La Policía registró 62.299 denuncias por delitos informáticos el año pasado, mientras la SIC ha recibido más de 40.300 por suplantación de identidad desde 2020

Fraude en redes sociales - Más de 765 mil colombianos fueron estafados en 2025: cómo evitar que lo roben en redes sociales aun si se las sabe todas

Un mensaje que advierte sobre el bloqueo de una cuenta, una llamada que promete solucionar un problema bancario o una oferta irresistible en redes sociales pueden tener algo en común: buscan que la persona actúe rápido y deje de verificar quién está al otro lado.

El problema tiene una dimensión económica considerable. En septiembre de 2026, Asobancaria reportó que las entidades bancarias colombianas habían recibido más de 765.000 reclamaciones por fraude durante 2025, relacionadas con montos superiores a $967.000 millones. La cifra corresponde a reclamaciones reportadas por el sector, no necesariamente a pérdidas confirmadas en todos los casos.

Los registros de la Policía Nacional muestran otra dimensión del riesgo. En 2025, el hurto por medios informáticos, el acceso abusivo a sistemas y la violación de datos personales sumaron 62.299 denuncias, equivalentes al 88 % de las conductas delictivas informáticas reportadas.

Cuando un mensaje aparentemente legítimo termina en fraude

Los delincuentes no siempre necesitan robar físicamente una tarjeta. En ocasiones, les basta con convencer a su titular de entregar información confidencial.

El phishing utiliza correos y páginas falsas que imitan a bancos o empresas. El smishing lleva el engaño a los mensajes de texto, mientras que el vishing recurre a llamadas en las que alguien se presenta como asesor para obtener claves o inducir a la víctima a autorizar una operación.

En redes sociales, los riesgos incluyen perfiles que suplantan comercios, promociones inexistentes y vendedores que desaparecen después de recibir una transferencia. Que una cuenta tenga fotografías profesionales, comentarios favorables o el logotipo de una empresa no demuestra que sea auténtica.

La recomendación de Asobancaria es verificar los canales de contacto y proteger las credenciales bancarias. Ante una alerta inesperada, es preferible ingresar directamente a la aplicación oficial o llamar al número publicado por la entidad, en lugar de seguir enlaces o instrucciones recibidas por mensaje.

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La suplantación también puede afectar el historial crediticio

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El robo de identidad puede dejar consecuencias que duran más que una transacción fraudulenta. Los datos de una persona pueden utilizarse para intentar contratar servicios o adquirir productos, lo que puede derivar en cobros que no reconoce, reportes negativos y obstáculos para acceder a crédito.

En junio de 2026, la Superintendencia de Industria y Comercio informó que había recibido 40.316 denuncias por suplantación de identidad desde 2020. También se habían radicado 13.983 reclamaciones por esta causa en SIC Facilita entre 2022 y mayo de 2026; el 81 % correspondía a telecomunicaciones.

Esto demuestra que el problema no se restringe a las cuentas bancarias. Una línea telefónica o un servicio contratado con datos robados también puede convertirse en una obligación que la víctima debe controvertir.

Si aparece una deuda que no reconoce, lo recomendable es reclamar ante la empresa, pedir los documentos que supuestamente respaldan la contratación y dejar constancia de la posible suplantación. También puede consultar los canales de atención de la Superintendencia de Industria y Comercio.

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Clonación y cambiazo, los riesgos al pagar con tarjeta

Los engaños también ocurren en cajeros y establecimientos comerciales. En la clonación, los delincuentes buscan copiar los datos de una tarjeta para intentar realizar operaciones sin autorización. En el cambiazo, aprovechan una distracción o una supuesta ayuda para sustituir la tarjeta por otra, según explica la Superintendencia Financiera.

Para reducir estos riesgos, mantenga la tarjeta a la vista durante el pago, cubra el teclado al digitar la clave y no acepte ayuda de desconocidos en cajeros automáticos. Si el dispositivo presenta elementos extraños, es mejor no utilizarlo y reportar la situación.

También conviene activar las alertas de transacciones, revisar los extractos y consultar con el banco las opciones para bloquear temporalmente una tarjeta. Un movimiento pequeño que no reconoce puede ser una señal para revisar la cuenta con atención.

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Siete hábitos para proteger sus cuentas

La prevención comienza con decisiones cotidianas que dificultan el acceso de terceros a la información financiera:

  • No ingrese al banco desde enlaces recibidos por mensajes inesperados.
  • Nunca comparta claves, contraseñas ni códigos de verificación.
  • Active la autenticación adicional y las notificaciones de movimientos.
  • Verifique la identidad de los vendedores antes de transferir dinero.
  • Evite realizar operaciones financieras desde computadores públicos o redes desconocidas.
  • No publique documentos ni información personal que pueda facilitar una suplantación.
  • Revise con frecuencia las transacciones y reporte de inmediato las que no reconoce.

Estas precauciones no eliminan todos los riesgos, pero ayudan a detectar señales de alerta antes de que el problema avance.

Qué hacer si descubre un fraude

Si pierde una tarjeta o identifica una compra que no autorizó, comuníquese de inmediato con el banco por un canal oficial y solicite el bloqueo del producto. Cambie las contraseñas comprometidas desde un dispositivo confiable y revise si hay otras operaciones sospechosas.

Después, presente una reclamación formal y conserve los mensajes, comprobantes, capturas de pantalla y números de radicado. Cuando hay suplantación o acceso no autorizado, también puede denunciar ante las autoridades. La Policía Nacional dispone del CAI Virtual para orientación sobre incidentes digitales.

Si el fraude generó una obligación que nunca adquirió, reclame ante la empresa involucrada y solicite pruebas de la contratación. Reportar el caso no garantiza que el dinero sea devuelto automáticamente, pero permite dejar constancia de los hechos e iniciar los procedimientos de revisión.

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Por Christopher Ramirez

Periodista Apasionado por la literatura y la crónica urbana.