Desde una tienda en el sur del Huila, con sofisticado diseño contemporáneo, Diego Campos ofrece en Garzón los cafés de más alta calidad con una preparación como solo la puede hacer quien es el mejor barista del mundo. A los 31 años, con la bandera de Colombia sobre los hombros, fue la imagen del campeón en Milán, Italia. Había ganado el Campeonato Mundial de Barismo para el que se había preparado durante dos años después de fallar dos veces. A su lado estaba el mentor de toda su vida, Luis Fernando Vélez, el director de Amor Perfecto, el pionero del café colombiano del siglo XXI.

Campos llegó a trabajar a Amor Perfecto, el lugar que hoy llama “su segunda casa” y donde se inició en el tema del cafe, siendo un joven de 16 años que acababa de terminar bachillerato en el Espinal, en el Tolima, donde nació. Había hecho maletas hacia Bogotá y dejado a sus padres Gilberto Campos y Erminda Guzmán, para reunirse con su hermana que le había conseguido puesto donde ella ya trabajaba.
Era el 2008 y el joven Campos empezó desde la trilla y la tostión del café que Vélez ya estaba seleccionando entre la recién llegada cultura de los especiales, los de alta calidad. Allí se enamoró del café y encontró que ese grano era pasión. Entonces decidió, con total convicción, que sería el mejor barista del mundo. Ganó múltiples campeonatos nacionales; 2014, 2016, 2019, pero el gran triunfo mundial le era esquivo. En dos oportunidades no lo había logrado y decidió prepararse a fondo, hasta aprendiendo inglés.

Con su esposa Darlin Nayibe Roa, de familia cafetera del Huila, y quien es ganadora en aeropress (manera de preparación) se fueron a Australia para dominar el inglés y continuar con lo aprendido de café. En una cafetería de Melbourne, Campos pudo demostrar sus habilidades en el manejo de la bebida. El regreso a Colombia, a Amor Perfecto fue el periodo de preparación de la excepcional bebida con que ganó en el campeonato en ese octubre de 2021, porque fue aplazado debido a la pandemia del covid-19.
Para esa maravilla usó café de la variedad eugenoides, que da una taza de mucha dulzura, delicada y con notas de frutas tropicales. Lo consiguió en el Valle del Cauca en la finca Las Nubes de Julián Holguín. Su diseño llevaba una reducción de carambolo y piña, otra reducción hecha con las mismas cerezas y el mucílago del café (la capa gelatinosa que recubre la semilla) y una bolita de café 'cold brew' congelado que se sumaban a unespresso base. En 15 minutos.Y ganó en Milán, la catedral del espresso a baristas de Estados Unidos, Australia, entre otros, con café de Colombia.
Café propio y tienda turística
Pero ser barista no es solo pararse tras un mostrador para preparar el café, es hacer el camino desde el cultivo hasta la taza. Por eso Campos decidió volverse caficultor. La idea era vivir la experiencia cafetera más a fondo, dejar de estar preparando bebidas continuamente y desarrollar el propio café. Sin dejar Amor Perfecto de quien es embajador de marca, se fue a Garzón en 2022 , para unirse al proyecto de su suegro Elías Roa, cafetero de toda la vida, en el municipio de La Plata. La finca se llama “Diamante” y tiene 8 hectáreas.

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Allí siembran las variedades Colombia, bourbon rosado, SL29, Java y geisha, que comercializan en verde y pergamino. Y allí cumple uno de sus sueños: brindarle a su hija María Sofía y al bebé Juan Antonio la posibilidad de “crecer en el campo”. Aunque la caficultura sea una ardua labor, no es “una lotería”, sino un trabajo que requiere de mucha coherencia y paciencia.
El circulo cafetero de Campos se cierra con la tienda de café en Garzón. Se llama “Diego Campos café especial” y su prestigio ha trascendido de tal manera que se ha convertido en un polo turístico Los viajeros hacia el sur del departamento desvían de la carretera para acercarse a Garzón y degustar los cafés de especialidad y el tratamiento de la bebida de manos del barista.

Campos no piensa dejar a Garzón ni el sur del Huila donde se está produciendo cafés y premiados y reconocidos internacionalmente. La topografía de verdes montañas, ríos como el Suaza con salvajina como barbas que cuelgan de los árboles, o el salto de Bordones, la segunda cascada da más alta del país o el naciente Magdalena en San Agustín ayudan a dar vida con el clima más benévolo que el ardiente del norte del departamento, al café al que le está apostando la juventud huilense.
La Federación de Cafeteros desarrolla en cabeza de Germán Bahamón una labor que es clave y que llega a los jóvenes interesados en la nueva caficultura. Campos señala que están usando hasta internet para aprender catación y barismo. Que es el probar, sentir y dedicación.
Él aprendió en Amor Perfecto, de la mano de Vélez, que es un experto en catación y barismo y además es apoyo de una generación que ha encontrado en la preparación del café un modo de vida. En el caso de Diego Campos, como embajador de marca la representa en eventos y foros, su habilidad y dedicación fue más allá para consagrarse internacionalmente. Es la historia de un joven tolimense que conoció el café, lo hizo pasión y consiguió un lugar para crear sus propios cafés.
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