Colombia ya muestra señales claras de deterioro: problemas en salud y acceso a medicamentos, menor acceso a vivienda, rezagos en infraestructura, crecimiento débil, inversión en caída, déficit fiscal cercano al 6% del PIB y una economía cada vez más sostenida por deuda y consumo. Cada vez, más pérdida de la libertad.
En este contexto, la propuesta neocomunista de Iván Cepeda no corrige el rumbo, lo profundiza: más Estado, más gasto y más intervención sobre una economía que ya perdió dinamismo.
El problema es el contexto petrista en el que se propone: una economía con un crecimiento iluso, insostenible, soportado por el consumo, inversión en retroceso, déficit fiscal elevado, endeudamiento desbordado, una desconfianza de inversores extranjeros y locales y un empresariado cada vez más perseguido y tributariamente más golpeado.
Crecimiento insuficiente y riesgo de estancamiento
Colombia crece con unas bases muy débiles e insostenibles alrededor del 2,5 %, de un nivel que evita transitoriamente la recesión pero que cada vez se aleja para transformar la estructura social del país. Ese consumo es de fiesta. No viene de un mayor crecimiento económico. Para economías emergentes con alta informalidad y desigualdad, el umbral de expansión necesario para reducir pobreza de forma sostenida se ubica cerca del 4 % anual.
Inversión: el punto más crítico del modelo económico
La inversión muestra una caída aproximada de 15.000 a 20.000 millones de dólares anuales en capacidad de inversión frente a etapas de mayor dinamismo.
La inversión extranjera directa también ha mostrado moderación, pasando de cerca de 17.000 millones de dólares a rangos entre 13.000 y 15.000 millones y con tendencia a bajar mucho más.
Este ajuste no es menor: refleja una pérdida de confianza relativa en la estabilidad del entorno de inversión. Las calificadoras de riesgo que son guías técnicas para los inversionistas, cada vez nos califican más mal y de manera preocupante.
Sectores productivos bajo presión
El debilitamiento no es homogéneo, pero sí persistente. La construcción ha registrado caídas cercanas al -5% y -8% en distintos periodos recientes. La industria manufacturera muestra crecimiento cercano a cero o negativo en varios trimestres. La minería y los hidrocarburos enfrentan menor exploración y reducción en decisiones de inversión futura.
El crecimiento se sostiene principalmente en comercio, servicios y gasto público, sectores importantes, pero con menor impacto en productividad de largo plazo.
Déficit fiscal y límites del gasto
El déficit fiscal se ubica alrededor del 6 % del PIB, lo que equivale a más de 20.000 millones de dólares anuales financiados con deuda o ingresos inciertos. La deuda pública supera el 60% del PIB, ubicando al país en una zona de sensibilidad frente a cambios en condiciones financieras internacionales.
Este nivel de desequilibrio reduce el margen para expandir el gasto público sin comprometer la estabilidad macroeconómica.
El programa de Cepeda: más Estado, más regulación, más presión fiscal
Las propuestas neocomunistas de Iván Cepeda, asociadas a sectores progresistas del actual bloque de gobierno, se articulan alrededor de varios ejes: mayor intervención del Estado en sectores estratégicos, fortalecimiento de empresas públicas, expansión del gasto social y reformas estructurales en salud, trabajo y pensiones.
El paralelo regional: lecciones del socialismo del siglo XXI
La discusión inevitable es el desempeño de modelos altamente intervencionistas en América Latina. En varios casos, el patrón es claro y Colombia ya muestra señales preocupantes:
Expansión del gasto público sin respaldo de crecimiento sostenido: el gasto se mantiene cerca del 35% del PIB, mientras el crecimiento cayó de 7,3 % en 2022 a niveles entre 0,6 % y 1,7 % en 2023–2024, ampliando la presión sobre un déficit cercano al 6% del PIB.
Debilitamiento de la inversión privada: la inversión cayó con fuerza en 2023, con desplomes cercanos al -24 %, y sigue por debajo de niveles históricos, afectando la capacidad productiva futura.
Controles o intervenciones sobre sectores estratégicos: se ha intensificado la intervención estatal en salud, energía y pensiones, aumentando la incertidumbre regulatoria y afectando decisiones de inversión de largo plazo.
Deterioro progresivo de la capacidad productiva: sectores clave como industria y minería han mostrado contracciones, mientras el crecimiento depende cada vez más del consumo y servicios.
La historia económica de la región muestra que cuando la expansión del Estado no se acompaña de un crecimiento robusto de la inversión, el resultado suele ser menos dinamismo, no más desarrollo.
Petro ya logró cruzar el umbral. Nos dejó en caída libre hacia el precipicio de la pobreza. Petro es un niño de brazos al lado de Cepeda, que ha generado tanta destrucción. No permitamos que Cepeda sea presidente para el próximo periodo.
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