Luce como una capitulación y así es exactamente como trata de exaltarlo Teherán. Apenas Donald Trump anunció su decisión de avanzar con el plan de 10 puntos propuesto por Irán como punto de partida, la televisión estatal de la República Islámica presentó la posición del presidente estadounidense como una “humillante retirada”.
Las mismas condiciones antes consideradas como inaceptables, algunas de las cuales dieron pie al inicio de las hostilidades, ahora son vistas como “una base viable sobre la cual negociar”, según lo presentó el líder republicano en una publicación en Truth Social.
“Recibimos una propuesta de 10 puntos de Irán y creemos que es una base viable para negociar”, informó Trump en la publicación en Truth Social en la que anunció la decisión de suspender “la fuerza destructiva que se iba a enviar esta noche a Irán”, 90 minutos antes de que expirara el plazo anunciado para acabar con “toda una civilización”, según sus palabras.
Poco después de la admisión de Trump de que se consideraría el plan iraní, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de la República Islámica dio a conocer los detalles del mismo a través de la agencia semioficial Mehr, insistiendo en que Teherán había logrado que Trump se retractara de su “retórica anti-iraní”.
La aceptación llega dos semanas después de que Irán rechazara un plan de 15 puntos de Estados Unidos, que incluía condiciones como el desmantelamiento del programa de enriquecimiento de uranio y la renuncia al desarrollo de misiles balísticos.
Teherán no desaprovechó ninguna ocasión para ridiculizar la propuesta de Washington, acusando a la Casa Blanca de estar “negociando consigo misma” y burlándose de las proclamas de Trump de que había logrado “un cambio de régimen”.
“Trump finalmente ha logrado su sueño de 'cambio de régimen' pero en el ámbito marítimo de la región", ironizó el jefe del Comité de Seguridad Nacional del Parlamento, Ebrahim Azizi, refiriéndose al nuevo esquema que Irán propuso en ese momento para controlar el estrecho de Ormuz como si se tratara de un canal y no de una vía marítima internacional.
Repasamos los puntos más importantes del decálogo sobre el que se discutirá a partir de este 10 de abril, cuando se inicien las conversaciones de paz en Islamabad, con la mediación de Pakistán.
Control del estrecho de Ormuz
Según la lista de deseos que Teherán hizo llegar a Estados Unidos a través de Islamabad, la propuesta es que el paso a través del importante punto, por el que transita 20% del petróleo y el gas del planeta, se tramite “en coordinación con las fuerzas armadas iraníes”.
La admisión de esta condición consolidaría una ventajosa posición económica y geopolítica que ya Irán ha venido ensayando durante el actual conflicto, permitiendo un cruce selectivo a buques y cargamentos específicos, bien sea en virtud de alianzas políticas o mediante el pago por parte de las navieras.
De momento, el canciller iraní, Abás Araqchi, ha asegurado un “tránsito seguro” por la región durante las dos semanas que dure el alto el fuego, y los mercados petroleros han respondido, con un desplome del precio del barril que parece tranquilizar las preocupaciones de muchos países.
Un funcionario regional declaró que el plan presentado por Teherán implica que Irán y Omán (el otro país por cuyas aguas territoriales transcurre el estrecho) cobrarán tasas a los barcos que lo atraviesen.
Irán empleará los recursos que deriven de la aplicación de esa tarifa a su propia reconstrucción luego de la guerra. Se desconoce el destino que Mascate dará a sus fondos.
Omán fue mediador en conversaciones previas al inicio de las hostilidades y fue el único país del golfo Pérsico que no recibió ataques por parte de Irán durante el conflicto.
Fin de la guerra contra todo el eje de la resistencia
Irán no solo ha pedido que terminen las hostilidades dirigidas a su territorio, sino también “contra todos los elementos del eje de la resistencia”.
Esto incluiría a Hezbolá en el Líbano, Kataeb Hezbolá en Irak, los rebeldes hutíes de Yemen y, si se aplica en sentido estricto a todas las milicias apoyadas por Irán, también a Hamás en Gaza.
