¿Apocalipsis en Colombia?

Reducir el destino de los pueblos al capitalismo o al socialismo es mezquino y anacrónico. ¿Por qué nos conviene un sistema de economía múltiple?

Por: Ariel Peña González
febrero 11, 2022
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¿Apocalipsis en Colombia?
Foto: Piqsels

La Biblia, en Apocalipsis capítulo 6, hace referencia a cuatro jinetes que representan, en primer lugar, la conquista y la victoria, que para Colombia sería el triunfo del comunismo con Gustavo Petro; el segundo jinete que monta un caballo rojo simboliza la guerra que se ejercerá en contra de la población por parte del régimen marxista para consolidar la dictadura, mediante expropiaciones a la fuerza, asalto de supermercados, cierre de medios de comunicación, destrucción de entidades financieras y persecución a personas y organizaciones que no sean afectas a la tiranía, contando para ello con los colectivos gobiernistas que hoy se conocen como la primera línea.

El tercer jinete que monta un caballo negro alude a la hambruna, cuyo principal propiciador en la tierra en los dos últimos siglos ha sido el comunismo, que ha matado por hambre a más de 70 millones de seres humanos, especialmente en China con Mao Tse Tung y en Ucrania con Stalin, cuando gobernaba la URSS, a lo que se debe agregar varios millones de víctimas por hambre, cuya responsabilidad también es de las satrapías comunistas.

El cuarto jinete del Apocalipsis que esta sobre un caballo bayo es la muerte, resaltando que el comunismo es la organización que ha cometido el mayor numero de genocidios en la historia de la humanidad, matando no solo por el hambre, sino mediante otros métodos crueles, inhumanos y degradantes. De ahí que se sindica al marxismo-leninismo de ser el responsable de más de 140 millones de asesinatos desde 1917 hasta nuestros días; pero curiosamente en Colombia, en plena campaña electoral, no se discute el tema, pues los grandes medios de comunicación lo han vuelto un tabú, a pesar de que el candidato Petro representa al comunismo.

En la actual campaña electoral colombiana, las tesis económicas de algunos candidatos son simples lugares comunes, como ocurre con el aspirante del Foro de Sao Paulo Gustavo Petro, quien hace una serie de promesas que necesitarían unos recursos gigantescos que el país no tendría en décadas, además en un eventual gobierno del mencionado candidato no habría confianza inversionista ni interna ni externa, con lo que su programa económico se convertiría en un fiasco, frustrando las ilusiones de muchos despistados y, en un eventual gobierno del Pacto Histórico frente a la catástrofe económica que nos traerá la nomenclatura, las únicas divisas que tendrá el país serán las remesas y el narcotráfico igual que en Venezuela, que solo alcanzan para los lujos de la camarilla comunista de ese país, así el resto de la población se muera de hambre.

A lo anterior se agrega que el candidato comunista es respaldo por movimientos y partidos que no han renegado del engendro marxista-leninista, y quieren llevar a Colombia al “socialismo” a las buenas o las malas, utilizando unas etapas predeterminadas como ocurre con los acuerdos de La Habana; sin que nos digan ¿cuál socialismo? Pues ese término en la historia ha tenido varias acepciones, comenzando por Hitler quien aparte de haber sido admirador de Marx, así lo hizo saber en su libro Mi Lucha fue el líder máximo del Partido Obrero Nacional Socialista (Nazi), también en su demagogia proclamaba la lucha por los pobres y los humildes. El “socialismo” que quieren aplicarnos los camaradas de Petro debe de ser el de Cuba, Norcorea, Nicaragua o Venezuela.

Ese reduccionismo entre socialismo y capitalismo es absolutamente anacrónico y, para vivir al ritmo de los tiempos se debe impulsar un sistema de economía múltiple, pero no entendido como una tercera vía, sino como el conjunto de medidas pragmáticas e inteligentes, que lleven calidad de vida a los pueblos sin dogmatismos ni avaricias desmedidas.

