¿Álvaro Uribe Vélez, apologista de masacres?

El más que desafortunado trino del expresidente y ahora senador, además de la reacción de sus seguidores, deja mucho que pensar. Una mirada al tema

Por: Pablo Emilio Obando A.
abril 08, 2019
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¿Álvaro Uribe Vélez, apologista de masacres?
Foto: Las2orillas

Para la Real Academia Española (RAE), la palabra masacre se define como “matanza de personas, por lo general indefensas, producida por ataque armado o causa parecida”. En esta definición se incluyen tres aspectos esenciales: es una matanza, según la misma academia, una mortandad de personas ejecutada en una batalla, un asalto”. En consecuencia para Álvaro Uribe lo acontecido con el paro indígena en Colombia, concretamente en el Cauca, se estaba librando una batalla o un asalto. El segundo aspecto hace referencia a la condición de personas indefensas, que no tienen cómo protegerse o cómo enfrentar la matanza y, en tercer lugar, se define la matanza como un producto de un ataque armado. Para el expresidente que debe iniciarlo o cometerlo el Estado colombiano con las armas de su ejército.

El trino del expresidente y ahora senador de Colombia más que desafortunado es casi que una confesión de sus métodos de “pacificación” del país: “Si la autoridad, serena, firme y con criterio social implica una masacre es porque del otro lado hay violencia y terror más que protesta”. Se sientan aquí las bases de #masacres con criterio social” y, al decir de cientos de colombianos sensatos y serenos “el trino publicado por Álvaro Uribe debería ser una prueba para los procesos judiciales por nexos con el paramilitarismo. No existe la masacre social, es un delito de lesa humanidad”. Y, efectivamente, lo es, una masacre jamás tendrá connotaciones sociales, sería legalizar el crimen y los asesinatos. Hace poco el mismo expresidente de una forma irónica e hiriente para las víctimas y sus familiares, haciendo referencia a los mal llamados falsos positivos (asesinatos cometidos por militares a jóvenes indefensos y que luego camuflaron como guerrilleros) expresó que “no estarían cogiendo café”, tratando de legalizar cientos de asesinatos, una verdadera masacre en población civil inerme y engañada con promesas de trabajo. Una mentalidad como esas indica síntomas de psicopatía y un peligro latente para una sociedad.

Pero más allá de las expresiones sociales, la Ley 1482 de 2011, en el artículo 102, enuncia: “Apología del genocidio. El que por cualquier medio difunda ideas o doctrinas que propicien, promuevan, el genocidio o el antisemitismo o de alguna forma lo justifiquen o pretendan la rehabilitación de regímenes o instituciones que amparen prácticas generadoras de las mismas, incurrirá en prisión de noventa y seis (96) a ciento ochenta (180) meses, multa de seiscientos sesenta y seis punto sesenta y seis (666.66) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas de ochenta (80) a ciento ochenta (180) meses”. En la misma Ley se establecen circunstancias de agravación punitiva o penal: “Artículo 134C. Circunstancias de agravación punitiva. Las penas previstas en los artículos anteriores, se aumentarán de una tercera parte a la mitad cuando: 1. La conducta se ejecute en espacio público, establecimiento público o lugar abierto al público. 2. La conducta se ejecute a través de la utilización de medios de comunicación de difusión masiva. 3. La conducta se realice por servidor público”.

En consecuencia el expresidente Álvaro Uribe Vélez incurrió en varios delitos que deben ser abordados por la justicia colombiana. Las masacres son propias de dictaduras, de regímenes totalitarios, de fanatismos y de criminales o psicópatas que consideran que con esa acción contribuyen a la limpieza racial o étnica, a la eliminación del delito y a la preservación de la justicia o el fomento de la paz. Pero más grave y doloroso es que en Colombia muchos de los seguidores de este expresidente consideran que esos métodos son bienvenidos para imponer sus criterios y doctrinas.

Efectivamente, como lo expresamos miles de colombianos “El trino publicado por Álvaro Uribe debería ser una prueba para los procesos judiciales por nexos con el paramilitarismo. No existe la masacre social, es un delito de lesa humanidad”. No puede pasar desapercibido este trino por cuanto es casi que una confesión de la práctica de unos métodos y formas de eliminar al contradictor. Ya el miedo terminó por vencernos y volvernos indolentes ante la misma muerte; no podemos los colombianos acallar nuestra voz para implorar paz y reconciliación en el verdadero sentido de la justicia y las leyes. Las masacres son propias de paramilitares y salteadores de caminos, de delincuentes que  posan o intentan fungir como salvadores. El llamado a las “masacre sociales” no debe ser el camino expedito para el resurgimiento de una nueva guerra en Colombia. Sensatez, sensatez y prudencia, lo mismo que serenidad con sus trinos, señor Álvaro Uribe Vélez.

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