De momento, Israel ha aceptado plegarse al alto el fuego, según reportan medios locales y también de acuerdo con las declaraciones de un funcionario de la Casa Blanca que le declaró bajo condición de anonimato a la agencia AP.
No obstante, el primer ministro Benjamin Netanyahu sostuvo que el país apoyaba la decisión de Trump de suspender los ataques contra Irán, pero aclaró que el alto el fuego no incluye al Líbano, según medios israelíes.
Además, no está del todo claro si Tel Aviv estaría dispuesto a permitir el funcionamiento de milicias que en otro momento ha definido como “amenazas existenciales”.
Retiro de las fuerzas estadounidenses
Teherán también exige la retirada “de las fuerzas de combate estadounidenses de todas las bases y puntos de despliegue en la región”.
El alcance de esa solicitud no está totalmente claro, porque queda por definir lo que Irán entiende como “fuerzas de combate”.
Si se refiere a las tropas asignadas a las numerosas bases que Estados Unidos ha establecido durante décadas en el Golfo Pérsico, eso dejaría desguarnecidos a los Estados socios de Washington, que dependen de la protección de estas fuerzas como garantía de estabilidad para explotar sus ricas reservas de gas y petróleo.
Si se trata de las tropas desplegadas en la gigantesca preparación que el Pentágono desplazó al golfo, la negociación podría ser más viable y menos lesiva para los intereses de los aliados de Estados Unidos en la región.
Compensación por los daños sufridos
No está claro si Irán aceptará resarcirse a través del cobro de una tasa por el paso a través del estrecho de Ormuz o si espera de los Estados que abrieron la guerra el pasado 28 de febrero, Israel y Estados Unidos, “el pago íntegro de los daños” sufridos, “según estimaciones”, como reza el decálogo propuesto por su Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
El mecanismo para ese cálculo y la disposición misma de antagonistas históricos a reparar las afectaciones son dudas que persisten, más allá de las declaraciones iniciales de Trump sobre acuerdos en “casi todos los puntos en disputa”.
Levantamiento de sanciones y liberación de activos
El régimen de sanciones primarias y secundarias a Irán se ha ido históricamente flexibilizado o endurecido, de acuerdo con las circunstancias geopolíticas del momento, pero ha sido un punto de honor para Gobiernos estadounidenses de cualquier signo.
Lo mismo aplica para los fondos y propiedades de Irán congelados, que ahora Teherán espera recuperar a través de las negociaciones para una paz duradera en la región.
Ambas restricciones han sido una forma de presionar a Irán para que acepte supervisión y limitaciones a su programa nuclear, como las inspecciones periódicas por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica.
Vía libre para el enriquecimiento de uranio
De considerar el despliegue de tropas terrestres para confiscar los 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% en poder de Irán, Donald Trump podría pasar a considerar “viable” un plan que incluye reconocer el derecho de la República Islámica seguir desarrollando su programa nuclear.
De acuerdo con la agencia AP, esta condición apareció en la versión en persa del plan de 10 puntos que Teherán compartió con medios locales, pero no en los papeles en inglés que revisaron tanto el mediador Pakistán como Estados Unidos.
Retractarse en este punto sería probablemente el costo que Trump tendrá que pagar por unas amenazas que escandalizaron incluso a aliados como la primera ministra italiana Giorgia Meloni, y dieron herramientas a sus detractores, como sus promesas de “desatar el infierno” y acabar con “toda una civilización”.
Garantías de que no se repetirán los ataques
El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán quiere que los compromisos que se alcancen en un eventual acuerdo de paz se conviertan en garantías permanentes, a través de una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.
Queda por verse si el más cercano aliado de Estados Unidos en Oriente Medio, Israel, estaría dispuesto a que se refrendara un compromiso de este tenor.
Una fuente con conocimiento de la situación que conversó con la agencia AP reveló que hay preocupación en el Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu, pues Tel Aviv esperaba lograr más en las negociaciones para poner fin a las hostilidades.
Con AP, EFE, Reuters y medios locales
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