En el corazón de La Ceja, las hermanas Mercedarias abrieron su claustro para una Vigilia Pascual única, marcada por la sobriedad, la luz progresiva y la oración

 - Así se vivió la mistica Vigilia en un rincón de La Ceja, Antioquia

En el corazón de La Ceja, un claustro de religiosas contemplativas —presentes en el mundo, pero ajenas a sus dinámicas— abrió sus puertas a los fieles durante la Vigilia Pascual. Ofrecieron un espacio de recogimiento, silencio y oración para vivir el misterio de la resurrección de Jesucristo. En un ambiente de profundo recogimiento, se llevó a cabo esta solemne celebración, una de las más significativas de la fe cristiana.

Desde su recinto sacro, las hermanas contemplativas Mercedarias permitieron la participación de fieles y comunidades aledañas en una capilla caracterizada por su sencillez, pero colmada de sentido espiritual. A diferencia de otras parroquias del municipio, donde la Vigilia suele iniciar hacia las 9:00 p. m., en este claustro la conmemoración adquirió un matiz particular: el acto litúrgico inició a las 6:00 p. m. y concluyó hacia las 8:15 p. m.

Esta variación no solo marcó una diferencia cronológica, sino también en la vivencia espiritual, permitiendo experimentar de manera más íntima el misterio pascual. La celebración inició en medio de la penumbra, símbolo de la humanidad sumida en la oscuridad. La luz comenzó a abrirse camino de manera progresiva desde el primer piso hacia el segundo nivel, iluminando a todos los participantes.

Este gesto simbólico adquirió mayor fuerza cuando el sacerdote se desplazó hacia el segundo piso para realizar la aspersión con agua bendita, uniendo a toda la asamblea en un signo de renovación. En el momento de la sagrada comunión, dos religiosas ascendieron para acompañar este acto central, permitiendo que todos los presentes recibieran el Cuerpo de Cristo.

El anuncio solemne resonó con fuerza: ¡Cristo ha resucitado! La capilla, antes envuelta en silencio, se llenó de cantos, de gozo y de una luz que simboliza la presencia viva del Resucitado. La comunión con la vida contemplativa de las hermanas Mercedarias convirtió esta vigilia en una experiencia donde la fe se vivió como un encuentro real con el misterio pascual. Así, en la sencillez del claustro, se hizo presente la grandeza del acontecimiento que transforma la historia: la resurrección de Jesucristo.

También le puede interesar:

Sigue a Las2orillas.co en Google News

Anuncios.