La tarde la posesión del presidente Abelardo de la Espriella el 7 de agosto, acompañado por más de media docena de jefes de Estado y de Gobierno, tuvo la sorpresiva y destacada presencia del canciller de Israel. Su asistencia fue importante no solo porque representaba un giro de 180 grados en las relaciones entre Colombia e Israel después de gobierno de Gustavo Petro.
El gobierno de Benjamin Netanyahu se hizo sentir en la posesión en Cali. Después de dos años de ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países, Israel se hizo presente con el ministro de Relaciones Exteriores Gideon Sa'ar, como cabeza de la delegación. El abrazo con el recién posesionado Abelardo de la Espriella no pudo ser más estrecho y eufórico, como viejos conocidos que se reencontraban..
נשיא קולומביה החדש
— ינון מגל Yinon Magal (@YinonMagal) August 8, 2026
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Un día antes de la posesión se había reunido con él en Barranquilla donde, con el más alto sentido de la diplomacia Sa'ar habló de fortalecimiento de relaciones políticas, económicas y de seguridad. Hasta se atrevió a decir que una era doradas de relaciones estaba a punto de comenzar y muy posiblemente dieron las primeras puntadas de lo que se convertiría posteriormente en la gran noticia internacional: Colombia reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, territorio sirio ocupado por Israel desde la Guerra de los Seis Días de 1967. La decisión convierte a Colombia en el segundo país del mundo —después de Estados Unidos— en reconocer formalmente la soberanía israelí sobre el territorio.
Misión cumplida por parte del gobierno de Netanyahu
El ministro de Relaciones Exteriores es una de las figuras más importantes de la diplomacia israelí y un hombre cercano al primer ministro Netanyahu. Sa’ar había anunciado su viaje a Colombia precisamente para representar a Israel en la ceremonia de investidura, como en efecto lo hizo junto a otros 7 jefes de Estado que se encontraron previamente en la sede alterna de la presidencia en Cali.
El canciller israelí cumplió con creces su tarea. La decisión formalizada por el recién posesionado ministro Omar Bula va mucho más allá de la disputa territorial. Los Altos del Golán son una meseta estratégica de aproximadamente 1.200 kilómetros cuadrados, situada en la frontera entre Siria e Israel que este último tomó control de la mayor parte del territorio durante la guerra de 1967 y en 1981 aprobó una ley para asumir su administración. Anexión que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declaró “nula y sin efecto jurídico internacional”.
Precisamente por eso, el reconocimiento colombiano rompe con una posición diplomática mantenida durante décadas. La Cancillería invocó razones de seguridad aduciendo que en medio de la persistente inestabilidad de Oriente Medio, el control israelí del Golán es esencial para su defensa y la protección de sus ciudadanos.
Un rabino inició el momento religioso de la posesión presidencial
El protocolo dispuso, como otra señal del protagonismo de Israel, entregarle la inauguración del segmento ecuménico de alabanzas al rabino David Michaan, quien antecedió al pstor evangélico y al sacerdote católico y cerró su intervención con la expresión “¡Viva Colombia y viva Israel!”.
Golpe a las relaciones con los árabes
Un punto clave ahora es el manejo de las relaciones con los países árabes que alzaron la voz en contra, y habían adquirido creciente importancia económica y diplomática para Colombia. El resultado es que no solamente está acercándose a Israel, sino que está adoptando una de las posiciones más favorables a la política territorial israelí que existe actualmente en el escenario internacional.
El país pasa de una diplomacia cercana a Palestina y crítica de Israel a una estrategia abiertamente alineada con Jerusalén y con Washington. La pregunta ahora es hasta dónde llegará este viraje y cuál será su precio en las relaciones de Colombia con el mundo árabe.
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