Todo empezó a cambiar para la familia Minski, una de las más poderosas y acomodadas de Barranquilla con la decisión de que Procaps su empresa farmacéutica fundada en 1977 ingresara en septiembre de 2021 al índice Nasdaq de la Bolsa de Nueva York. El giro resultó definitivo porque los fundadores de la exitosa empresa perdieron su control. Coincidió la decisión con la entrada del empresario chileno Alejandro Weinstein con una participación del 14 %. Se acercó a la familia por la vía de José Minski, a quien había conocido en 2015, cuando crearon juntos el fondo WM Partners, una firma de capital privado con sede en la Florida especializada en adquirir pequeñas y medianas empresas del sector salud. Pronto se conoció su ambicioso plan de tomar control de la exitosa Procaps, la gran pionera y líder en latinoamericana en la producción de capsulas blandas de gelatina.
En la puja que se dio, el chileno Weinstein logró que por primera vez en 47 años, el barranquillero dejara de ser el CEO y le pasara la batuta a alguien externo, que resultó siendo el brasileño José Antonio Vieira, un hombre con más de 30 años de experiencia en el sector farmacéutico que ya había trabajado para gigantes como Novartis y AstraZeneca que asumió el rol en enero del 2024.
Seis meses después Ruben Minski se retiró definitivamente de Procaps y renunció a la presidencia de la junta directiva y en representación de la familia quedó su hermano José, una movida que reportó la empresa de tecnología israelí TipRanks, especialista en análisis financieros y en hacer reportes en su página web sobre noticias empresariales a nivel global.

Para Rubén Minski quedaba atrás una vida de trabajo. Pero no se dejó derrotar. Mientras se profundizaba la puja de poder interno por el control de Procaps que terminó en manos externas a la familia Ruben Minski empezó a construir un nuevo sueño empresarial.
Con agudeza y visión Rubén Minski dejó por fuera de la operación de entrada a la Bolsa en Nueva York a una pequeña compañía que formaba parte del negocio familiar y que escindió de Procaps: Naturmega. Esta había sido fundada en 2007 y muy en la línea de la industria farmacéutica mundial fue orientada a la producción de concentrados de Omega-3 (EPA y DHA) de alta pureza a partir de aceite de pescado y algas. De allí su nombre.
Con su espíritu emprendedor y visionario el mayor de los Minsky decidió aplicarse a fondo a Naturmega, a investigar, aprender y hacerla crecer. Retornó a su rutina diaria en Barranquilla donde siempre fue un empresario de terreno, de industrial donde su presencia en la fábrica iba de la mano de cualquier empleado raso. Así lo recuerdan los ex colaboradores de Procaps que en la reestructuración liderada por el chileno Weinstein mandó a muchos a la calle.
No solo forma parte de la junta directiva de Naturmega, sino que está trazándole el rumbo, especializada en la ciencia de los lípidos y el desarrollo de soluciones avanzadas de Omega-3. Un producto derivado de aceite de pescado con eficacia probada en el combate al colesterol, un enemigo silencioso en el organismo humano.

Su propuesta comercial se articula en torno a cuatro plataformas tecnológicas clave: EssentiOmega, dedicada a concentrados de aceite de pescado para la salud diaria; EssentiOmega Nova, que ofrece aceites ultrapurificados para fórmulas de alto rendimiento; Algalis, enfocada en soluciones veganas a base de algas; y Ruby-O, una plataforma patentada que utiliza fosfolípidos para optimizar la absorción de omega-3 a nivel celular. Con el mismo olfato con el que construyó el emporio de Procaps, muy seguramente Ruben Minski volará alto y llegará lejos, como todos sus propósitos empresariales.
¿Qué pasó y en manos de quien quedó Procaps?
El proceso de medición de fuerzas entre los socios estuvo marcado por una aguda crisis financiera y discrepancias estratégicas sobre el rescate de la firma, lo que derivó en enfrentamientos legales y una alta rotación en la cúpula directiva, que incluyó dos renuncias de Weinstein a la junta directiva y su renuncia como presidente del Comité de Fusiones y adquisiciones. De allí que la transformación de Procaps tuviera que ser de fondo y tuviera que pasar por una profunda reestructuración financiera que atrajo una inversión de USD 130 millones por parte de un grupo de más de seis nuevos inversionistas, quienes pasaron a controlar más del 90 % de la sociedad.
José Antonio Toledo Vieira quien había sido nombrado CEO en enero de 2024 tampoco alcanzó a cumplir un año en su cargo, fue reemplazado por dos codirectores ejecutivos interinos mientras Weinstein quien tomó el control de la junta directiva se dedicó a buscar socios para capitalizar la empresa. Por otra parte, tras incumplir con la presentación oportuna de sus informes financieros y perder el 87,7 % de su valor de mercado, Procaps fue obligada a deslistarse de la bolsa neoyorquina en enero de 2025.
Bajo el nuevo mando de Weinstein, la sede principal se trasladó a Bogotá y desde allí se maneja la operación en más de 13 países de Latinoamérica y la presencia comercial en más de 50 mercados en los cinco continentes. La base operativa, que en 2024 generó ventas en Colombia por más de un billón de pesos, se mantuvo en Barranquilla. Tras la capitalización y la reestructuración de una deuda de USD 209 millones, la participación de los Minski se redujo drásticamente del 60 % al 10 %.

La capitalización que le da un segundo aire a la empresa estuvo principalmente a cargo de los siguientes socios: Hoche Partners Pharma Holding propiedad de Alejandro Weinstein, que es el fondo de inversiones con el que entró como accionista en 2021 y es filial de Hoche Partners Group of Companies, con base en Luxemburgo; Chemo Project S.A., una farmacéutica suiza que hace parte del Grupo español Insud Pharma, una importante empresa farmacéutica global que continua en manos de sus fundadores la bioquímica Silvia Gold y el psiquiatra Hugo Sigman, y ahora está dirigida por sus hijos, Leandro y Lucas Sigman; Becaril S.A., una firma argentina y activa en inversiones y adquisiciones en el sector farmacéutico; Flying Fish Ventures Limited Partnership, una empresa de inversión basada en Seattle, Estados Unidos, que invierte principalmente en startups; Santana S.A. un holding financiero vinculado a Leónidas Vial y Eduardo Fernández León; y Saint Thomas Commercial S.A. una empresa de bienes raíces de EE.UU. con sede en las Islas Vírgenes.
Procaps dejó de ser una de las empresas emblemáticas y queridas de Barranquilla. Los Minski perdieron control pero siguen teniendo una pequeña participación dentro del gigante que es hoy la farmacéutica que recibió una gran inyección de capital internacional. Conservan un patrimonio significativo, pero lo más importante, Ruben Minski, su fundador no quedó derrotado y logró darle un vuelco y un sentido a su vida empresarial con Naturmega.
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