"El milagro de la niña devorada por un colibrí" pintado en 1960, fue donado al Museo de Arte Moderno de Barranquilla de donde salió al despacho presidencial

 - Abelardo de la Espriella decoró su oficina con un cuadro de Botero en el que una niña es abusada por un sacerdote

Un cura rechoncho y deforme se avalanza con su monstruosa mandibula sobre una niña que tiene un ojo cerrado por el que derrama unas cuantas gotas de sangre. Esa es la escena que pintó Fernando Botero en 1960, mucho antes de que empezara a hacer las figuras de gran volumen por las que lo conocen en todo el mundo.

La obra se tituló El milagro de la niña devorada por un colibrí. Tal como lo conto el curador e investigador Lucas Ospina, desde los primeros años de vida artistica, el maestro se atrevió a cuestionar a la iglesia, sobre todo en un tiempo donde nadie más se atrevió a hacerlo. Sesenta años después, gracias a investigaciones como las del periodista Juan Pablo Barrientos, se sabe que en Colombia por lo menos hay 585 curas denunciados por pederastia y abuso sexual.

 - Abelardo de la Espriella decoró su oficina con un cuadro de Botero en el que una niña es abusada por un sacerdote
El milagro de la niña devorada por un colibrí.

Meses antes de posesionarse como presidente, Abelardo de la Espriella engalanó un edificio olvidado dentro del Batallón Paraiso en Barranquilla para que fuera su despacho presidencial. A cargo de la obra estuvo la barranquillera Patricia Mejía, amiga cercana de De la Espriella que también ha sido la encargada de decorarle el bufete y el apartamento.

Tambien puede leer: La decoradora personal de De la Espriella que transformó un batallón en un elegante despacho presidencial

Como parte del inicio del gobierno que el mismo presidente llamó La Patria Milagro estuvieron los últimos retoques a su sede presidencial, entre ellos se colgó El milagro de la niña devorada por un colibri en su despacho. También se sabe que la sede se decoró con obras de Alejandro Obregón y David Manzur.

Si bien algunas obras provinieron de la coleccion privada de Abelardo de la Espriella, ese no fue el caso del óleo de 132 x 155 cm que fue donado en 2011 por el mismo Fernando Botero al Museo de Arte Moderno de Barranquilla, fundado en los años noventa y dirigido por Diana Acosta.

El propósito del maestro antioqueño era que su obra tuviera un destino museográfico, no decorativo. Es decir que cualquier persona pudiera apreciarlo. Por esto donó mas de 300 obras que en su mayoria se repartieron entre Medellín y Bogotá. No fueron solo trabajos propios, también hay obras de artistas como Picasso, Monet y Renoir, pertenecientes a la coleccion privada del mismo Botero.

Sigue a Las2orillas.co en Google News

Ahora que el presidente decora su despacho presidencial con El milagro de la niña devorada por un colibrí, queda abierta la pregunta: ¿quién autorizó ir en contra de la voluntad del maestro Botero de que su obra no fuera decorativa ni privada? Hasta el momento de la publicación de este artículo, desde Las2Orillas no hemos recibido respuesta alguna del Museo de Arte Moderno de Barranquilla. Por parte de los herederos de Fernando Botero, los únicos que podrían haber dado el aval para que la pintura donada a la Arenosa terminara prestada para el disfrute privado de un solo hombre, no se ha emitido ningún comunicado oficial.

Puede leer también: El cuadro que Fernando Botero cambió por dos cajas de Piel Roja hace 77 años fue vendido en $ 420 millones

El milagro de la niña devorada por un colibrí es uno de los tantos primeros Boteros que vieron la luz. Dos años atrás de pintar la obra, Fernando Botero ganó su primer premio del XI Salón Nacional de Artistas. Estaba radicado en Nueva York, con poco dinero y en contravía de la corriente abstracta que cada vez tomaba más fuerza en la escena del arte.

En esos tiempos, el joven Botero pintaba curas como una valiente rebelión en contra de esa autoridad eclesiastica que se creía intocable. Los hizo ridiculos, amontonados unos sobre otros como en Los obispos muertos, o emparentados con el diablo como en en el Arzodiabolomaquia.

 - Abelardo de la Espriella decoró su oficina con un cuadro de Botero en el que una niña es abusada por un sacerdote
Arzodiabolomaquia

Por esta línea se enmarca El milagro de la niña devorada por un colibrí que, aunque tiene prohibida su venta por ser parte del patrimonio artistico de Colombia, facilmente puede llegar a costar más de $2 millones de dólares, aproximadamente $ 6 mil millones. Allí el milagro es una amarga ironía en donde aquella figura sacralizada se transmuta en un ser voraz.

Que el presidente, quien de un momento a otro pasó de ser ateo a un ferviente religioso, que le ha dado un papel protagonico a la religión dentro de su mandato tenga como decoración de su despacho una obra en contra de la iglesia ha despertado la curiosidad de los críticos de arte como Lucas Ospina que se han preguntado: "¿Qué dirá la familia de la Espriella y la comunidad católica cuando vean que El milagro de la niña devorada por un colibrí es una escena que representa el abuso sexual de un miembro religioso a una menor de edad?"

También le puede interesar:

Anuncios.