En la Universidad Eafit lo que comenzó como una jornada de debate electoral terminó desatando una protesta estudiantil que hoy tiene un objetivo concreto: pedir la renuncia de la rectora Claudia Restrepo.
El detonante fue la realización del Ciclo de Debates Nacionales 2026, organizado por el Comité de Estudiantes de Ciencias Políticas de la Organización Estudiantil, que convocó a distintos partidos con miras a las elecciones del 8 de marzo. El foro fue el pasado 25 de febrero, en el Auditorio Fundadores, participaron representantes de siete movimientos políticos. Entre ellas estuvieron las senadoras Sandra Ramírez Lobo e Isabel Zuleta López. Sus presencias, previstas dentro del formato plural del encuentro, generó incomodidad en un grupo de estudiantes que cuestionó la invitación.
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Sandra Ramírez, exintegrante de las Farc-EP y hoy aspirante a regresar al Congreso como senadora por la lista de Roy Barreras, compartió escenario con otros candidatos en un espacio pensado para contrastar propuestas. Para algunos asistentes, sin embargo, su participación no debía darse dentro de la universidad. La tensión no se quedó en murmullos y todo escaló.
En pleno foro el candidato a la Cámara por Antioquia por el Centro Democrático, David Toledo Ospina, quien llegó preparado con una intención clara: confrontar a la senadora del partido Comunes que llegó a una curul en el Congreso tras los acuerdos firmados por las extintas Farc, grupo al que perteneció como una de las importantes comandantes, y el gobierno de Juan Manuel Santos. Toledo lo tenía todo preparado para intervenir y lo hizo de forma abrupta. En pleno recinto se levantó, desplegó un cartel con un señalamiento directo contra Ramírez y lanzó descalificaciones personales mientras interrumpía el desarrollo del evento.
El episodio obligó a la intervención de los organizadores y terminó con la salida de Toledo de las instalaciones universitarias acompañado por la Policía. El hecho se difundió rápidamente en redes sociales y amplificó una discusión que ya venía creciendo en los pasillos del campus.
La universidad, a través de sus canales institucionales, explicó que la invitación a los debates se extendió a todos los partidos y plataformas reconocidas ante el Consejo Nacional Electoral y que cada colectividad decidió autónomamente si participaba y a qué candidato enviar. También señaló que, antes del inicio del encuentro del 25 de febrero, se presentó un incidente que requirió la intervención para restablecer el orden y garantizar el desarrollo del evento.
Pero el debate ya no se centró únicamente en el comportamiento del candidato retirado ni en las reglas del foro. El foco se desplazó hacia la rectoría. Decenas de estudiantes comenzaron a expresar su inconformidad con la presencia en el recinto de Sandra Ramírez e Isabel Zuleta López, quien fue la senadora que organizó el polémico tarimazo de Gustavo Petro en la Alpujarra, donde subieron a tarima a los encarcelados jefes de las más peligrosas bandas criminales de Antioquia. Para ese grupo, la invitación desbordó los límites de lo que consideran aceptable dentro de la universidad.
Esa incomodidad se tradujo en organización. A través de redes internas y mensajes compartidos entre facultades, convocaron a un plantón para el martes 3 de marzo. El propósito es exigir la renuncia de la rectora Claudia Restrepo, a quien responsabilizan por permitir la realización del debate con la participación de las dos senadoras.
La discusión ha dividido opiniones dentro de la comunidad académica. Mientras algunos estudiantes sostienen que la universidad debe ser un espacio abierto a todas las corrientes políticas reconocidas legalmente, otros consideran que ciertas trayectorias no deberían tener cabida en el campus. En el centro de esa tensión quedó la rectoría, señalada por un sector que interpreta la invitación como una toma de posición institucional.
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