En medio del retiro de buena parte de las delegaciones y de la protesta callejera, este jueves intervino Netanyahu en la Asamblea de la ONU

 - #NoDejemosDeHablarDeGaza: la visita del genocida a Nueva York
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Ha transcurrido casi un año desde la promocionada firma del cese al fuego en Gaza y de la puesta en marcha del Plan de Trump, una estrategia de negocios, respaldada por el Consejo de Seguridad.

La situación no cambia para su martirizado pueblo. Pareciera que el genocidio pasó a un segundo plano de la atención mundial frente a la sinsalida de EEUU e Israel en su guerra contra Irán. O a la arremetida reciente del tecnofascismo, por vía militar y electoral, en Latinoamérica.

Pero la situación en Palestina sigue siendo de extrema gravedad, al tiempo que la resistencia persiste en múltiples y diversas formas. 

Hay varias situaciones que lo muestran. La primera tiene que ver con la discusion sobre el uso y riesgos de la inteligencia artificial y el genocidio. En el reciente festival de cine de Venecia se estrenó el documental NAZA, con una ovación de 25 minutos. Fue realizado por Yuval Abraham y Rachel Szor, directores israelíes, y coproducido por el diario británico The Guardian.

El año anterior también había sido aclamada en el mismo festival la película La voz de Hind Rajab, que muestra el drama de una niña de 6 años, atrapada en un automóvil en Gaza y asesinada por el ejército de ocupación.

Pero NAZA nos muestra la tragedia desde la entraña del monstruo y eso es todavía más peligroso para el régimen. Recoge los testimonios anónimos de 25 militares y agentes del ejército sobre el uso de la IA y el desarrollo de  sistemas automatizados para bombardear de forma masiva y con saña a Gaza. 

Se insiste en el  “sentimiento de venganza” que ha caracterizado esta embestida criminal del ejército sionista, y le ha permitido acabar con la vida de al menos 74.000 personas, la gran mayoría mujeres, niños y niñas y personas civiles.

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Uno de los soldados entrevistados describe el sistema de mapeo de los barrios de Gaza, mediante el cual obtienen información precisa sobre quienes habitan cada casa y sobre las consecuencias que traería cada ataque. “Una vez se aprobó un bombardeo que causaría 500 víctimas mortales”, responde el soldado, al ser preguntado por el mayor número de muertes que recordara por un solo ataque. https://elpais.com/cultura/2026-09-14/el-documental-naza-incendia-israel-que-acusa-a-sus-directores-de-traicionar-a-la-patria-por-unos-aplausos-de-antisem

Es decir, no se trata de “daños colaterales”, de accidentes, sino de ataques aleves. El documental se centra en la labor criminal del ejército más poderoso del Medio Oriente, que también bombardea indiscriminadamente y sin tregua el sur del Líbano. Y de paso, incursiona en Latinoamérica.

La respuesta del régimen sionista ha sido muy dura, hasta el punto de que los cineastas no han podido regresar a su país, aunque anunciaron que lo harían pronto. El ministro de Cultura, Miki Zohar, afirmó que no permitiría que un “grupo de matones extremistas de izquierda” se apoderara del sector cinematográfico. Con el apoyo de Netanyahu, pide que se revoque la nacionalidad de los directores, por considerarlos traidores.

Aunque en Israel todavía no ha podido verse el documental, el poder mediático sionista ha sido arrollador. Como en cualquier país gobernado por criminales, las amenazas son muy fuertes. Algunos bárbaros están pidiendo incluso que cuelguen o maten a los cineastas. 

Con importante respaldo internacional, más de 200 cineastas del país firmaron una petición defendiendo a los directores, enfatizando en la necesidad de que el periodismo y el arte reflejen la realidad. 

Todo esto se produce a un mes de las elecciones parlamentarias en Israel, en las que el genocida se juega su continuidad en el poder o su ingreso a la cárcel.  Los resultados parecen inciertos. 

Pero para ayudarle, Trump  prepara un paquete de municiones por US 2.800 millones, que incluirá decenas de miles de bombas altamente destructivas, utilizadas tanto en Gaza como en el Líbano.

Un segundo asunto importante es el viaje del Netanyahu a Nueva York para participar en la 81 asamblea de la ONU, en medio de la mayor impunidad internacional. Tuvo una Intervención de 35 minutos, en la que varias delegaciones se retiraron del recinto. Hubo protestas populares en la calle. Los aplausos finales provinieron de las delegaciones de EEUU, Israel y por supuesto, Colombia.

Netanyahu justificó la guerra contra Irán y negó el genocidio. Aprovechó para atacar de nuevo a Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, a quien acusó de ser cómplice de Hamás.

A este respecto, recordemos que la disputa pública entre los dos es cada vez más fuerte. En julio pasado este le pidió a Trump que cumpliera la orden de la Corte Penal Internacional de detener al genocida. Más recientemente, reiteró que el primer ministro israelí era responsable de un genocidio atroz. 

Es bueno tener en cuenta también que, en pleno período electoral en EEUU, el alcalde de Nueva York ejerce un liderazgo destacado entre los Socialistas Demócratas de América, quienes le han arrebatado escaños importantes a Trump, con miras a las elecciones venideras.

Por último, algunos datos recientes. La situación en Gaza es supremamente grave. En pleno alto al fuego han sido asesinadas 1.381 personas. Israel impide la entrada de maquinaria pesada para remover los escombros, entre los cuales la ONU calcula que están mucho más de 8.000 personas. “Aún podemos oír las voces de las personas sepultadas”, informó el director de los rescatistas en Gaza. Pero Israel dificulta incluso la recuperación e identificación de las víctimas.  

Más del 90% de las viviendas y de la infraestructura esencial: hospitales, escuelas, carreteras, redes de agua y saneamiento se encuentran destruidas. 

Casi uno de cada cuatro hogares en Gaza está encabezado por una mujer. Como en el resto de conflictos bélicos en el mundo, este tipo de hogares tiene más probabilidades de carecer de refugio, alimentos y dinero.

De acuerdo con el jefe de operaciones humanitarias de la ONU, Gaza se ha convertido “simplemente en un lugar inhabitable, un lugar de muerte y desesperanza”, cuyos habitantes están “frente a amenazas diarias ante la mirada del mundo”. 

En Cisjordania, por su parte, los asentamientos coloniales se incrementan. El ministro de Finanzas israelí defiende explícitamente su expansión como una forma de “sepultar” la idea de un Estado palestino.

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Por Consuelo Ahumada

Ph.D Ciencia Política con énfasis en Estudios Latinoamericanos, New York University. Profesora Facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Universidad Externado de Colombia. Miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, ACCE e integrante de su Mesa Directiva. Miembro de la Asociación Colombiana de Economía Crítica, ACECRI.