Luke Charny y Jamie Green son dos británicos que convirtieron su afición por viajar y comer en una millonaria empresa de recorridos gastronómicos. En 2017, comenzaron en Bangkok con un pequeño tour y una idea sencilla: llevar a los viajeros a comer en los lugares que ellos mismos habían descubierto, lejos de los recorridos convencionales, de la guía Lonely Planet y de los fast food camuflados de experiencia local para turistas.
El proyecto fue creciendo alrededor de una premisa: conocer una ciudad es caminar sus calles, conversar con su gente y sentarse a comer donde lo hace el pueblo. De aquel primer recorrido nació A Chef’s Tour, que hoy tiene presencia en numerosos destinos internacionales.
La expansión los llevó por Asia, África y América Latina. Bogotá reunía las condiciones necesarias para abrir una nueva sucursal. Allí, crearon un recorrido de cuatro horas que atraviesa mercados, memorias socioculturales, calles atestadas y establecimientos del centro de la ciudad, con suficientes degustaciones y una parada para intentar mecha en una mini cancha de tejo con vista a los cerros tutelares de la ciudad.
En TripAdvisor, el recorrido Old Bogotá Food Tour with 12+ Tastings registra una calificación de 5 sobre 5 y 504 opiniones; la actividad general de A Chef’s Tour aparece actualmente como la número 2 entre 852 tours y actividades turísticas en la capital.

400 frutas: 10 para probar
Parece un malabarista. En la diestra, un zapote y un anón; en la izquierda, una feijoa y un níspero. Al mismo tiempo, dice que Colombia tiene más de 400 variedades de frutas. Como fondo musical de las palabras de Andrés Molina, guía del tour, Diomedes Díaz y Karol G. se confunden. Reguetón y vallenato se entremezclan y el viento de agosto arrastra la rítmica batalla
—¿Really? (¿de verdad?) —, pregunta con incredulidad una niña de 7 años de Colorado (EE.UU.), que vino al país para la boda de su ex niñera colombiana junto a sus padres.
—Sí, pero solo vamos a comer 10 de las 400—, responde Andrés.
El tour empieza en la plaza de mercado de La Perseverancia. Frutas exóticas, ajiaco, aguepanela con limón. Además, el guía ofrece un interesante recorrido por aspectos históricos, sociales, culturales, políticos y económicos del país. Frente a una imagen de Gaitán cuenta, en perfecto inglés, el magnicidio del caudillo.
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—Dale a tu cuerpo alegría, Macarena…—, canta la pequeña de Colorado, con cómico acento gringo, después de que Andrés inicia el recorrido por el céntrico barrio mientras habla de Rogelio Salmona, las icónicas Torres del Parque y la palma de cera, árbol nacional.
Todos ríen y la caminata se suma a las degustaciones demostrando porque la idea de dos británicos, nacida en una conversación informal en Tailandia, es el tour gastronómico favorito de los visitantes de Bogotá.
La historia de dos mochileros

