En una capilla del barrio La Soledad, en Bogotá, la misa transcurre en latín. El sacerdote celebra de espaldas a los feligreses, mientras algunas mujeres cubren sus cabezas con mantillas negras o blancas. La escena parece detenida en otro tiempo, lejos de los cambios que transformaron a buena parte de la Iglesia católica durante el siglo XX. Allí solía asistir Alejandro Ordóñez, el exprocurador que ahora es el nuevo ministro del Interior del gobierno de Abelardo de la Espriella.
Presidente De La Espriella designa a Alejandro Ordóñez como nuevo Ministro del Interior. Leer aquí: 🔗 https://t.co/scyK1dz1GW
— Presidencia Colombia 🇨🇴 (@infopresidencia) October 22, 2026
La capilla está ligada a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, una organización católica asociada al lefebvrismo, corriente que rechaza varios de los cambios impulsados por el Concilio Vaticano II. Fundada por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en 1970, la Fraternidad defiende la misa tradicional en latín y una interpretación estricta de la doctrina católica. Su relación conflictiva con el Vaticano ha marcado su historia y la ha mantenido en el centro de las controversias dentro de la Iglesia.

En Colombia, uno de los rostros más conocidos vinculados a esa corriente ha sido el de Ordóñez. Su cercanía con el lefebvrismo no es un detalle aislado de su vida privada: ayuda a entender las convicciones religiosas que han acompañado su recorrido por la política y la función pública. Ahora, con su llegada al Ministerio del Interior, esas convicciones vuelven a ser parte de la conversación sobre el papel que tendrá en el Gobierno.

En marzo de 2015, la periodista Lucía Mesa publicó en Cerosetenta la crónica Dos horas dentro del Lefebvrismo, la iglesia de Alejandro Ordóñez. Allí describió la liturgia, los símbolos y las prácticas de una comunidad que conserva formas tradicionales del catolicismo y que encontró en el entonces procurador a uno de sus miembros más visibles.
La fe que marcó su paso por la Procuraduría
Ordóñez llegó a la Procuraduría General de la Nación en 2009 y permaneció en el cargo hasta 2016. Durante esos años se convirtió en una de las figuras más polémicas del debate público colombiano. Sus posiciones frente al aborto, el matrimonio entre parejas del mismo sexo y la eutanasia lo enfrentaron con sectores que defendían la ampliación de derechos y con organizaciones que cuestionaban la influencia de sus convicciones religiosas en el ejercicio de un cargo estatal.

Uno de los episodios más recordados de su gestión fue la decisión de destituir e inhabilitar al entonces alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, en diciembre de 2013, a raíz de las irregularidades que Ordóñez atribuyó al cambio del modelo de recolección de basuras en la capital. El caso desató una fuerte controversia jurídica y política. En 2014, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares a favor de Petro, en medio de la disputa por las consecuencias de la sanción disciplinaria.
|Le puede interesar Ella es Esmeralda Hernández, mano derecha del clan Romero de Nariño que tumbó el Presupuesto de De La Espriella
El episodio consolidó a Ordóñez como una figura de referencia para sectores conservadores y, al mismo tiempo, como blanco de críticas de quienes consideraban que sus decisiones estaban atravesadas por una visión religiosa de la sociedad. Su oposición al aborto, al matrimonio igualitario y a la eutanasia hacía parte de una postura pública que había defendido durante años.
Para sus seguidores, Ordóñez ha representado la defensa de los valores tradicionales; para sus críticos, su gestión abrió interrogantes sobre los límites entre las convicciones personales de un funcionario y las obligaciones de un Estado laico. Esa discusión sobre su visión del país vuelve a cobrar relevancia ahora que estará al frente del Ministerio del Interior, una cartera clave en las relaciones del Gobierno con el Congreso, los partidos políticos y distintos sectores del Estado.
Los rumores sobre el seminario y su regreso al poder
La vida personal de Ordóñez volvió a ser noticia en septiembre de 2023, tras la muerte de su esposa, Beatriz Hernández. En los meses siguientes circularon versiones según las cuales el exprocurador estaría considerando ingresar a un seminario en Virginia, Estados Unidos, relacionado con la Fraternidad San Pío X, para prepararse para el sacerdocio.
La posibilidad llamó la atención por el lugar que la religión ha ocupado en su vida pública. Sin embargo, Ordóñez negó las versiones y aseguró que no había ingresado a un seminario ni tenía planes de convertirse en sacerdote. Las informaciones publicadas entonces por medios como Vanguardia e Infobae alimentaron el debate sobre su vínculo con el lefebvrismo, aunque no confirmaron que hubiera tomado ese camino.
Su carrera política continuó. Tras su paso por la Procuraduría y su candidatura presidencial en 2018, fue embajador de Colombia ante la Organización de los Estados Americanos durante el gobierno de Iván Duque. Su recorrido por cargos públicos lo mantuvo vigente en la política nacional, incluso después de dejar la Procuraduría.
Ahora, su llegada al Ministerio del Interior marca un nuevo capítulo. Desde esa cartera tendrá responsabilidades en la interlocución política del Gobierno y en asuntos relacionados con la gobernabilidad y el orden público. Su nombramiento también devuelve al centro del debate sus posiciones conservadoras y la relación entre sus convicciones religiosas y su trayectoria pública.
La historia de Ordóñez no se explica únicamente por su paso por los altos cargos del Estado ni por sus enfrentamientos con figuras como Gustavo Petro. También está marcada por una tradición religiosa que ha defendido públicamente y que ayuda a comprender su visión de la sociedad. Como nuevo ministro del Interior de Abelardo de la Espriella, esa combinación de fe, conservadurismo y poder vuelve a quedar bajo la mirada pública.
Vea también:
Anuncios.


