En no habiendo un Modelo de Desarrollo para el Campo Colombiano, ni directriz de Estado y Gobierno para adelantarlo y ponerlo en ejecución, es obvio que hay que desplegarlo y trabajar con aquello que la tierrita da. Que no viene a ser, como suele creerse de primeras oídas, un entramado montado a las carreras y para salir del paso mientras se busca “abordar un territorio de manera armónica con la comunidad y su entorno” y “enmarcado en una estrategia de comunicación y participación de todos los actores interesados en el desarrollo del territorio”. Del mismo modo que no es, una estrategia basada en la “filantropía o asistencialismo”, como se registra y comprueba en los anales de este tipo de prácticas y avanzadas contra la pobreza, desigualdad e inequidad en el campo colombiano. El modelo de de Desarrollo Territorial Inclusivo (DTI), es una estrategia empresarial cuyo eje principal viene a ser la “inclusión de los productores rurales organizados, pequeños y medianos, a los mercados dinámicos, de manera sostenible, económica, social y ambientalmente”, permitiéndoles, mediante la combinación de Negocios Rurales Inclusivos (NRI), generar ingresos a corto, mediano y largo plazo. En el caso particular de los Montes de María, y de acuerdo con las condiciones específicas, naturaleza y uso de las tierras comprendidas en esta subregión del Caribe, 700.000 hectáreas aproximadamente, se adelantan negocios inclusivos generadores de ingresos por cultivo en: tabaco, ajonjolí, miel y leche (corto plazo); mango (mediano plazo); teca y maderables (largo plazo). Programas claramente planificados y orientados por el concepto de estrategia empresarial que establece el DTI, siendo la concertación y la suscripción de acuerdos con las comunidades participantes el eje sobre el cual se desarrollan los emprendimientos productivos formulados por aquellas, siempre en la perspectiva de mejorar de manera integral y creciente el componente socioeconómico y humano de sus integrantes. Todo con el apoyo de las empresas “ancla” asentadas en el territorio y gestoras de un modelo cuya medición ya arroja resultados positivos en el objetivo de mejorar el ingresos de las familias vinculadas asociativamente, al igual que al restablecimiento del tejido social y de las relaciones entre comunidades destruida por la guerra y el conflicto que asoló aquellos territorios. Si bien el modelo que hoy se implementa en áreas rurales de los Montes de María, Sucre y Bolívar, responde a la iniciativa de grupos empresariales y empresas asentadas en la zona, Argos, Tekia, Nutresa, Coltabaco, Postobón, entre otras, coordinadas por Cecodes, el componente asociativo propio de aquellas comunidades, sus prácticas agrícolas y manifestaciones culturales de diversa índole, al igual que la sostenibilidad ambiental, resaltan como variables de primer orden en los resultados obtenidos y en la ampliación, extensión y consolidación del modelo de Desarrollo Territorial Inclusivo, DTI. Una apuesta que Estado y gobiernos, nacional, locales y regionales, tienen la obligación de asumir como política prioritaria en componentes igualmente determinantes como infraestructura vial, salud, agua, educación y saneamiento básico, para garantizar los objetivos gubernamentales de promover y desarrollar la inclusión social, la equidad y la productividad en el sector rural. Y por ahí, consolidar toda una política de desarrollo productivo integral para el campo en el escenario del postconflicto y la construcción de paz. Pregunto: ¿Si sabe, conoce, el Gobierno, el Ministerio de Agricultura, el de Ambiente, el Incoder, Planeación Nacional, los gobernadores de Sucre y Bolívar, de los proyectos que en los Montes de María programan y ejecutan sus comunidades con el auspicio del modelo de Desarrollo Territorial Inclusivo? Poeta @CristoGarciaTap [email protected] Anuncios. Anuncios..
En no habiendo un Modelo de Desarrollo para el Campo Colombiano, ni directriz de Estado y Gobierno para adelantarlo y ponerlo en ejecución, es obvio que hay que desplegarlo y trabajar con aquello que la tierrita da.
