"Ay maldita sea, cómo me gustaría estar muerta": Marilyn Monroe

Qué hay detrás de este ícono de belleza y sensualidad quien vivió desgarrada entre dos vidas y a quien finalmente le ganó la angustia hace 52 años.

Por:
agosto 05, 2014

Ay maldita sea me gustaría estar

muerta –absolutamente no existente-

ausente de aquí- de

todas partes pero cómo lo haría

Lo anterior es tan solo uno de los muchos pensamientos sueltos que Marilyn Monroe solía escribir, algunos de los cuales fueron publicados en 2010 en el libro Marilyn Monroe: Fragmentos. Básicamente, el libro muestra una faceta poco conocida de la diva, así como también sus recurrentes deseos por abandonar este mundo. En efecto, lo hizo ya hace 52 años que se conmemoran esta semana y sólo se sabe que murió en algún momento de la noche que daba paso del 4 al 5 de agosto, llevándose consigo la respuesta a la eterna pregunta sobre si fue un accidente, un suicidio o inclusive, asesinato.

marilyn3

De ella sabemos que nació un 1 de junio de 1926 registrada bajo el nombre de Norma Jeane Mortenson, hija de Gladys Pearl Monroe quien por los años veinte trabajaba cortando los negativos de las películas que posteriormente inmortalizarían a su hija. La niña tuvo una infancia dura. Ante la inestabilidad emocional de su madre, pasó por diversos hogares en dónde se cree que fue abusada sexualmente en repetidas ocasiones. Hasta el sol de hoy, la identidad de su padre biológico es uno más de los tantos misterios que enmarcan su vida. Quizá el más opcionado, sea Stanley Gifford antiguo jefe de Gladys, o al menos, eso creía la misma Norma Jean, quien en repetidas ocasiones lo buscó sin mayores resultados.

Verdaderamente no soporto a los Seres

humanos a veces – sé

que cada cual tiene sus problemas

como yo tengo los míos – pero verdaderamente

estoy demasiado cansada para eso. Tratar de comprender,

hacer concesiones, ver ciertas cosas

que sólo me fatigan.

No es gratuito que Norma Jeane haya sido geminiana, ella misma se creía doble. Su nombre artístico –que se le ocurrió por las M que trazaban las líneas de sus manos- confirmaba esta duplicidad, así como el seudónimo que usaba para pasar de incógnito; Zelda Zonk. “La fama se irá y, hasta la vista. Te tuve, fama”. Contó en su última entrevista, tan solo días antes de morir. Claramente, no podía estar más equivocada.

marilyn2

“No era una mujer académicamente formada y ella lo sabía. Es decir, nunca tuvo la oportunidad de ir a una buena escuela ni tener buenos maestros que le enseñaran, por eso iba por la vida como una esponja, absorbiendo un poco de cada cosa”. Cuenta Amy Greene, esposa del fotógrafo Milton Greene, quien fue una de las personas más cercanas a Marilyn. “Era muy insegura y siempre buscaba protección, por eso se sentía tan cómoda con nosotros cuando estaba en nuestra casa, porque nadie nunca antes la había acogido de esa forma”.

Busco la alegría pero está vestida

de dolor

cobrar ánimos como en mi juventud

dormir y descansar la pesada cabeza

en su pecho – pues mi amor todavía

duerme junto a mí.

 

Sabido es que en vida se caracterizó por la imagen de rubia hueca proyectada en películas como Gentlemen prefer blondes, The seventh-year itch, Some like it hot, How to marry a millionare, con las que contribuyó a instaurar el cliché de que la belleza es inversamente proporcional a la inteligencia.

No obstante Marilyn tenía en su cabeza algo más que un tinte rubio platinado. Hay quienes afirman que su coeficiente intelectual era de 164, superando al mismísimo Albert Einstein y a Stephen Hawking. Poco se supo en vida de sus amistades con grandes intelectuales, de su hambre por devorar clásicos y de su faceta como escritora. Así como también que huía de aquellos papeles en los que el público amaba verla. Sus interpretaciones en Bus Stop o The Misfits, el haberse ido a Londres solo por compartir créditos con Laurence Olivier (The prince and the showgirl) o su paso por el Actor´s Studio fueron solamente algunos de los muchos intentos que tuvo para escapar al estigma. Cruel resulta el hecho de que su última película, la accidentada e inconclusa Something´s gotta give, haya sido su regreso obligada por su contrato con la 20th Century Fox, a los papeles de rubia estúpida que odiaba con el alma.

Me parece que no soy muy lista.

