Así me acosaron en San Andrés isla: ¿el prostíbulo más grande de Colombia?

"Soy una mujer que quería disfrutar un fin de semana con mi mejor amiga; lo que encontré fue una cultura de sexo, acoso e irrespeto"

Por: Cecilia Hernández*
febrero 16, 2018
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Así me acosaron en San Andrés isla: ¿el prostíbulo más grande de Colombia?
Foto: ilustración

"Si quieres tú y tu amiga esta noche podríamos hacer un trío", así fue la bienvenida que tuve en la isla de San Andrés en uno de los hoteles Decamerón el fin de semana del 10 de febrero. Yo y mi mejor amiga llegamos en un vuelo desde Bogotá para escaparnos de la tediosa y aburrida rutina que puede ser trabajar de 8 a.m. a 7 p.m. todos los días en la capital del país. Lo primero que queríamos llegar a hacer después de un vuelo de más de dos horas era cambiarnos, comer y disfrutar de un coctel. Llegamos al hotel, subimos a la habitación y nos cambiamos. Comimos una deliciosa comida de mar y fuimos a tomar un coctel al bar del hotel.

El bartender que nos atendió, con una tatuaje de una palmera en el cuello que resaltaba a simple vista, nos recibió con un "y entonces, qué van a pedir. Imagino que una piña colada; todas las rolas piden eso ¿Quieren eso o qué?", un poco agresivo para ser un servicio al cliente, pero en efecto mi amiga quería ese coctel y yo un Margarita. Lejos de saber que el bartender con su tatuaje de palmera en el cuello se iba a convertir en un vil acosador pedimos otro trago mientras que una señora extranjera y su hija se acercaban a la barra para tomar algo. Mi amiga se puso a hablar con ellas mientras yo pensaba en varias cosas, no sin antes advertir la picada del ojo del bartender. No le presté mucha atención.

De un momento a otro en el que estábamos hablando con mi amiga, el bartender nos preguntó por lo que íbamos a hacer esa noche. Respondimos decentes y secas que nada en especial porque estabamos bastante cansadas a lo que el tipo resondió con un: "Si quieres tú y tu amiga esta noche podríamos hacer un trío". No nos causó risa e inmediatamente nos pusimos de pie y le pedimos respeto. Ya al estarnos marchando el tipo le mandó la mano a mi amiga para tocarla. Era demasiado tarde, estábamos cansadas y la queja la pondríamos formalmente al día siguiente.

Era sábado, nos levantamos temprano, desayunamos; queríamos playa y sol y por un momento nos olvidamos del acosador de aquella noche. Igual vinimos a disfrutar y a descansar. Salimos y fuimos a las hermosas playas que aún quedan en San Andrés pero que están rodeadas por un mar lleno de basura; o por lo menos así lo vimos ese día. Descansar en la playa, tomar el sol, escuchar música. Qué buen plan para hacerlo con tu mejor amiga.

"La gafa, coco loco, coctel de camarón y negritos punto com", ¿Negritos punto com? Mi amiga se reventó de la risa al escuchar eso por parte de uno de los vendedores de la playa. Yo no entendía bien que eran los tales 'negritos punto com'. Pues pasa el segundo vendedor y vuelve con el cuento de los negritos punto com; es ahí cuando en medio de la risa de mi amiga le pregunto al señor a qué se refería con negritos punto com. "Si tú quieres pasar una noche como se acostumbra en San Andrés, tienes que estar con un negro pa saber lo que es bueno". Todo quedó totalmente claro. "¿Te consigo uno, cómo lo quieres? Todos están bien dotados". NO, y rotundamente no, yo no quería ni un negro ni un blanco ni absolutamente nada. Quería pasar un rato tranquilo con mi mejor amiga y desconectarme de Bogotá. Si hubiese querido sexo para eso hubiera llevado a mi novio.

Terminamos el día de playa y volvimos al hotel. Comimos y pensamos en ir al bar de nuevo; no vimos al acosador, estaba otro señor que era totalmente lo contrario al 'ñero' con el tatuaje de palmera en el cuello que nos había atendido. Nos sentamos y este señor parecía un lord inglés. "Buenas noches señoritas, qué desean tomar. Gracias. Que tengan buena noche". Por fin había alguien que respetaba y no se estaba ofreciendo sexualmente en esta isla. Terminó el sábado y descansamos.

Al día siguiente, había que aprovechar las pocas horas de playa antes de salir del hotel. Fuimos de nuevo y descansamos. Esta vez no fue un vendedor el que nos ofreció a los 'negritos punto com'. Un señor ya de edad se acercó. Pensamos que nos iba a pedir dinero por lo que le dijimos que no teníamos plata. "Yo no vengo acá para eso, yo quiero es pasar un rato con ustedes dos bien sabroso", ¿ah? ¿Esto es real? ¿En serio todo en San Andrés gira en torno al sexo? Soy una mujer que solo quería disfrutar de un fin de semana con mi mejor amiga y lo que encuentro es una cultura de sexo, prepagos e irrespeto. No sé si las extranjeras vengan y tengan la fantasía sexual de comerse al primero que se ofrezca -o incluso al segundo- pero eso no era lo que yo quería en mi paseo. Esta vez no hubo risas en la playa; nos paramos y nos fuimos.

Ibamos saliendo del hotel con nuestras maletas y queríamos poner la queja de lo que nos había sucedido el primer día que llegamos. "Queremos hablar por favor con el administrador", le dijimos a la persona encargada. "¿Para qué, qué les pasó?", volvimos e insistimos. La respuesta fue -parafraseando-: "Hmmm pero bueno cuenten qué les pasó porque yo no las había visto. Es más casi nunca las vi salir del cuarto...." (con ese tonito morboso). Le preguntamos que qué era lo que estaba insinuando. La conversación llegó hasta ahí. No hubo queja, no hubo administrador, queríamos largarnos del hotel Decameron cuanto antes.

Tomamos nuestra maleta y nos fuimos del hotel y en pocas horas de la Isla (igual nuestro vuelo ya salía). ¿San Andrés se ha convertido en el prostíbulo más grande de Colombia?. Parece que todos solamente están pensando en ofrecer y cómo conseguir sexo fácil. Si lo ofrecen tanto es porque lo consumen mucho. La isla dejó de ser el paraíso que fue hace algunos años en donde uno podía descansar en paz y con tranquilidad. Ahora parece ser el "paraíso sexual" de Colombia con los 'negritos punto com' o más bien se convirtió en la pesadilla para dos amigas que solo querían descansar sin ser acosadas.

Nota adicional: En San Andrés hay gente increíble, así como ese bartender que nos atendió que era realmente un caballero (el que no tenía el tatuaje), pero por ahí dicen "cada quien habla como le va en la fiesta" y lamentablemente así me fue a mí. La prostitución y el acoso a las mujeres en Colombia es un tema serio que no debe ser tomado a la ligera.

*Nombre cambiado a petición de la persona

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