Casi tres años después del plebiscito, no merma la soberbia de los del no

La próxima vez que alguien diga que “el pueblo dijo no”, hay que recordarle que 6.431.376 votos solo equivalen al 13% del total de la población nacional

Por: John GARCIA FITZGERALD
Marzo 18, 2019
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Casi tres años después del plebiscito, no merma la soberbia de los del no

Según las últimas estadísticas, el analfabetismo en Colombia ronda el 5.8 % , pero… no hay datos del analfabetismo político que es más grave que no saber leer o escribir. Ese analfabetismo político, en complicidad con el desinterés o importaculismo absoluto, es el que durante décadas ha llevado al país a no saber elegir, a dejarse manipular, a vender la conciencia y el voto por lo mínimo.

A raíz de las objeciones del presidente Duque a la JEP, ciudadanos y militantes del partido de gobierno, pese a ser incluso parte del legislativo, literal llenan su boca y mensajes en redes argumentando que Colombia o el pueblo dijo no, tratando de deslegitimar el acuerdo final entre gobierno y Farc. Después de dos años y medio es evidente que quienes con ligereza o a conveniencia desconocen el fondo de las cifras solo resaltan la forma de las mismas:

A la fecha del plebiscito, 02 de octubre del 2016, la Registraduría informaba de 34.899.945 personas habilitadas para votar, solo votaron 13.066.04 , que equivale al 37% de los ciudadanos habilitados para sufragar, y sus votos se discriminaron así:

Votos por el sí  6.377.482

Votos por el no  6.431.376

Votos no marcados  86.243

Votos nulos 170.946

El sí perdió o el no ganó por 53.894 votos, mientras que entre votos no marcados y votos nulos suman 257.189, lo que denota un inmenso descuido, ignorancia o desinterés de quienes no pudieron marcar o seleccionar entre solo dos opciones que se daba como respuesta a la pregunta ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Más de 257 mil colombianos que acudieron a las urnas al parecer no entendieron la mecánica u objetivo de la importante consulta, eso sin contar con millones de colombianos que fueron engañados por la campaña del no, dicho y reconocido por Juan Carlos Vélez, quien ante los medios confesó “estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”. Dicha indignación la consiguieron difundiendo noticias falsas, engañando y valiéndose de la indignación, también de la ignorancia y la inoculación de miedos injustificados.

Llama la atención al analizar el mapa ilustrativo relacionado con los resultados del plebiscito que el sí ganó en la mayoría de las zonas mas afectadas y azotadas por el conflicto. De hecho, se puede interpretar como un clamor, un hastío, un rechazo a una violencia estéril para quienes la viven y muy conveniente para quienes la promueven y utilizan para ganar votos, gobernar y mantenerse en la impunidad, porque no solo los grupos narcoterroristas hacen daño, la corrupción enquistada en los diferentes gobiernos también.

La próxima vez que lea o alguien diga que “Colombia o el pueblo dijo no”, hay que recordarle con cifras, estadísticas y números que 6.431.376 votos del no equivalen solo al 18,3 % del potencial de votantes habilitados y a un modesto 13% del total de la población nacional. Para poder decir que el pueblo se manifestó o que eligió mayoritariamente como mínimo debe ser la mitad más uno del censo electoral, por lo demás son interpretaciones erróneas, neta y vulgar manipulación.

Además, cabe decir que el analfabetismo político incluye un desconocimiento absoluto por nuestra Constitución Nacional. Difícilmente algunos colombianos saben que nuestra C.N. se conforma por 380 artículos, pese a que con frecuencia invocan los artículos 13, 16 y 23 que permiten reclamar: la no discriminación, desarrollo a la libre personalidad y recurrir a la popular tutela, respectivamente.

Fue un error y/o torpeza del entonces presidente Santos recurrir a un mecanismo de refrendación para aprobar los acuerdos (sin estar obligado a hacerlo , porque al ser electo él y cualquier presidente ante el Congreso y la nación textualmente dicen: “ Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las Leyes de Colombia”. En ese orden de ideas, los ciudadanos deben exigir y el presidente debe cumplir un compromiso adquirido. Entonces se tiene que hacer cumplir ese artículo de nuestra C.N., tan ignorado e incumplido durante décadas: Artículo 22: “La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento” .

Léase y entiéndase bien, la paz es un derecho de obligatorio cumplimiento. Y cuando un Estado no logra someter, hacer rendir o vencer a los grupos insurgentes, tiene la potestad u opción de entrar a “negociar” con el objetivo de lograr la finalización de ese conflicto. Toda negociación incluye ciertos puntos que por impopulares o injustos que parezcan son la única forma de llegar a la terminación definitiva de dicho conflicto.

Según la Registraduría Nacional del Estado Civil de Colombia, a enero del 2019, el censo electoral (personas habilitadas para votar) es de 36.805.079, es decir 1.905.134 personas más que el censo a la fecha del plebiscito.

Por el bien del país, ojalá que dicho censo no sea solo una cifra de ciudadanos con derecho y deber de elegir. Se requiere una mayor participación, objetividad, independencia y análisis (ajeno a manipulaciones y miedos inducidos). Por más aburridora que parezca la política, partícipe a conciencia, recuerde que la política, las políticas y los políticos definen absolutamente todo: desde antes de nacer muchos aspectos en las diferentes etapas de nuestras vidas e incluso después de muertos. En razón a todo ello, menos apatía, más información y mejor participación.

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