En muchas esquinas del país, sino en todas, la plata secuestró la democracia

Es lamentable, pero es verdad. En muchas esquinas del país, sino en todas, y por supuesto aquí en Bogotá, la plata secuestró la democracia.

La incompetencia de pocos que detentan el poder y la complicidad de los muchos sometidos al dominio de la rosca, nos condujeron al fracaso de las ideas y al triunfo de los billetes. De ahí las volteretas de campaña, la amnesia colectiva en época electoral  y la “supervivencia” de políticos mediocres.

Lo dicen los dirigentes comunales, los empresarios más ricos, algunos candidatos, sus padrinos, y la cuadrilla de asesores, los periodistas, los contratistas, los funcionarios públicos. Aquí las elecciones se ganan gastando millones de pesos, cientos si se quiere ser concejal o diputado, o miles si se quiere ser alcalde o gobernador.

No es un comentario cliché; es una tragedia. Muchos votos se ganaron nuevamente repartiendo porciones de mute y lechona, tejas, ladrillo y cemento. Y también pagándoles los servicios públicos a los hogares más pobres, rifando televisores, entregándoles plata en efectivo a los líderes,  y a los pregoneros, y por supuesto invirtiendo millonarias cuantías en propaganda, a veces por encima —en vallas, papelería, pauta oficial— y muchas otras por debajo —comprando encuestas o comentarios de periodistas que descartaron su oficio—.

A esta “parafernalia” se suman la promesa de contratos en los gobiernos entrantes y el chantaje a los contratistas vigentes que tienen que organizar y financiar reuniones para los candidatos  que les consiguieron el puesto. Y en este festín, del que valga decir participan todos los “estratos”, los argumentos programáticos y su sustento ideológico no encuentran mayor espacio y en ningún caso parecen definitivos.

Así, bajo el esquema que de democrático poco tiene, se dan los absurdos que la plata y el  interés particular se apalancan. El paseo de los políticos por varios partidos, como si fueran lugares de paso  y no “reuniones” por convicción. Las alianzas contradictorias entre los propios partidos. La nula sanción social a políticos que delinquieron, cuando todavía no terminan de pagar ni la multa, ni la pena que les impusieron. Los avales a candidatos de cuestionable pasado, pero ricos y poderosos. Y la reelección de  concejales y diputados que han demostrado su liderazgo ruin…

@josiasfiesco

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Orgulloso de los 2000 bogotanos que creyeron en propuestas y nos apoyaron, desafiamos las maquinarias y nos abrimos un espacio con una forma distinta de hacer la política. ¡A ellos muchas gracias!

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Por Josías Fiesco

Analista Político U. Javeriana de Bogotá. Desde su etapa universitaria colabora como columnista en diferentes medios de comunicación del país. @josiasfiesco