El nuevo gerente general de Enel en Colombia, Bruno Riga, encabezó la puesta en operación del Parque Solar Atlántico, proyecto que completa el complejo de energía solar más grande del país y uno de los principales de Sudamérica. La infraestructura, integrada por Guayepo I, II y III, junto con el nuevo parque, tiene capacidad para abastecer la energía que requieren tres millones de personas, equivalente a la de una ciudad como Medellín.
El complejo está ubicado en los municipios de Ponedera y Sabanalarga, en el departamento del Atlántico, y representó una inversión aproximada de $775.000 millones. Con su entrada en operación, Enel fortalece su presencia en el mercado colombiano de energías renovables. La multinacional concentra prácticamente todo se crecimiento de nueva capacidad en energía solar, aunque su base histórica y columna vertebral sigue siendo la energía hidroeléctrica, compuesta por 12 centrales que suman una capacidad instalada superior a los 3.000 MW.

Aunque la inauguración se produjo bajo la dirección de Riga, el desarrollo de esta infraestructura comenzó durante la administración de Francesco Bertoli, quien estuvo al frente de Enel en Colombia durante aproximadamente dos años y cuatro meses. En ese periodo se inauguraron los parques Guayepo I, II y III, proyectos que contribuyeron a consolidar a la multinacional italiana entre los principales generadores de energía solar del país.
Según los datos proporcionados por la compañía, Enel genera cerca del 50 % de la energía solar a gran escala del Sistema Interconectado Nacional, con más de 1.400 MW en seis proyectos fotovoltaicos a gran escala operativos en el país, en los departamentos del Cesar, Magdalena y Atlántico.
El Parque Solar Atlántico cuenta con aproximadamente 403.920 paneles solares. Los módulos están instalados sobre sistemas de seguimiento que permiten orientar los paneles para aprovechar mejor la radiación solar y mejorar el rendimiento de la planta. Las obras comenzaron en diciembre de 2024 y se extendieron durante un año y diez meses.
Además de ampliar la capacidad de generación, Enel señala que sus proyectos incorporan medidas para reducir los impactos sobre el entorno natural. Entre ellas se encuentra el uso de coberturas vegetales, una estrategia orientada a favorecer la presencia de insectos, contribuir a la protección de la fauna y mantener el equilibrio ecológico de las áreas intervenidas.
La compañía también contempla medidas de protección en las subestaciones y las líneas de evacuación de energía. Estas incluyen barreras y dispositivos destinados a disminuir el riesgo de que las aves mueran electrocutadas e impedir que aniden en estructuras eléctricas, como torres y transformadores. Las iniciativas buscan reducir las afectaciones sobre la fauna y preservar los corredores biológicos de la zona.
Con este proyecto, Enel busca fortalecer su posición dominante como el segundo actor más importante del SIN por capacidad instalada neta de alrededor del 19 % de participación (cerca de 4.400 MW de capacidad), fortalecer su papel en la transición energética y contribuir a la modernización de la infraestructura eléctrica colombiana. Colombia se ha posicionado como su segundo mercado más lucrativo de la región después de Brasil.
Anuncios.


