Opinión

Brasil, las similitudes del silencio

Nuevas muertes de líderes sociales, rodeados de evasivas y silencios del gobierno Duque, como un calco de realidades distantes: cambian geografía y espacios, pero la ideología de exterminio es la misma

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enero 22, 2020
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Brasil, las similitudes del silencio
Muerte, es morte. Injusticia es injustiça. Traición es traição. Silencio es Silêncio. Mentira es mentira. Derecha es dereita. Lucha es luta. Fotos: David Lara Ramos

A un costado de la  Rua (calle) Claudino dos Santos, en la gris y lluviosa Curitiba,  Brasil, hay una pintura en blanco y negro con el rostro del presidente Bolsonaro. Debajo de esa imagen, la palabra “PORCO”, que no necesita traducción, porque nosotros acá en Colombia, en español, digo, tenemos también de esa misma especie.

En la misma acera del Edifico Lebrao, en el barrio Lapa, en Rio de Janeiro, sobre una pared de mármol envejecido, se lee “FORA BOZO NAZISTA”. La tinta es roja, chorrea un par de gotas, los trazos son fuertes y decididos.

Fuera Bozo, más que una voz de protesta, o unas señas sobre la pared, es una agrupación de ciudadanos comprometidos con causas ganadas con el tiempo, con sus luchas. Comprometidos con la diversidad, el respeto por las diferencias y la inclusión de ese otro, que hoy un Gobierno BOZO NAZISTA rechaza con la veladuras propias de los regímenes hipócritas.

Marielle Franco, activista de los derechos del pueblo afro, asesinada. Foto: David Lara Ramos

En esa misma acera, luego de pasar por tres bares do peixes (restaurantes especializados en frutos del mar) hay una pintura con el rostro de Marielle Franco. Una mujer que fue elegida concejal de Río de Janeiro, activista de los derechos del pueblo afro, en especial las mujeres de las favelas de la ciudad, en las que ella creció y vivió.

Marielle Franco fue asesinada el 14 de marzo de 2018. Cuatro balas impactaron su cabeza.  A pesar que el sicario fue capturado, nada se sabe sobre quién ordenó su asesinato. Cinco meses después, luego de presiones y protestas en las favelas de Río de Janeiro, en las calles de Sao Paulo, Londres y New York, Raúl Jungmann, Ministro de Seguridad, reconoció que agentes del Estado de  Brasil estuvieron implicados en el asesinato de Marielle Franco.​

Si bien el silencio del Gobierno BOZO NAZISTA permanece, las manifestaciones de protestas claman por la verdad.

Desde el pasado 8 de enero de 2020, un video se propaga por las redes sociales. En él, la artista brasileña, radicada en Canadá, Juliana Le Pine, moldea a Marielle Franco como si se tratara de un dios. El video impacta desde la primera imagen. Un cráneo completo, que se va llenando de “carnes”. Luego un esqueleto delgado, de alambres de cobre y cintas de papel son el soporte de la figura de la mujer asesinada. Al final de la obra, Marielle Franco postrada en el suelo, con un bello delantal amarillo, siembra girasoles en una tierra llena de injusticias. La obra se titula Semente, en portugués. Semilla, en español.

 

 

En una cena de amigos, periodistas, actores y escritores en la ciudad de Londrina, estado de Paraná, el profesor y pensador brasileño Chico Amaro, advierte, con cierta sorpresa, las similitudes de palabras que nos unen. “De ahora en adelante  —expresa con voz de tempestad —, voy a estar más pendiente de esas similitudes”.

Muerte, es morte. Injusticia es injustiça. Traición es traição. Silencio es Silêncio. Mentira es mentira. Derecha es dereita. Lucha es luta. Expresamos en la reunión intentando encontrar los parecidos entre los dos idiomas, antiguos imperios.

De regreso a Colombia, se anuncian en la prensa nuevas muertes de líderes sociales, rodeados de evasivas y silencios del Gobierno de Duque. Es como si fuera un calco de realidades distantes. Cambia la geografía, cambian los espacios, pero la ideología de exterminio es la misma.

Pienso entonces en la obra de la artista Juliana Le Pine modelando cada cuerpo de un líder asesinado, homenajeando, desde su arte, a cada víctima, protestando contra ese silencio miserable (miserável, se dice en portugués) que los Gobiernos construyen como un omerta institucional que sigue propagándose por los territorios de América.

 

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