Una empresa de Armenia, Quindío, quiso registrar Chispritos, una marca de snacks que terminó enfrentada al nombre de Chespirito, defendido por los representantes en Colombia de Roberto Gómez Fernández, hijo del recordado comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños.
Una empresa de Armenia, Quindío, una de las regiones donde el pasado terremoto se sintió con especial fuerza, buscó registrar una marca de snacks llamada Chispritos. Detrás de la iniciativa está el empresario Luis Gabriel Sánchez Marulanda. El producto ha ganado popularidad, especialmente por sus sabores de limón, aunque las frituras son fabricadas por MS Company SAS, anteriormente conocida como Mundo Snacks.
Después de obtener buenos resultados comerciales, la compañía decidió formalizar el nombre ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), entidad que actualmente está bajo la dirección de María Rocío Cortés Vargas.
El nombre que generó la disputa
Cuando se adelantó el trámite ante la SIC, los representantes en Colombia de Roberto Gómez Fernández, hijo del famoso escritor, guionista, actor y comediante Roberto Gómez Bolaños, se opusieron al registro. Su argumento fue que Chispritos podía representar un riesgo para el nombre Chespirito, uno de los sobrenombres más reconocidos de la televisión mexicana.

Gómez Bolaños fue el creador de personajes y programas como El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado. Sin embargo, su nombre artístico más conocido fue precisamente Chespirito, denominación que actualmente es defendida y registrada por su hijo, Roberto Gómez Fernández.
El origen del apodo se remonta al cineasta y director Agustín P. Delgado, quien quedó impresionado por el talento, la rapidez y la creatividad de Gómez Bolaños para escribir historias cómicas. Delgado comenzó a llamarlo, en tono de broma, “Shakespeare”, por su capacidad para escribir. Como Roberto era de baja estatura —medía cerca de 1,60 metros—, surgió la expresión “Shakespeare chiquito”, que con el tiempo terminó transformándose en Chespirito.
Gómez Bolaños es considerado uno de los creativos más relevantes de la historia de la televisión mexicana. El Chavo del 8 se emitió durante décadas en América Latina, cruzó fronteras y llegó a públicos de numerosos países. Sus historias fueron traducidas a distintos idiomas, dieron origen a una serie animada y sus personajes continúan formando parte de la cultura popular.

La vigencia del personaje también se refleja en las nuevas producciones sobre su vida. En 2025 se estrenó Chespirito: Sin querer queriendo, una serie biográfica de ficción sobre la trayectoria del comediante, producida, entre otros, por Roberto Gómez Fernández. La producción tuvo una amplia repercusión en Max. La serie, sin embargo, también generó críticas de Florinda Meza, quien cuestionó la forma en que fueron representados algunos acontecimientos y personajes de la vida de Gómez Bolaños.
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El legado de Chespirito también tuvo una dimensión económica considerable. A lo largo de los años, las producciones relacionadas con El Chavo del 8 generaron enormes ingresos para sus propietarios y emisores. La fortuna personal de Gómez Bolaños, al momento de su muerte, el 28 de noviembre de 2014, fue estimada en unos 50 millones de dólares.
Pese a esa historia y al valor comercial del nombre, la disputa en Colombia terminó favoreciendo a la empresa de Armenia. En primera instancia, la SIC consideró que el registro de Chispritos no presentaba un riesgo suficiente para afectar los derechos asociados con Chespirito ni para generar una asociación indebida con Roberto Gómez Bolaños.
Así, un negocio de snacks nacido en Armenia consiguió avanzar con una marca cuyo parecido fonético con el célebre apodo mexicano había provocado la intervención de quienes administran el legado del comediante. El caso terminó convirtiéndose en un curioso cruce entre la industria colombiana de alimentos y una de las marcas más reconocibles de la televisión latinoamericana.
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