La exembajadora, uribista pura sangre, tuvo roces en temas como la protesta social, una posición que da un vuelco con la llegada del abogado defensor de DD.HH

Con la llegada de Gustavo Gallón a la Embajada de Colombia en Ginebra la posición que solía tener el país ante las Naciones Unidas toma un vuelco  con Alicia Arango, una uribista pura sangre y de las entrañas del Centro Democrático, fue secretaria privada de Álvaro Uribe y exministra del Interior de Iván Duque. Durante su estadía en Ginebra tuvo roces por su dura posición en temas álgidos como la protesta social.  Cuando la chilena Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, criticó las muertes de civiles durante el Paro Nacional en el 2021, Alicia Arango se le enfrentó y negó abusos de la fuerza pública en el marco de la protesta.

Por su parte, Gustavo Gallón ha sido un defensor de los derechos humanos en los últimos 35 años. Fue presidente de la Comisión Colombiana de Juristas y ha sido también conjuez de la Corte Constitucional. En el pasado las Naciones Unidas le había encargado vigilar el respeto a los derechos humanos en países como Haití.

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