Una deuda de $80 millones, $200 millones o incluso varios cientos de millones puede terminar llevando a una persona ante un centro de conciliación y, en determinados casos, ante un juzgado. En Antioquia, una de las abogadas que ha acompañado ese recorrido desde sus primeros años es Beatriz Arango Nieto, quien comenzó a trabajar en insolvencia de persona natural en 2013.
Para entonces, la figura todavía era desconocida para buena parte de los colombianos. Hoy, cuando alguien pierde su empleo, atraviesa una enfermedad, fracasa con un negocio o simplemente deja de tener ingresos suficientes para responder por sus obligaciones, existe una alternativa legal para intentar ordenar nuevamente sus finanzas.
En palabras de Arango Nieto, “la insolvencia económica es una herramienta financiera y legal que le permite a las personas reorganizarse cuando tienen problemas económicos”. El propósito es que quien quiere pagar, pero ya no puede hacerlo en las mismas condiciones, encuentre una manera de negociar nuevamente con quienes les debe.
Cuando las deudas dejan de caber en el bolsillo
En términos sencillos, la insolvencia permite que una persona que ya no puede responder por sus obligaciones se siente con sus acreedores y plantee una nueva forma de pago, teniendo en cuenta sus ingresos actuales.
El mecanismo tiene unas condiciones. La persona debe tener al menos dos acreedores y más del 30 % de sus deudas debe estar en mora durante 90 días o más, o encontrarse en procesos judiciales de cobro. El trámite puede comenzar en un centro de conciliación autorizado o ante una notaría.
El procedimiento puede terminar en un acuerdo. Allí se establece cuánto puede pagar realmente el deudor y durante cuánto tiempo. En otros casos, cuando no existe capacidad de pago o los acreedores no aceptan la propuesta, se llega a la liquidación patrimonial.
"El beneficio inmediato es la suspensión de todos los procesos ejecutivos y embargos que tenga en curso. Además, no se pueden iniciar nuevos cobros judiciales ni suspender los servicios públicos del deudor. Se abre un espacio de negociación donde se congelan los intereses y se proyecta un esquema de pago acorde a la capacidad real del deudor sin destruir su reputación financiera a largo plazo”, explica la abogada.
Una pionera en insolvencia en Antioquia
Ese universo fue precisamente el que comenzó a explorar Arango Nieto hace más de una década. Abogada de la Universidad de Medellín, especialista en Derecho Privado de la Universidad de Antioquia y formada como conciliadora en insolvencia económica de persona natural no comerciante en la Universidad Autónoma Latinoamericana, hizo parte de la primera cohorte de conciliadores en insolvencia de Antioquia.
Su relación con la conciliación había comenzado en 2008. Desde entonces ha ejercido en este campo y también ha ocupado cargos administrativos en entidades públicas y privadas, entre ellas la Superintendencia de la Economía Solidaria, la Institución Universitaria de Envigado y la Universidad Pontificia Bolivariana.
En 2014 empezó a ejercer como apoderada de deudores dentro de los procesos de negociación de deudas. Desde entonces, su trabajo ha estado ligado a personas con obligaciones que pueden alcanzar cientos de millones de pesos.
Los acuerdos muestran la amplitud de esos procesos. Algunos han establecido períodos de pago de seis meses, mientras otros han llegado hasta 19 años. Cuando no existe una posibilidad de negociación, también ha intervenido en procesos que terminan en liquidaciones patrimoniales.
Una ley que cambió y una profesión que creció
La legislación tampoco se quedó quieta. El régimen que comenzó con el Código General del Proceso fue modificado en 2025 mediante la Ley 2445, que amplió sus posibilidades e incluyó bajo determinadas condiciones a pequeños comerciantes.
Para Arango Nieto, ese cambio abrió una nueva puerta. “La norma acaba de mutar, acaba de cambiar”, explicó al referirse a la reforma, que permite que determinados pequeños comerciantes puedan acudir a este mecanismo sin tener que enfrentarse a procedimientos diseñados para empresas de mayor tamaño.
En ese grupo pueden estar quienes tienen una tienda, una panadería, una carnicería, una modistería o pequeños negocios que funcionan incluso a través de redes sociales, siempre que cumplan los requisitos establecidos.
Su experiencia también ha trascendido los despachos. Arango Nieto ha ejercido la docencia desde 2008 en programas de pregrado, posgrado y educación continua, y ha participado como invitada en espacios académicos y profesionales relacionados con la conciliación, los métodos alternativos de solución de conflictos y la insolvencia.
Del juzgado a la mesa de negociación
En el camino profesional de Arango Nieto aparecen distintos papeles: conciliadora, operadora judicial, abogada de deudores y también conocedora de los intereses de los acreedores. Su trabajo se concentra especialmente en personas con deudas de $80 millones en adelante, casos en los que la negociación puede convertirse en una herramienta para reorganizar obligaciones que ya resultan difíciles de sostener.
La primera etapa suele desarrollarse en el centro de conciliación. Allí se presenta la situación económica, se identifican los acreedores y se construye una propuesta. Si no hay acuerdo o se presenta alguna de las circunstancias previstas por la ley, el proceso puede continuar ante un juzgado.
“Es una norma muy linda porque busca que las personas que están atravesando por situaciones difíciles puedan negociar sus deudas de acuerdo a su capacidad de pago actual”, ha dicho Arango Nieto.
Después de más de diez años dedicada a este campo, su nombre también se ha convertido en una referencia recurrente cuando medios de comunicación, universidades y espacios especializados buscan explicar qué ocurre cuando una persona llega al límite de su capacidad de pago.
Quienes quieran conocer más sobre su trabajo pueden seguirla en Instagram como @beatrizarangoinsolvencia; o si tienen obligaciones desde $80 millones en adelante y quieran revisar si su situación puede acogerse a un proceso de insolvencia, también pueden comunicarse por WhatsApp al +57 300 7805093 para agendar una asesoría personalizada.
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