Amnesia colectiva, el terrible mal que el fútbol despierta en los colombianos

Mientras muchos disfrutaban los partidos de la Copa América, infinidad de sucesos indeseables, que fueron pasados por alto, ocurrían en el país. ¿Por qué somos así?

Por: DIOGENES ARMANDO PINO SANJUR
Junio 25, 2019
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Amnesia colectiva, el terrible mal que el fútbol despierta en los colombianos
Foto: Instagram @fcfseleccioncol

Desde que comenzó la Copa América, el torneo más antiguo de selecciones, nuestro país entró en un estado de amnesia. Pareciera que nos hubieran sumido en un letargo, donde la situación política, social y económica del país no nos importara. Lo relevante es si Colombia vuelve a coronarse campeón, Messi logra consagrarse con su selección o Brasil retoma su trono.

Mientras muchos celebrábamos el triunfo de nuestra selección, los goles y actuaciones de Roger Martínez o Duvan Zapata, pocos se percataban, lamentaban y repudiaban como en el Congreso naufragaban los proyectos de ley contra la corrupción, donde de manera descarada y con argucias hundieron el proyecto que eliminaba el beneficio de casa por cárcel para corruptos.

En momentos que reprochamos o justificamos la implementación del Var por la demora en el juego o la justicia en los partidos, la desnutrición infantil sigue apagando vidas inocentes en nuestro país. Por ejemplo, en la ciudad de Aguachica una niña de 3 meses falleció, mientras otra menor de 7 meses permanece con pronóstico reservado por desnutrición severa, sin que nos alarmemos o elevemos nuestra voz de protesta por esta situación que padecen nuestros niños.

Al tiempo que criticábamos a Messi y cuestionábamos su desempeño en su selección, en Tierra Alta Córdoba asesinaban de manera vil y cruel a la líder social María del Pilar Hurtado frente a su hijo menor de edad, quien con llanto desgarrador lamentaba y reclamaba el crimen de su progenitora, quien fungía como mediadora entre la alcaldía de ese municipio y cerca de 250 familias para la escrituración de unos lotes que habían sido invadidos.

En tanto lamentábamos la debacle del equipo del Bolillo Gómez, reconocíamos el progreso de Venezuela, se revelaban detalles del cerco, amenazas y presiones sobre militares que decidieron denunciar y contar la verdad sobre los falsos positivos y actos de corrupción en el Ejército, noticia que ha pasado desapercibida y sin connotación para los colombianos a pesar de su gravedad.

Mientras celebrábamos la clasificación del combinado patrio, su puntaje perfecto y su excelente desempeño, no nos inmutamos ante la recolección de firma que convocar un referendo para derogar la JEP y revocar las altas cortes, sin importar que se lleven al traste los acuerdos de paz o se afecten mecanismos de vital importancia para los colombianos como la tutela.

Los colombianos somos muy dados a caer en sofismas de distracción. Es fácil que nuestra percepción del país sea desviada por temas de menor relevancia, por eso es muy recurrente que los gobiernos y políticos utilicen cualquier pretexto para despistar nuestra atención y tomar medidas y decisiones que nos afectan sin que defendamos nuestros intereses y derechos.

Es importante y necesario que despejemos nuestra mente de tantas penurias, dificultades y problemas que padecemos a diario, pero sin dejar de lado la situación del país. Debemos preocuparnos porque la lucha contra la corrupción sea exitosa, garantizar el bienestar y mejoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos, exigir la preservación y respeto a la vida, y velar para que el sistema de verdad, justicia y no repetición, al igual que la independencia de las instituciones, se haga efectiva.

Solo así lograremos hacer valer el Estado social de derecho, construir un mejor país, equitativo, con oportunidades y donde el futuro sea de todos. De lo contrario estaríamos condenándonos a convivir con el horror de la violencia, corrupción, desigualdad, atraso y pobreza.

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