El presidente Víktor Orbán se sentía ganador con el apoyo de Trump y de Putin, de allí el significado de su derrota que se dio también en el Congreso

 - Hungría pone fin a 16 años del ultraderechista Orbán con una gran victoria del opositor Magyar

El partido conservador de oposición Tisza ha ganado de manera incontestable las elecciones en Hungría y acaba con 16 años de Gobierno ultraderechista de Viktor Orbán. Peter Magyar, líder del partido, logra 137 diputados por los 55 de Fidesz, con más del 80 % de los votos. Magyar no solo gana las elecciones sino que consigue la mayoría de dos tercios en el Parlamento (situada en 133 escaños) que le permite revertir gran parte de las políticas de Orbán.

Orbán ha reconocido su derrota: "Para nosotros el resultado es doloroso pero ha dejado claro que no nos han otorgado la responsabilidad de gobernar".

El tercer partido en la Cámara, Nuestra Patria, de extrema derecha, supera por la mínima el umbral del 5 %, que le da 7 escaños. La participación ha alcanzado cifras récord: a las 18.30 de la tarde del domingo había votado el 78,8 % de los electores, cuando la cifra más alta de participación, registrada en 2002, fue del 73,5 %.

La derrota de Orbán priva a Rusia de su aliado más cercano en la UE, mientras que para Ucrania podría significar la liberación de un préstamo de la Unión Europea de 90.000 millones de euros (105.000 millones de dólares), vital para su esfuerzo bélico, que el líder húngaro ha estado bloqueando.

También podría allanar el camino para unas reformas que, según Tisza, tendrían como objetivo frenar la corrupción y poner fin al retroceso democrático del que la UE lleva tiempo acusando al primer ministro.

Orbán, nacionalista euroescéptico, ha creado un modelo que el movimiento MAGA de Donald Trump y sus admiradores en Europa consideran un modelo a seguir. Pero muchos húngaros estaban cada vez más cansados de Orbán, de 62 años, tras tres años de estancamiento económico y un aumento vertiginoso del costo de la vida, así como por los informes que indican que los oligarcas cercanos al Gobierno están amasando cada vez más riqueza.

Péter Magyar es un insider que creció a la sombra del Partido-Estado en que se ha convertido el Fidesz. Nacido en Budapest en 1981, Magyar se afilió al partido de Orbán en 2002, a los veintiún años. No era un militante cualquiera: su tío abuelo, Ferenc Mádl, fue presidente de la República. Magyar hizo carrera dentro del aparato: Ministerio de Asuntos Exteriores, Representación Permanente ante la UE, Oficina del Primer Ministro y, entre 2019 y 2022, dirección del Centro de Préstamos Estudiantiles. Su exmujer, Judit Varga, fue ministra de Justicia de Orbán. A Magyar no le son ajenos ni los círculos del poder ni los entresijos del Fidesz.

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