han sido demasiado favorables, el coronavirus en la ciudad ha generado un empobrecimiento acelerado de la población y un aumento de los índices de violencia general, la política social en este contexto ha sido sumamente débil y ha desconocido las distintas necesidades e inequidades acrecentadas por la pandemia.

Por otro lado, los índices de violencia en contra de la mujer no son mejores y demuestran una insuficiencia y una ineptitud en el manejo de la violencia estructural de género, como lo menciona Montoya(2020) para El Tiempo, la pandemia ha generado un aumento cercano del 230% de las llamadas y denuncias a la Línea Purpura que significan aproximadamente unas 40.000 mujeres que denuncian violencia de diferentes tipos. La falta de atención a estos importantes crecimientos de la violencia en contra de la mujer distan mucho del discurso que promovía la protección de la mujer, así mismo, la alcaldía mayor requiere dar atención más inmediata a estas violencias emergentes en tiempos de pandemia y atacar la violencia estructural contra las mujeres como se le prometió a las votantes en campaña. Así mismo, las escasas políticas sociales han generado una "feminización de la pobreza" (Montoya, 2020) que se expresa en el aumento de las desigualdades sociales y un empobrecimiento de las mujeres bogotanas en el marco de la pandemia.

Finalmente, algo que ha causado profunda molestia tanto en detractores como en sus seguidores es el constante incumplimiento de sus promesas de campaña, la aprobación del TransMilenio por las Carreras Séptima y 68 y la licitación del cuestionado Metro Elevado impulsado por Peñalosa, junto con el manejo de varios aspectos de la pandemia no solo han generado las problemáticas anteriormente descritas sino una profunda desconfianza entre sectores de oposición a la alcaldesa por los manejos que se le ha dado al dinero destinado para el manejo de la pandemia.

Al trasegar un año desde la posesión de la alcaldesa de la ciudad de Bogotá Claudia López, entre sus propios electores y críticos se han sembrado incontables dudas en torno a varias decisiones sumamente polémicas y arbitrarias que han hecho que el eslogan de la "ciudad cuidadora" no vaya más allá del verso. Como cita el viejo adagio: "mucho ruido y pocas nueces".

Bibliografía

- Montoya, A (2020). Más pobreza y violencia para las mujeres, los efectos del covid. Articulo. Periódico El Tiempo.

- Revista Semana (2020). Vándalos detenidos el 21 de enero son: "infiltrados pagados por grupos armados ilegales". Articulo periodístico. Revista Semana

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