Aunque en el papel Colombia cuenta con un marco robusto de protección a la infancia, en la práctica los resultados siguen siendo desiguales

Esteban Reyes, director nacional de Aldeas Infantiles SOS - ¿A quién le importa la niñez en esta campaña?

En Colombia hay 14 millones de niños, niñas y adolescentes. No votan. Pero el próximo miércoles 22, en la Universidad de los Andes, tendrán la oportunidad de hacer algo poco frecuente en la política colombiana: hacerles preguntas directas a quienes aspiran a gobernar el país.

El conversatorio fue organizado por NiñezYA y el Centro Imagina, y las invitaciones a los candidatos presidenciales se enviaron hace más de un mes. Lo que pase ese día, quiénes lleguen y quiénes no, ya dirá bastante.

Porque en medio de la campaña presidencial, el debate público se concentra, como es habitual, en economía, seguridad y empleo. Son discusiones necesarias. Pero hay un tema que rara vez logra ocupar ese mismo nivel de atención y que, paradójicamente, define como ninguno el futuro del país: la niñez.

Se sigue tratando como un asunto técnico, casi sectorial, cuando en realidad es profundamente político. Tanto, que en Colombia la visibilidad del tema ha dependido históricamente no solo del Presidente, sino de figuras informales: las primeras damas han ejercido con frecuencia un rol de vocería y movilización en infancia que ha terminado siendo más visible que el de muchos ministros. Eso dice algo sobre el lugar que la niñez ocupa en la arquitectura formal del poder y sobre lo que aún falta construir.

En Colombia, más de 3 millones de niños y niñas viven en condiciones de pobreza extrema. La violencia contra la infancia, en hogares, en territorios en conflicto, en entornos digitales, sigue siendo una realidad que el Estado no ha logrado contener de manera sostenida. No por falta de leyes ni de marcos institucionales. Por falta de prioridad real.

Y esa prioridad, en Colombia, depende en gran medida de decisiones presidenciales. No solo porque el/la Presidente formula el Presupuesto General de la Nación y orienta el Plan Nacional de Desarrollo, y ambos determinan si la niñez se financia o no, sino porque tiene la capacidad de nombrar liderazgos clave y marcar el nivel de atención que el Estado le da al tema. La propia política de primera infancia, por mandato legal, tiene un delegado directo de la Presidencia dentro de su mecanismo de coordinación. La Presidencia no es un actor externo a la política de niñez: está literalmente dentro del sistema.

Eso se traduce en algo muy concreto: cuando la Presidencia lidera, el sistema se mueve. Cuando no, se fragmenta.

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El ICBF, los sistemas de protección, las políticas de primera infancia, la articulación con salud y educación, las respuestas frente a la violencia contra niños y niñas: todo depende, en buena medida, de decisiones que se toman en el más alto nivel. No son programas técnicos. Son apuestas políticas.

Por eso, aunque en el papel Colombia cuenta con un marco robusto de protección a la infancia, en la práctica los resultados siguen siendo desiguales. La niñez no depende solo del ICBF; depende de cuánto poder político, presupuestal y de coordinación esté dispuesto a poner la Presidencia al servicio de una política de infancia seria y sostenida. Esa transición, de la voluntad personal a la institucionalidad consistente, sigue siendo una tarea pendiente.

En ese contexto, la coyuntura electoral abre una oportunidad. No solo para escuchar propuestas, sino para entender qué tan dispuesto está el próximo Presidente o Presidenta a asumir la niñez como una prioridad real, más allá de las declaraciones.

El conversatorio del miércoles es justamente eso: un termómetro. Niños, niñas y adolescentes de Aldeas Infantiles SOS y de otras organizaciones de infancia, que hacen parte de Niñez Ya, estarán allí, con preguntas reales, esperando respuestas reales. En campañas marcadas por agendas apretadas y discursos calculados, este será quizás uno de los pocos momentos en que los candidatos tendrán que responderle directamente a quienes no votan.

La pregunta es simple: ¿van a ir?

Porque en ese solo hecho, en la decisión de ir o no ir, de priorizar ese espacio o no, ya estará parte de la respuesta a la pregunta que titula este artículo.

19 niñas, niños y adolescentes viajarán a Bogotá desde diferentes regiones del país para estar ahí. No van a escuchar promesas. Van a hacer preguntas.

El miércoles sabremos quién está dispuesto a responderlas.

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Perfil Esteban Reyes, Director Nacional de Aldeas Infantiles SOS

Abogado de la Universidad de Los Andes, master en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana y master en Derechos de la Infancia de la Université Paris 8, en Francia. Actualmente es director nacional de Aldeas Infantiles SOS, una ONG internacional que brinda cuidado directo a niños, niñas, adolescentes y jóvenes en situación de desprotección, fortalece familias en situaciones de riesgo o crisis, y aboga por la defensa de los derechos de la niñez y las familias.

Su amor por las causas sociales y, principalmente, de la niñez, lo llevó a trabajar en la Fundación Tiempo de Juego, la Defensoría del Pueblo, entre otras entidades, donde se relacionó con la protección de los derechos de las poblaciones más vulnerables y reconoció de cerca las necesidades de niños y niñas.

Del autor: Atacar a las mujeres, violentar a la niñez

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