Líder de los Pijaos, dejó huella en 1934 cuando se lanzó con el respaldo del partido Comunista y enfrentó al liberal Alfonso López Pumarejo

Eutoquio Timoté

Con la llegada de Aída Quilcué como fórmula vicepresidencial junto a Iván Cepeda, la presencia indígena en la política nacional vuelve a ocupar un lugar visible. En medio de ese escenario, reaparece un nombre que hizo historia hace un siglo, un nombre que durante décadas quedó relegado a notas marginales y memorias locales poco leídas: Eutiquio Timoté.

Su historia no ha sido ampliamente contada, pero tampoco ha desaparecido del todo. Permanece dispersa, recordada a medias, opacada por figuras más conocidas como Manuel Quintín Lame, pero con un peso propio dentro de las luchas indígenas del siglo XX.

Eutoquio Timoté, el tolimense que hace un siglo se convirtió en el primer indígena en ser candidato a la Presidencia
Manuel Quintín Lame

Eutiquio Timoté nació el 11 de diciembre de 1905 en Coyaima, Tolima, y murió en ese mismo municipio el 1 de marzo de 1953. Fue un político y sindicalista indígena, miembro del pueblo pijao, que encontró en la organización colectiva una vía para defender los derechos de su comunidad. Hijo de Francisco Timoté y Anselma Tique, creció en una región atravesada por conflictos de tierra, exclusión y violencia. En ese entorno, su vida se fue moldeando entre la actividad agraria, la militancia política y la defensa de los resguardos.

Desde joven, compartió espacios con Manuel Quintín Lame, con quien mantuvo una relación cercana en los primeros años. Ambos coincidieron en la necesidad de proteger los territorios indígenas frente a los procesos de parcelación que avanzaban en zonas como Ortega y Chaparral. Sin embargo, esa cercanía se rompió cuando Timoté, junto a José Gonzalo Sánchez, decidió vincularse al Partido Comunista Colombiano. Para Lame, la causa indígena debía mantenerse al margen de los partidos políticos. Consideraba que esa lucha no debía subordinarse a agendas externas. Timoté, en cambio, apostó por la acción política organizada como una herramienta para ampliar el alcance de sus demandas.

Esa decisión marcó su trayectoria. Durante los años treinta, se convirtió en militante activo del Partido Comunista y participó en procesos de organización indígena, campesina y obrera. Su activismo no pasó desapercibido: fue detenido en varias ocasiones por su papel en la defensa de las comunidades. El contexto no era favorable. En el sur del Tolima, la disputa por la tierra y la represión estatal eran constantes. La masacre del 1 de mayo de 1931 en Coyaima, en la que murieron dieciocho indígenas durante una manifestación pacífica, evidenció el nivel de tensión en la región.

Eutoquio Timoté, candidato presidencial

En ese escenario, el 6 de enero de 1934, el Partido Comunista Colombiano postuló a Timoté de manera simbólica como candidato a la Presidencia de la República, acompañado por el también indígena pijao José Gonzalo Sánchez como su fórmula vicepresidencial. La candidatura no respondía a una expectativa real de poder. El propio partido tenía claro su escaso alcance electoral y, en la práctica, muchos de sus sectores apoyaban al liberalismo. Aun así, la inscripción de Timoté marcó un hecho inédito: fue el primer comunista en presentarse a unos comicios en Colombia y el primer indígena en aspirar a la Presidencia.

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El contexto electoral explicaba el desenlace. El candidato liberal, Alfonso López Pumarejo, contaba con el respaldo del Directorio Liberal y no enfrentaba una competencia real. El Partido Conservador decidió no participar en esas elecciones. Alegó falta de garantías. Además, el gobierno saliente de Enrique Olaya Herrera había consolidado un escenario político favorable para el liberalismo. El resultado fue contundente: López Pumarejo obtuvo cerca del 99 % de los votos (938.808), mientras Timoté y Sánchez alcanzaron apenas 3.400.

La derrota no sorprendió a nadie. La candidatura tenía un valor más simbólico que electoral. Representaba la intención de llevar la voz indígena a un escenario nacional del que había estado excluida. Tras las elecciones, el Partido Comunista se alineó con el gobierno liberal, y Timoté regresó a sus labores agrarias en Coyaima. Su nombre desapareció de la escena política nacional, pero no de la actividad local.

Perseguido político

Su vida continuó marcada por la persecución. Según el testimonio de su hijo, Abel Timoté Tique, las amenazas eran constantes. Para evitar ser capturado, debía esconderse entre montañas tolimenses que bien conocía y también en las laderas del río Saldaña. Las autoridades realizaban operativos de madrugada, buscando a líderes que, como él, eran considerados revolucionarios peligrosos con alta capacidad de organización. El 3 de febrero de 1953 fue herido por detectives del gobierno. Murió al día siguiente.

A pesar de su trayectoria y del hecho histórico, ni su figura ni su nombre lograron consolidarse en la memoria nacional. Incluso dentro del Partido Comunista y del propio movimiento indígena, su nombre quedó relegado. La narrativa histórica privilegió a otros liderazgos como el de Quintín Lame, y Timoté terminó convertido en un personaje secundario. Sin embargo, en Coyaima sigue siendo reconocido como uno de sus hijos más representativos.

Hoy, la presencia de Aída Quilcué en una fórmula presidencial recuerda aquella participación política. Timoté, a diferencia de Aida Quilcué, fue un candidato sin opciones reales de triunfo, pero su candidatura tuvo una carga simbólica significativa. Más de tres mil votos en un escenario completamente adverso no cambiaron el resultado electoral, pero dejaron constancia de una aspiración de poder del primer indígena que, sin posibilidades reales, decidió disputar la Presidencia de Colombia.

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