Las consultas interpartidistas del 8 de marzo no van a cumplir su propósito central que era reducir la lista de precandidatos a la presidencia y escoger candidatos viables. Como van las cosas va a haber al menos 17 candidatos en la primera vuelta (el número cambia a diario) lo cual va a llevar a que los dos con mayor votación que pasen a la segunda, lo podrán hacer con porcentajes bajos por la pura atomización de los votos. Un ejemplo ilustrativo es la elección presidencial de 2021 en Perú en la cual hubo 9 candidatos en la primera vuelta donde los dos más votados fueron Pedro Castillo, con 19%, y Keiko Fujimori con 13,.4 %, dos más estuvieron por encima de 10 % y los demás por debajo. La segunda vuelta como siempre sucede dividió la votación casi por la mitad. Castillo gano con el 50.1% y Fujimori perdió con 49.8%.
Pasar a la segunda vuelta con esos porcentajes tan bajos es algo que bien puede suceder en Colombia el próximo 31 de mayo, máxime cuando de hecho, como resultado de las consultas, va a haber dos candidatos por la derecha, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, dos por el centro, Claudia López y Sergio Fajardo y dos por la izquierda, Iván Cepeda y Roy Barreras. A esos seis habrá que añadirles a Mauricio Lizcano, Juan Fernando Cristo, Luis Gilberto Murillo, todos ellos ministros de Gustavo Petro; Clara López, Daniel Palacios, Maurice Armitage, Carlos Felipe Córdoba, Santiago Botero, Sandra Macollins, Carlos Caicedo y Miguel Uribe Londoño. Vale decir, ninguno de ellos con registro detectable en las encuestas, pero que algo muerden de la votación general.
En esa congestión de candidatos la división más notoria es la de la izquierda, que parecía rodear a Iván Cepeda, candidato oficial del Pacto Histórico, partido de gobierno, con quien se aseguraría la continuidad de ese proyecto político. Al no estar presente en la consulta, queda en la palestra Roy Barreras, quien con razón argumenta que hay grupos de centroizquierda que no están siendo representados por Cepeda. No es improbable que dado que la consulta del 8 de marzo es abierta y puede votar el que quiera por quienquiera, todo el antipetrismo, excluyendo al uribismo, vote por Roy Barreras, solo para debilitar la opción de Cepeda. Más los apoyos del mundo político que lo considera uno de los suyos. Roy quedaría en condiciones de retarle a Cepeda su liderazgo en la primera vuelta.
Algo así como cuando en la consulta de 2010 hubo una caudalosa votación por Noemí Sanín, por la candidatura conservadora con votos que no eran conservadores para cerrarle el paso a Andrés Felipe Arias. Noemí Sanín ganó la candidatura, pero Álvaro Uribe decepcionado por la derrota de su candidato favorito se inclinó por Juan Manuel Santos, quien ganó la presidencia, para su eterna mortificación.
Un buen resultado de Paloma Valencia donde el uribismo disciplinado votará por ella, más los votos del resto de la Gran Consulta, la dejaría en condiciones de retarle a Abelardo de la Espriella su liderazgo
En la derecha puede suceder algo similar. Un buen resultado de Paloma Valencia en la consulta, donde el uribismo disciplinado votará por ella, más los votos del resto de la Gran Consulta por Colombia, la dejaría en condiciones de retarle a Abelardo de la Espriella su liderazgo, pues éste cuenta con una importante intención de voto, pero no ha participado en ninguna elección. Y en el centro, una baja votación por Claudia López en su improvisada consulta favorecería a Sergio Fajardo.
Son esos 6 candidatos los que pesan, el resto lo que hacen es bajar los porcentajes de quienes pueden llegar a la segunda vuelta, pues los votos se repartirán entre 17. Ya no se necesitará el 25% para pasar, como ha sucedido en pasadas elecciones. Con 15%, o menos, probablemente alcance. O sea, en medio de esa congestión, cualquier cosa puede suceder.