El viaje de Luke Charny y Jamie Green se cuenta como los buenos recorridos gastronómicos: siguiendo un mapa que no está hecho de calles, sino de platos.
El primer punto está en Bangkok. 2017. Los británicos decidieron convertir su conocimiento de los viajes y su curiosidad por la comida en una experiencia para otros viajeros. La apuesta no consistía en llevar a los visitantes al restaurante más famoso, sino en mostrarles una ciudad que no aparece en el menú turístico.
Allí, en la cuna de la popular mundialmente cocina thai, se cocinó la idea. En la capital tailandesa, encontraron la receta que después llevarían a otras ciudades: grupos pequeños, recorridos a pie, zonas céntricas, entornos reveladores, comida local y personas de carne y hueso que la crearon.
Barrios, costumbres, inmersión. De Tailandia vino la expansión hacia otras ciudades asiáticas: Hanói, Kuala Lumpur, Singapur, Delhi, Mumbai, Hong Kong, Tokio y Seúl. Después cruzaron los mares con sus saboreados ingredientes turísticos . En América Latina, caminaron Buenos Aires, Lima, Ciudad de México, Oaxaca, Río de Janeiro y São Paulo para crear recorridos igual de apetecidos a los que ya tenían. Lechona, tacos al pastor, choripanes. Chicha, pulque y fernet. Cumbia, tango y rancheras.
Hoy, el centro de Bogotá es otro de sus “restaurantes móviles”. La lógica es la misma, aunque cambie el plato: descubrir la ciudad a pie —bullicio, vida local, experiencia sensorial— para que el visitante experimente el lugar a través de los cinco sentidos.
Una arepa puede abrir una discusión sobre las disputas regionales; un café puede convertirse en una explicación sobre los pisos térmicos; un plato de lechona puede llevar al viajero a los recientes incendios forestales de Tolima.
Come, come y repite
Eat, eat and repeat (Come, come y repite) dice la camiseta de Andrés.
De eso, precisamente, se trata el tour gastronómico. Otra de las claves del éxito es que, durante cuatro horas distendidas, el grupo prueba lo que un colombiano podría tardar semanas para poner en su dieta: fruta, ajiaco, chocolate con queso, breva con arequipe, carne asada, pandebono con y sin bocadillo, tamal, chicha, tinto, cerveza, jugo…
De postre: mecha en tejo y música de Los Hispanos.
—Parecen mocos de elefante, pero está deliciosa— dice la pequeña gringa, después de probar por primera vez en su vida la granadilla, sentada en un andén de la Carrera 4ta con calle 29.
Una vez más, el grupo ríe en plena calle: la familia de Colorado que vino a la boda de la ex niñera colombiana (papá, mamá y los dos hermanos de la pequeña de 7 años); Guillaume, un francés aventurero que decidió tomarse un año sabático en Suramérica ante la quiebra del negocio automotriz que manejaba y una pareja de eslovenos, altos y rubios, acompañados por la madre del marido.
—Por fortuna—, dice la niña cuando, frente a La Plaza de Toros, Andrés le cuenta al grupo que las corridas de toros fueron prohibidas el 10 de junio de 2020.
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Joya para los turistas
El éxito de los británicos llega en un momento en que la capital está recibiendo cada vez más viajeros.
La Investigación Viajeros en Bogotá 2025 registró 14.650.975 turistas durante el año, un aumento de 4,1 % frente a 2024, cuando fueron 14.074.859, mientras que frente a 2019, el último año antes de la pandemia, el crecimiento fue de 17,6 %.
La recuperación no ocurrió solamente en el número total de viajeros. Bogotá recibió 1.913.648 visitantes extranjeros en 2025, 2,6 % más que en 2024. Venezuela, Estados Unidos y México fueron los principales mercados emisores. El turismo y el ocio fueron el motivo principal de llegada para el 56 % de los visitantes extranjeros. Además, entre 2018 y 2025, la ciudad creció en casi dos millones de turistas por año.
Bogotá es la principal puerta de entrada internacional al país. En 2024, recibió 1.865.507 visitantes extranjeros, equivalentes al 38,5 % del total nacional. Entre enero y julio de 2025 fueron 1.094.554, 6,4 % más que en el mismo periodo de 2024. Medellín y Cartagena la siguen, pero lejos.
La gastronomía es uno de los argumentos con los que la capital se diferencia. En el primer semestre de 2025, el 69,5 % de los visitantes internacionales encuestados señaló la cocina local entre las mejores experiencias de su viaje.
La Candelaria y Santa Fe, donde ocurre el tour de los británicos, concentran una porción importante de los atractivos culturales y patrimoniales. Además, ambos son puntos donde confluyen los principales recorridos turísticos de la ciudad. En 2025, el Distrito identificó 557 atractivos turísticos en Bogotá, concentrados principalmente en La Candelaria, Santa Fe y Teusaquillo.
Salud en cuatro idiomas
—¡Na zdrávje! —, dice Andrés.
—¡Cómo puedes saber la forma de decir salud en esloveno? —, pregunta Barbara Poganick, la mujer de ese país.
El guía, entonces, le responde que tuvo un grupo de paisanos suyos la semana pasada.
—Salud, santé, cheers, na zdrávje —, responden los asistentes mientras chocan vasos con chicha, cerveza y jugo en el gastrobar Magola, penúltima parada del tour.
Por fin, después de varias rondas de intentos frustrados, alguien logra que el tejo haga estallar la pólvora de uno de los triángulos de cartón de la cancha, que tiene una imagen del icónico rey de los fósforos con la inscripción El Tejo en la parte superior.
—Mecha—, grita la pequeña de 7 años.
—Es un tour fantástico, la mezcla de comida, bebida y datos nos han hecho pasar una tarde relajada— comenta el francés, mientras la luz se torna naranja sobre los ladrillos que tanto enorgullecen a los habitantes del centro bogotano.
—De comida, bebida, datos… y explosivos— comenta George, el padre de la niña de 7 años.
Tras la carcajada grupal, el recorrido se dirige a su última estación: La Embajada de la Coca. Allí, con un reconstituyente y digestivo té, el tour llegará a su final.

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