El mes pasado, la senadora volvió a dar muestras de su enorme falta de empatía cuando les dijo a los profesores de los colegios públicos de Bogotá que renunciaran

 - Caricatura: La falta de empatía de María Fernanda Cabal

Los maestros habían expresado su aprehensión ante la idea de volver a las aulas de clase cuando todavía no se ha superado la contingencia de salud pública generada por la pandemia de COVID-19.

Este hecho no es solo un testimonio de la falta de empatía de la senadora, sino que además deja en evidencia la posición de privilegio desde la cual juzga y critica a los demás, sin hacer nunca el esfuerzo por ponerse en el lugar del otro.

Definitivamente, estos no son los senadores que necesita Colombia.

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