Que no viene a ser, como suele creerse de primeras oídas, un entramado montado a las carreras y para salir del paso mientras se busca “abordar un territorio de manera armónica con la comunidad y su entorno” y “enmarcado en una estrategia de comunicación y participación de todos los actores interesados en el desarrollo del territorio”.
Del mismo modo que no es, una estrategia basada en la “filantropía o asistencialismo”, como se registra y comprueba en los anales de este tipo de prácticas y avanzadas contra la pobreza, desigualdad e inequidad en el campo colombiano.
El modelo de de Desarrollo Territorial Inclusivo (DTI), es una estrategia empresarial cuyo eje principal viene a ser la “inclusión de los productores rurales organizados, pequeños y medianos, a los mercados dinámicos, de manera sostenible, económica, social y ambientalmente”, permitiéndoles, mediante la combinación de Negocios Rurales Inclusivos (NRI), generar ingresos a corto, mediano y largo plazo.
En el caso particular de los Montes de María, y de acuerdo con las condiciones específicas, naturaleza y uso de las tierras comprendidas en esta subregión del Caribe, 700.000 hectáreas aproximadamente, se adelantan negocios inclusivos generadores de ingresos por cultivo en: tabaco, ajonjolí, miel y leche (corto plazo); mango (mediano plazo); teca y maderables (largo plazo).
Programas claramente planificados y orientados por el concepto de estrategia empresarial que establece el DTI, siendo la concertación y la suscripción de acuerdos con las comunidades participantes el eje sobre el cual se desarrollan los emprendimientos productivos formulados por aquellas, siempre en la perspectiva de mejorar de manera integral y creciente el componente socioeconómico y humano de sus integrantes.
Todo con el apoyo de las empresas “ancla” asentadas en el territorio y gestoras de un modelo cuya medición ya arroja resultados positivos en el objetivo de mejorar el ingresos de las familias vinculadas asociativamente, al igual que al restablecimiento del tejido social y de las relaciones entre comunidades destruida por la guerra y el conflicto que asoló aquellos territorios.
Si bien el modelo que hoy se implementa en áreas rurales de los Montes de María, Sucre y Bolívar, responde a la iniciativa de grupos empresariales y empresas asentadas en la zona, Argos, Tekia, Nutresa, Coltabaco, Postobón, entre otras, coordinadas por Cecodes, el componente asociativo propio de aquellas comunidades, sus prácticas agrícolas y manifestaciones culturales de diversa índole, al igual que la sostenibilidad ambiental, resaltan como variables de primer orden en los resultados obtenidos y en la ampliación, extensión y consolidación del modelo de Desarrollo Territorial Inclusivo, DTI.
Una apuesta que Estado y gobiernos, nacional, locales y regionales, tienen la obligación de asumir como política prioritaria en componentes igualmente determinantes como infraestructura vial, salud, agua, educación y saneamiento básico, para garantizar los objetivos gubernamentales de promover y desarrollar la inclusión social, la equidad y la productividad en el sector rural.
Y por ahí, consolidar toda una política de desarrollo productivo integral para el campo en el escenario del postconflicto y la construcción de paz.
Pregunto:
¿Si sabe, conoce, el Gobierno, el Ministerio de Agricultura, el de Ambiente, el Incoder, Planeación Nacional, los gobernadores de Sucre y Bolívar, de los proyectos que en los Montes de María programan y ejecutan sus comunidades con el auspicio del modelo de Desarrollo Territorial Inclusivo?
Yo soy esencialmente un poeta. Un hombre que comulga con la Verdad. Soy Caribe. De Sincelejo, Sucre, norte de Colombia, mar Caribe. Graduado en Filosofía y Letras, con experiencia laboral en el sector financiero, Seguros. Estudioso de la teoría económica en sus distintas propuestas conceptuales; me resultan interesantes Keynes y Marx; creo en la universalidad del mercado y en trabajo como fuente primaria de riqueza. Soy un tipo elemental que tiene resuelta sus dudas metafísicas básicas.