Texto escrito por: Margelis Rodríguez
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El Gobierno de Colombia anunció el 17 de septiembre de 2026 su retiro de la Coalición por la Igualdad de Derechos (Equal Rights Coalition, ERC), una alianza internacional integrada por Estados y organizaciones de la sociedad civil que trabaja en la promoción y protección de los derechos de las personas LGBTIQ+. La salida tiene efecto inmediato y significa también el retiro de Colombia de la copresidencia que ejercía junto con España durante el periodo 2025-2027.
Colombia había ingresado oficialmente a la coalición el 17 de diciembre de 2024 como su Estado miembro número 45 y asumió durante dos años la copresidencia junto con España. En esa representación también participaba la organización colombiana Caribe Afirmativo como parte de la sociedad civil.
De acuerdo con la Cancillería colombiana, la decisión se tomó luego de revisar las prioridades de la política exterior. El Ministerio señaló que la participación en la coalición ya no constituía una prioridad para el Gobierno y aclaró que abandonar este mecanismo internacional no significa eliminar los derechos que las personas LGBTIQ+ tienen reconocidos en Colombia.
No obstante, la decisión generó cuestionamientos desde sectores de la sociedad civil. Caribe Afirmativo manifestó su desacuerdo con que el país abandonara la coalición antes de finalizar el periodo previsto y pidió explicaciones sobre la decisión.
Una decisión que abre una conversación
Más allá de la salida de una organización internacional, esta decisión plantea una discusión sobre el papel que tienen los derechos humanos y la diversidad dentro de las prioridades de la política exterior colombiana.
Como comunicadora en formación, considero que este tipo de acontecimientos requieren una mirada responsable. Informar no significa simplemente contar lo que ocurrió, sino también investigar, contrastar las diferentes posiciones y permitir que las personas conozcan los hechos desde distintas perspectivas.
En este sentido, los medios de comunicación cumplen un papel fundamental. Cuando una decisión pública genera inquietudes, es necesario dar espacio tanto a las explicaciones institucionales como a las voces de las organizaciones y comunidades involucradas. De esta manera, la ciudadanía puede conocer los argumentos existentes y formar su propia opinión.
Además, hablar de diversidad, igualdad y derechos humanos también significa reconocer que existen diferentes experiencias y posiciones que deben ser escuchadas dentro de una sociedad democrática. Colombia está conformada por personas con diferentes historias, identidades, pensamientos y formas de vivir. Por esta razón, el respeto debe permanecer en el centro de cualquier conversación relacionada con los derechos humanos.
Finalmente, esta decisión nos recuerda la importancia de mantener abiertos los espacios de diálogo. Las posiciones políticas pueden cambiar, pero el debate sobre igualdad y dignidad humana continúa siendo necesario. Como futura comunicadora, quiero que mi profesión también sirva para visibilizar, informar y dar voz a quienes muchas veces sienten que no son escuchados.
Porque hablar de igualdad también significa hablar de respeto, dignidad y diversidad.
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