El marxismo, como el mejor heredero de Maquiavelo, plantea las cosas en blanco y negro, mostrando siempre dicotomías, cayendo en un maximalismo para que las personas ignorantes y atrasadas tomen partido. Esa división perversa la promueven los seguidores del comunismo totalitario, cuyos intereses burocráticos y de secta los lleva a creerse “iluminados” para manejar y someter a sus semejantes; por ello, en más de 170 años de marxismo se ha vendido el dilema económico y político entre capitalismo y socialismo sin que hayan posibilidad de otras salidas; esa actitud montaraz lleva a la conclusión temeraria de “está conmigo o en contra de mí”.

De ninguna manera se puede tomar a los seres humanos como zombis, para aplicarles recetas metafísicas, debido a que la libertad individual como condición suprema de la humanidad está por encima de la manipulación política; entonces reducir el destino de los pueblos al capitalismo o al socialismo es producto del interés mezquino de quienes siguiendo los sofismas marxistas consideran que la conquista del poder es como su dios en la tierra “principio y fin de todas las cosas”, dado que el discurso miserabilista que proclama el truco de la emancipación del proletariado, no solo lo ha manejado el marxismo sino sus hermanos el fascismo y el nazismo.

En el capitalismo como en el socialismo hay muchas variables, siendo paradójicamente el capitalismo de Estado el que se practica en Cuba, Norcorea y Venezuela, así sus gobiernos hagan apología del socialismo. La más clara demostración del capitalismo salvaje se tiene en la China, en donde el partido comunista se alió con las grandes transnacionales hace 44 años para superexplotar a los trabajadores (dando origen al neoliberalismo), compartiendo la plusvalía con el capital financiero internacional, y conservándose el manejo del Estado en las manos de la nomenclatura comunista.

Sin embargo, existe un socialismo democrático en países como Suecia, Finlandia y Noruega, entre otros, que no han tenido que recurrir a la violencia para implementar ese modelo, lo que demuestra que a los seguidores del marxismo leninismo caso de la Farc, el Eln y los que apoyan a Petro en Colombia no les interesa el progreso social de las masas, sino la toma del poder para dar rienda suelta a sus instintos insanos de someter a los demás, y por eso proclaman maniqueamente la dicotomía entre socialismo y capitalismo.

Para superar esa especie de entropía se debe plantear el sistema de economía múltiple, que recoja las iniciativas privadas y colectivas para buscar el bienestar de los ciudadanos, en donde la democracia económica no permita caer en los monopolios abusivos, pero también rechazando al marxismo que exalta el estatismo burocrático y embrutecedor, tomando como condición necesaria la miseria total de las masas para volverlas más dúctiles a su dictadura.

El sistema de economía múltiple recoge las experiencias positivas del capitalismo industrial y comercial, la socialdemocracia y la autogestión libre y creativa, que busca principalmente la independencia económica de las personas, especialmente en el agro, reprobando el extremismo comunista y la acumulación desmedida del capital que lleva a las recesiones económicas mundiales, en donde el manejo del dinero es parecido al de un casino, porque sus grandes masas se vuelven especulativas por no tener un destino productivo.

En Latinoamérica, algunos países cuyas aventuras políticas los han empujado a gobiernos marxistas con el socialismo del siglo XXl, que recicló los desechos del marxismo-leninismo de Europa oriental después de la caída del muro de Berlín, para imponerlos en nuestro suelo, esos países se deben liberar de las asimetrías conceptuales entre capitalismo y socialismo que es un manoseo político, que lleva a situaciones como la de Venezuela en donde el castrochavismo ha traído una gran ruina y dolor, para que en esa nación se consolide por los siglos de los siglos el comunismo totalitario.

Con un sistema de economía múltiple se desarrolla el conocimiento que trae prosperidad, repudiando sin ambages el esquematismo marxista-maquiavélico de escoger únicamente entre socialismo o capitalismo; puesto que los sofismas con los que se busca el ascenso del comunismo al poder en Colombia, conducirá a la nación al apocalipsis.

 

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