(…) Si tuviera

un poco de seso no estaría

en un tren costroso con esta

orquesta de chicas costrosas

Tras su imagen de rubia vacía, se escondía una mujer sumamente involucrada con la realidad de su entorno y con las causas sociales. No es gratuito que el FBI haya estado siguiendo cada uno de sus pasos, teniendo en cuenta sus lazos con fervientes comunistas de la talla de Frederick Vanderbilt Field, exiliado en México a quien visitó en febrero del 62. Sobre el encuentro con la diva, cuenta Vanderbilt en su autobiografía “Nos decía lo importante que eran para ella los derechos civiles, la igualdad para la gente de raza negra así como su admiración por lo que se había logrado en China, su enojo contra la persecución a los comunistas y el macartismo y su odio hacia (el entonces director del FBI) J. Edgar Hoover".

marilyn4

En efecto, Hoover estaba obsesionado con espiar a grandes estrellas, también hizo lo propio con Chaplin y Sinatra. Los informes del FBI, que no fueron públicos sino hasta 2012 y que hoy día están al alcance de cualquiera en internet, confirman que dicha institución la venía observando sigilosamente desde 1955 hasta su muerte. Sin embargo, aparte de sus intereses por solicitar visa rusa, no es mucho lo que aporten que ya no se sepa sobre su vida, e irónicamente, su muerte parece no haber despertado mayor interés por parte del FBI.

No llores muñeca no llores

Te tengo en brazos y te mezo hasta que te duermes.

chist chist sólo estaba fingiendo que soy (era)

tu madre que murió.

Sabemos de sus tres matrimonios fallidos. El primero, tan solo dieciocho días después de cumplir 16 años, para evitar ser trasladada a un orfanato. El segundo con Joe DiMaggio, que acabaría por causa de la escena más famosa en la historia del cine, aquella donde ese vestido blanco –el mismo que en 2011 fue subastado por más de 4,6 millones de dólares- revolotea por los aires mientras el metro neoyorquino corre por debajo de sus pies, en The Seventh Year Itch.

Su último intento por convertirse en esposa de alguien fue con el escritor Arthur Miller, con quien pasó cuatro años y en un intento por rescatar la relación, este escribió el guión de The Misfits, cinta concebida exclusivamente para que la diva hiciera gala de sus dotes histriónicos interpretando papeles dramáticos. Sin embargo, el rodaje de la película fue una experiencia poco menos que traumática debido a las elevadas temperaturas del desierto de Nevada. Su sueño de actuar junto a su ídolo de la infancia, Clark Gable, se convertiría en pesadilla luego de que este sufriera un infarto fulminante, tan solo tres días de acabar rodaje y ella fuera señalada como responsable de haber matado a Gable, debido a los largos tiempos de espera a los que el actor debía enfrentarse por causa de la ya conocida fragilidad de la Monroe en rodaje. En efecto, The Misfits no tuvo mayor futuro, al igual que el matrimonio de Monroe y Miller.

Creo que siempre me ha

aterrorizado profundamente ser realmente

la esposa de alguien

pues sé por la vida

que no se puede amar a otra persona,

nunca, realmente.

No se puede decir lo mismo de sus relaciones extramatrimoniales, de las cuales no hay muchos datos, aunque bien, sabemos que durante su matrimonio con Miller le fue infiel con compañeros de trabajo como Tony Curtis o Yves Motand. De dichas relaciones, quizá la más famosa fue la que se tejió en los últimos meses de su vida con el presidente Kennedy, a raíz de que el cuñado de este, el actor Peter Lawford, los presentara. La imagen de la rubia en aquel traje color piel -cosido al cuerpo- cantando el Happy Birthday Mr. President, es casi que emblemática. Era tal la obsesión de Marilyn con Kennedy que no le importó dejar botado el rodaje de Something´s Gotta Give, ni gastarse $5.000 dólares comprando cinco boletas para el evento del cual, paradójicamente, ella era el show central, pues esta era su única forma de asegurarse la invitación al cocktail posterior al mismo. Su interpretación sonó tan sensual, por causa del esfuerzo físico que hizo al correr para llegar a tiempo, que la dejó casi sin respiración.

marilyn1

Si hay algo en que coinciden quienes tuvieron oportunidad de conocerla es en que irradiaba una energía muy particular, no en vano, es común encontrar testimonios según los cuales al tocarla se sentía una sensación casi que eléctrica. George Chakiris, renombrado bailarín y actor que se hizo con el óscar a mejor actor de reparto en 1962, tuvo la oportunidad de tratarla. “Una de las cosas que más me pregunta la gente, es si se veía así como sale en las películas personalmente y en efecto, así es como se veía. Era impresionante”.

Muy conocida era la desconfianza que le producían los periodistas y el miedo que sentía ante una cámara en un rodaje, sin embargo, con los fotógrafos lograba establecer relaciones muy profundas y amaba mostrarse a través de la fotografía. El fotógrafo Lawrence Schiller tuvo la oportunidad de hacer lo propio pocos meses antes de morir, durante el rodaje de Something´s gotta give. “En algún momento empecé a tomarle fotos, ella lo notó y me dijo que ese no era un buen ángulo, que si me movía a la izquierda iba a ver lo que sí era una buena foto. Efectivamente me moví a la izquierda y tenía razón. Nunca antes le había sacado una foto así, era fantástica”.

-.
0
4786
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus