Juan Arredondo se puso el chaleco antibalas, el casco y junto a su amigo Brent Renaud buscaron un hotel en medio de las ruinas de Polonia. Solo habían pasado dos semanas desde que Rusia hizo el primer ataque a Ucrania. El par de amigos viajaron con el fin de documentar la guerra y contar la historia de los refugiados. Antes de eso ya habían ido a Grecia y a Centroamérica.
Arredondo y Renaud recorrieron varios pueblos de Ucrania documentando el camino de los refugiados. El más experimentado era Renaud, quien había estado en Afganistán, en Iraq y en Somalia. Pero la vida a veces toma decisiones inexplicables y por más experiencia que Renaud tuviera, esa sería la última guerra que documentaría con vida.
Estaban detrás de las últimas imágenes. Necesitaban capturar a una familia que hiciera el camino de salida al país para poder cerrar el cortometraje. Llegaron a las afueras de Kiev, la capital de Ucrania, un lugar llamado Irpin. Los bombardeos les pisaban los talones.
Un desconocido que hablaba inglés los recogió en una camioneta. Les dijo que los acercaría para que no siguieran a pie. Cuando iban llegando al punto donde encontrarían la esperada escena para cerrar el cortometraje se cruzaron con una trinchera de soldados que apenas vieron la camioneta abrieron fuego.

El desconocido maniobró como pudo la camioneta a la que le caían un diluvio de balas. Los dos reporteros intentaron cubrirse mientras aceptaban que se iban a morir. Cuando el diluvió pasó, Arredondo levantó la cabeza y vio a su amigo inclinado en el puesto de copiloto con un hueco en el cuello del que le salía sangre. Intentando salvarle la vida a su amigo le metió un dedo en el hueco para detener el caudal de sangre. El esfuerzo por salvar a Brendt no fue suficiente, la muerte ya le había llegado al experimentado reportero.
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Arredondo tenía un disparo en el glúteo, pero solo le preocupaba su amigo y pensar que él no se podía morir por un disparo en el glúteo, no quería que lo recordaran así. Le daba vergüenza. Seguramente, dice él, fue esa vergüenza la que no lo dejó morirse junto a Brendt.
Arredondo tuvo que convivir con la muerte desde cuando era un niño de 3 años al que un par de sicarios le mataron su papá. Cuando decidió abandonar la farmacia donde trabajaba en Nueva York y lanzarse a ser fotógrafo, se puso a documentar familias afectadas por el conflicto armado. Allí se encontró todo tipo de historias. Pero nada de eso bastó para que se insensibilizara frente a la muerte. La muerte de su amigo Brendt le dejó un sentimiento de culpa que cada día se hacía más difícil de cargar.
La única salida que encontró Arredondo para sanar la muerte de su amigo fue sentarse a hacer un cortometraje en honor a él. El resultado fue un video que no solo es una mirada intima a la vida de su amigo, el primer periodista estadounidense asesinado en Ucrania, sino también a todos los periodistas que mueren documentando la guerra. El trabajo titulado “Armado con una cámara: vida y muerte de Brendt Renaud” fue nominado en la edición noventa y ocho de los premios Oscar en la sección de Mejor Corto Documental los cuales serán celebrados el 15 de marzo de 2026. Juan Arredondo es el único de origen colombiano que participará en el prestigioso evento.
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