Brittany Maynard quiere morir dignamente

La decisión de esta joven de 29 años causó controversia, no quiere pasar por el dolor de un cáncer sin remedio

Por: Marsares
octubre 31, 2014
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Brittany Maynard quiere morir dignamente
nbcnews.com

¿Si tengo derecho a vivir, también lo tengo a morir? Por estos días,Brittany Maynard, una joven de 29 años a quien se le diagnosticó un agresivo y devastador cáncer cerebral imposible de curar, ha decidido quitarse la vida. No quiere el padecimiento propio ni el de los suyos que les provocará la enfermedad en los últimos días y ha escogido la fecha de su muerte.

La controversia era de esperarse y a la vida le surgieron los dueños de siempre. La divinidad, por supuesto, encabeza la lista. Al lado, puja el Estado y como un tercero en discordia, la moral, cada quien defendiendo lo suyo. Pero algo los pone de acuerdo, la vida es el derecho primordial y debe protegerse. La pregunta es ¿hasta qué punto y quién tiene la potestad de dar la última palabra?

Britanny misma nos aproxima a una respuesta. Es su incapacidad de vivir la que determina su decisión. Si su muerte es inminente, si la sociedad se muestra incapaz de darle una solución, ¿no puede escoger la fecha de lo inevitable? Al fin y al cabo, es ella misma la que está en juego y su decisión comienza y termina en su cuerpo y su mente, exclusivamente.

¿Entonces, somos dueños de nuestros cuerpos y podemos disponer de ellos como nos plazca? Sí, siempre y cuando no afectemos los derechos de los demás. En otras palabras, nuestro derecho a vivir comienza en nosotros y termina en nosotros. Es una potestad particular, pero enmarcada dentro de la sociedad, por lo que tenemos derecho a interrumpirla si esta decisión no afecta los derechos de terceros.

En este sentido, Britanny tiene derecho a escoger el día de su muerte, decisión que sólo la involucra a ella misma como ser humano. Pero de allí surge una inquietud: si Britanny no estuviera en los últimos instantes de su vida, sino en los primeros, ¿puede alguien tomar la decisión por ella de comenzar a vivir?

La respuesta nos la da la vida misma. La oportunidad de vivir es un momento único que pertenece a cada persona y nadie puede decidir por ella. Y sin enredarnos en temas de almas y desarrollos cerebrales que cuantifican en días, semanas o meses la frontera de la vida, baste decir que lo que se protege es la oportunidad que surge cuando la fecundación se ha producido y una nueva vida comienza su curso.

Las mujeres son dueñas de su cuerpo, por supuesto, pero no del de sus hijos, así aún estén dentro de su vientre, puesto que ellas tan sólo son un medio para que la primera etapa de la vida se realice. El nuevo ser tiene el derecho de vivir y nadie se lo puede negar.

Estas son las reglas de nuestra existencia, muchas veces obstaculizadas por los Estados, la sociedad y las religiones que, a lo largo de los siglos, se han abrogado el derecho de decidir quién vive y quién muere, en una especie de selección perversa donde se castiga la diferencia y se privilegia la “normalidad”, cualquier cosa que por ella se entienda en su momento.

Pero el derecho a vivir es uno solo y sobre él se asienta la humanidad. Por ello, así como se le respetó este derecho a Britanny, igual debe respetársele el derecho de interrumpirlo cuando deja de ser posible. Somos humanos aunque hagamos todo lo posible por negarlo.

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